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ALMA Y MEMORIA DE LA ESCUELA DE ECONOMÍA

Siempre he creído que cuando lo que se hace está dirigido por la confianza y el afecto, el resultado es mayor y más significativo. Entrar a la Escuela de Economía es siempre llegar a un sitio cálido alegrado por el “buenos días” de Nohrita, el cordial saludo de funcionarios y profesores y el “hola” espontáneo y tintineante de Ana María.
A pesar de los cambios, siempre ha sido así: recuerdo que mientras esperaba la entrevista para mi ingreso al programa, la calidad humana y el amor por el conocimiento se respiraban en la atmósfera y esto me convenció, más que nunca, que aquí era donde quería estar.
He tenido la fortuna de ir conociendo la historia de mi Escuela, y en esta ocasión –sus quince años– me permito compartirla con el resto de los sergistas.
Una historia de conquistas
La Escuela de Economía surge en el corazón de la entonces Escuela de Finanzas. La Universidad –humanista por excelencia– requería un pro- grama que no sólo concentrara las ciencias financieras y administrativas sino además las tradujera en políticas sociales y económicas, que permitiera proyectar una visión micro y macro de cualquier problemática o planteamiento.
El 28 de febrero de 1996, bajo el liderazgo de los doctores Mario Jaramillo Contreras y Philippe de Lombaerde (decano y vicedecano, respectivamente, de la Escuela de Finanzas en 1996), el Ministerio de Educación Nacional otorga el registro calificado a la carrera de Economía que entraría en funcionamiento en el primer semestre de 1997 con 21 estudiantes. A finales de 1997, el Dr. Álvaro Cala Hederich asume como decano de la Escuela de Finanzas. Sería a inicios de 1998 que se crearía la Escuela de Economía y Banca Internacional, independiente de Finanzas, con el Dr. Daniel Mazuera como decano y Alejandro Cheyne como vicedecano. El Dr. Mazuera fue decano desde entonces hasta el año 2010 y acompañaría a tres generaciones de vicedecanos: Alejandro Cheyne (1998-2004), Gabriel Guzmán (2004-2008) y Blanca Llorente (2008-2010). En el año 2010, el Dr. Alber to Schlesinger Vélez asume la Decanatura y Ana María Yepes Serrano la Vicedecanatura, iniciando así una nueva etapa.
Alejandro Cheyne rememora emotivamente en unas palabras sentidas todo ese inicio, con motivo de estos quince años: “El esfuerzo inicial de la Escuela se orientó a ofrecer un programa con altos estándares de calidad, razón por la cual los procesos de enseñanza, investigación y extensión siempre se basaron en las siguientes premisas pedagógicas:
Nuestros alumnos comprendieron su rol como protagonistas de la Escuela. Los demás actores: docentes, colaboradores, empresarios, participamos activamente entendiendo que nuestra función era de facilitadores en el proceso de enseñanza – aprendizaje.
Acordamos construir una dimensión personalizada del proceso educativo, es decir, siempre reconocimos a cada uno de los integrantes de la Escuela como personas con su dimensión intelectual, física y espiritual.
Logramos demostrar la importancia de la solidaridad en el aprendizaje, en donde el esfuerzo individual se valoriza gracias a la entrega y confianza generada entre todos los miembros de la Escuela, siempre pensando en el bien común.
Recuerdo momentos de gran alegría durante tantos años en la Escuela de Economía, siempre acompañando a los estudiantes. Sin embargo, el orgullo más importante para mí es poder afirmar que hoy cuento con la amistad de sus egresados y con su generoso apoyo en mi actividad académica y profesional”.
Como toda gran historia, momentos difíciles no se hicieron esperar. Sin embargo, cada decano y vicedecano sorteó las pruebas dando lo mejor de sí. Nohrita, quien ha sido secretaria durante once años (y casi una segunda mamá para todos), recuerda de cada líder un aporte innegable. “Al Dr. Mazuera lo acompañaron tres vicedecanos y el trabajo en equipo entre ellos fue muy importante para sacar adelante importantes proyectos. El Dr. Daniel Mazuera Gómez es disciplinado y estructurado y dio sólidos cimientos a la Escuela. Alejandro Cheyne definió la trascendencia y estímulos para lograr el bilingüismo y la excelencia académica; con él se crea el Centro de Consultoría Ambiental con el propósito de incentivar la investigación, la enseñanza y la gene- ración de espacios para consultoría. El doctor Cheyne fue un propulsor incansable de lo que hoy llamamos ‘semilleros de investigación’ y fue un generador de espacios en donde estudiantes y docentes pudieran aportar soluciones a la sociedad. Así mismo, con su gestión para traer el sistema Bloomberg crea –aprovechando esta herramienta– el Observatorio Económico, Financiero y Empresarial. Generó lazos afectivos muy estrechos de amistad con la Comunidad Sergista y hoy aún recordamos su memorable saludo: ¡Amigo! El principal propósito de Gabriel Guzmán fue sembrar la semilla de la internalización con Asia y Estados Unidos. Gracias a él se realizaron varios e importantes foros y conferencias. La primera versión del programa ‘Major en Economía’ fue su idea y él se preocupó por mantener la calidad académica. Siempre recordamos su frase: ‘Lo que no se dice, no se hace’.
Blanca Llorente siempre se preocupó por generar proyectos de investigación con impacto social, sobre todo en temas ambientales y de salud; así, gracias a su empeño, la Universidad cuenta dentro de sus programas estratégicos con el proyecto ‘Espacios libres de humo’. Fue innegable su interés por los estudiantes y los docentes de alto rendimiento, para que pudieran tener estímulos económicos a través de becas y su preocupación por disminuir el índice de deserción.
Con el nombramiento del Dr. Alberto Schlesinger Vélez llegó un equipo de trabajo nuevo compuesto por Ana María Yepes Serrano y un grupo de docentes y funcionarios de excelente trayectoria profesional y calidad humana. Es innegable la visión de fortalecer, consolidar y buscar la excelencia académica. El Dr. Schlesinger es un hombre emprendedor, motivador y ejecutor de nuevas iniciativas. Ana María Yepes Serrano, siempre obsesionada por el ‘índice de felicidad’ y el crecimiento de la Escuela (tanto en disciplina como en afecto), cree firmemente en que son los egresados y los estudiantes los que deben estar impulsando la Escuela por lo que ha tratado de vincularlos en las distintas actividades académicas. Es una persona muy trabajadora y ha estado comprometida no solo con mejorar los procesos administrativos y académicos, sino también con la búsqueda de la acreditación del programa y el reciente proceso de re- novación del registro calificado. Su labor hasta el día de hoy ha permitido consolidar el doble programa, el proceso de departamentalización y el Major en Economía”.
La sinergia entre los decanos, vicedecanos y funcionarios, ha permitido que no solo los logros sean percibidos por nosotros, sino por compañeros de otros programas, quienes al ingresar a nuestra Escuela tienen esa misma sensación de familiaridad, exigencia, afecto y respeto.
La vicedecana, Ana María Yepes Serrano, egresada de la segunda promoción de la Escuela, hace un recuento de las metas alcanzadas en quince años de historia: “Nuestros egresados están posicionados como empresarios o ejecutivos exitosos y al ir un poco más lejos se puede afirmar que esto evidencia un alto compromiso de la Escuela con la inserción laboral de los economistas sergistas: un 97% se encuentran empleados. Continuamente revisamos el mercado laboral e identificamos tendencias. Gracias a ellas hoy el programa cuenta con cinco énfasis (Finanzas Privadas, Política Económica, Derecho Económico, Economía del Consumidor y Política y Relaciones Internacionales) que hacen de nuestros futuros egresados profesionales más pertinentes y competentes”. Y agrega que “Nuestro interés por aumentar el nivel y la calidad académica ha rendido frutos en varios sentidos, por un lado la posibilidad de incrementar la planta docente, no sólo en número, sino también en cualificación y calidad humana; la preocupación constante por disminuir el índice de deserción; aumentar los espacios de interacción académica, y estructurar y alinear los proyectos de investigación para que muy pronto podamos vincular al currículo los resultados”.
Y de eso damos testimonio los
estudiantes. Hace unos años no era
extraño ver grupos de entre 5 a 10
alumnos, hoy los cursos lo conforman de 20 a 30. Aunque somos más,
se sigue con la misma atención y la
disponibilidad para aclarar dudas en
cualquier área económica o proceso administrativo. Siempre hay alguien, sea funcionario o profesor, que
está presto a apoyarnos, guiarnos, escucharnos y si es necesario, corregirnos. Cada día aumenta la participación de los estudiantes en eventos académicos, en los proyectos de investigación (internos y externos), en ponencias y ser cada vez mejores profesionales.
El profesor Alejandro Bello, uno de los docentes más queridos por los estudiantes y más recordados por los egresados, ha sido partícipe de todo este proceso. Habla de la historia de la Escuela pero destaca sobre todo el hecho de que en la actualidad se ha conformado “un formidable equipo”, que no sólo ha recogido las ideas y los frutos del pasado sino que los ha potencializado a hacer que la Escuela de Economía se convierta en una de las principales del país.
Las actividades trascienden las aulas y podemos departir en diversos espacios: integraciones, reuniones para leer poesía o una pasión que compartimos muchos (aunque no lo crean): la música. La Escuela ha apoyado las actividades extracurriculares de tal manera que, de la mano de Bienestar Universitario, recientemente se creó el grupo de rock, en su mayoría compuesto por estudiantes de Economía que interpretan algún instrumento o cantan.
El vínculo es tan cercano que la mayoría de egresados permanece en contacto. Cada año se reúnen para revivir otras épocas y momentos felices, anécdotas e historias. Muchos de ellos han decidido tomar las banderas para formar a las siguientes generaciones. Además de Ana María Yepes (segunda promoción 2003) y Javier Delgado (primera promoción 2002), la Escuela tiene en su planta administrativa a María Clara Ávila (egresada 2010), quien se desempeña como coordinadora de prácticas y egresados; Diana Patricia Niño (egresada 2009) como investigadora y docente; Javier Galán (egresado 2011) director del Observatorio Económico, Financiero y Empresarial y docente; Rodrigo Alvarado (egresado 2006) y Nicolás García (primera promoción 2002), docentes de cátedra.

La investigación

Indudablemente la Escuela ha venido evolucionando en su proceso de formación académica que va de la mano con la investigación. Des- de sus inicios, Alejandro Cheyne al implementar el sistema Bloomberg plantó las primeras semillas de lo que es hoy el Observatorio Económico. Proyectos institucionales como el de Nobsa en Boyacá, en asocio con el Observatorio del Medioambiente dirigido por la Dra. Carmen Cecilia Noguera, han tenido un impacto positivo en la comunidad. La iniciativa de Espacios Libres de Humo liderada por Carlos Ronderos, Blanca Llorente, Diana Niño y María Clara Ávila han generado gran- des cambios en la forma en que la sociedad colombiana ve el problema del tabaquismo. De igual forma se han aportado soluciones a los agudos desajustes del desarrollo regional colombiano. Según Alex Araque, director del proyecto de investigación en economía regional, su importancia radica en que “El patrón de asentamiento poblacional y de la producción, muestra diferencias significativas en las regiones atlántica y oriental frente a la región central, por ejemplo. Al interior de las propias regiones se aprecian fuertes desigualdades en los tamaños urbanos. Generalmente la ciudad central exhibe un cierto gigantismo que opaca el desarrollo de las restantes. En los centros urbanos las diferencias sociales adquieren un matiz ciertamente excluyente en lo territorial. Amplias zonas, generalmente pobladas por hogares de bajos ingresos, exhiben déficit de bienes y dotaciones de equipamientos sociales y urbanos. Los déficits de infraestructuras son capitalizados por los mercados inmobiliarios lo que genera segregación y altos costos de productividad no solo para las personas, también para las empresas o en general para la ciudad”.
Es así como la Escuela de Economía de la Universidad Sergio Arboleda consciente de los problemas del desarrollo, de la gestión de las ciudades, de la ausencia de investigación en el desarrollo institucional regional, de la falta de claridad en las consecuencias económicas que dejan intervenciones sobre el territorio y de la necesidad del análisis multidisciplinario de este, se propone contribuir a llenar un espacio en el abordaje del estudio del territorio.

Un futuro promisorio

El Dr. Alberto Schlesinger tiene grandes expectativas sobre el futuro de la Escuela, por lo que asegura “Nuestro crecimiento es algo que nos ha llenado de orgullo, particularmente saber que los esfuerzos y la gestión por mejorar distintos aspectos, desde lo académico hasta la planta física, han rendido frutos. Hoy contamos además con docentes preparados, estudiantes satisfechos siempre regidos por la exigencia, la calidad académica, el respeto y el esfuerzo. Queremos mantener ese ritmo. En investigación fortaleceremos y consolidaremos la línea de Economía Regional siendo líderes en el tema a nivel nacional y llegando a realizar aportes a nivel internacional. Así mismo queremos que la labor ardua se permee en los estudiantes a través de los semilleros y grupos de estudio y se convierta en algo cotidiano para ellos”. Y agrega “Estamos trabajando en la Maestría en Economía Regional para que complemente este proyecto educativo, y aprovechando la preparación que viene desde el pregrado, nos permitirá generar una exigencia mayor en los postgrados para continuar con toda esa política de alta calidad académica que ha querido mantener la Universidad, sin perder ese sello humanista”.
Otro de los proyectos por venir es la renovación del registro calificado y el inicio del proceso de acreditación que como afirma el Dr. Schlesinger no sólo nos dará un reconocimiento público sino además nos obligará a exigirnos cada vez más en calidad y en resultados. Sobre la internacionalización afirmó: “Queremos promover cada vez más la movilidad en los estudiantes, con lo que podrán no sólo conocer su campo desde otras perspectivas, sino ver de cerca otros procesos. Los convenios a realizarse deben complementar la educación integral que se ha querido proveer y ojalá muchos sean los estudiantes y egresados que aprovechen estas oportunidades”.
El mundo ha cambiado desde aquella fecha cuando empezó a caminar nuestra Escuela. Hoy nos enfrentamos a nuevos retos sociales y éticos, no solo como profesionales: el planeta atraviesa una crisis financiera, de principios y de valores. Son muchos los desafíos que nos depara el futuro, pero sabemos que como economistas sergistas podremos enfrentarlos con conocimiento e integridad.

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