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Anarkos
Por: Omar
Hernando Celis
Derecho II semestre
Foto: cortesía
www.colombia.com
La
administración de Álvaro Uribe Vélez ha enfrentado con su
Política de Seguridad Democrática serios problemas de orden
público derivado de las acciones armadas de los grupos
insurgentes y contrainsurgentes. Sin embargo, el plan “Vive
Colombia viaja por ella”, un incremento en el pie de fuerza
militar y la desmovilización de los paramilitares han
contribuido a mejorar la confianza de la ciudadanía en el
tránsito por las carreteras y a percibir que el Gobierno
está ganado la guerra, con la recuperación territorial de las
zonas rurales.
A su vez, los grupos de extrema izquierda parecen camaleones,
con capacidad de adaptarse y reaccionar fácilmente a las nuevas
situaciones represivas de las fuerzas de seguridad del Estado.
Así lo demuestran las recientes noticias que se han publicado en
los medios y que tratan de una ofensiva urbana desplegada por
estos actores ilegales en las principales universidades del
país, especialmente en Bogotá por ser el epicentro de su
discurso ideológico de la toma del poder.
Considerando que la estructura armada del ELN se encuentra
debilitada y que los grupos paramilitares se están
desmovilizando, es importante concentrarse en la amenaza más
próxima que son las FARC.
Las FARC emplean permanentemente estrategias para sabotear la
Democracia y sus procesos electorales. Basta citar sus
pretensiones del pasado 28 de mayo, de boicotear las elecciones
presidenciales en Bogotá, con su estrategia conocida como “Anarkos”,
y cuyo territorio son los centros de educación media y superior.
Las universidades en las que más se evidencian sus actividades
(protestas, agresión a la policía, daños a la comunidad, entre
otros), son: la Universidad Nacional de Colombia, la Libre y la
Pedagógica Nacional. Las tres son de carácter público y están
ubicadas en la capital del País.
El problema remonta a las décadas de los 60´s y 70´s, en las que
“algunas Universidades públicas se convirtieron en un bastión
para los grupos guerrilleros Colombianos. Alentados por el
triunfo de la revolución Cubana, cientos de jóvenes iniciaron
movimientos estudiantiles y provocaron enfrentamientos
callejeros con piedras y bombas “Molotov” con las autoridades” .
Por esta razón, en los últimos meses se han visto protestas
contra decisiones gubernamentales con la presencia de
encapuchados que incitan a los participantes a enlistarse en las
filas de determinado movimiento al margen de la ley, además, de
promover en sus mentes su ideología rebelde y terrorista.
Por otra parte, están entrenando estudiantes en el oficio de
preparar explosivos y planear actos terroristas: tal como lo fue
el famoso caso del pasado 16 de Abril en el centro de Bogotá, en
el que el edificio Maldonado explotó dejando cinco personas
muertas y miles de daños materiales.
Sin embargo, este trágico incidente arrojó “ nuevas pistas sobre
la infiltración de las FARC en algunas universidades de la
ciudad” . Ya que el único sobreviviente, un Ecuatoriano llamado
José Giovanni Jaramillo Ortiz, declaró a las autoridades que uno
de sus amigos muertos en la explosión llegó al edificio con dos
milicianos de las FARC, quienes se presentaron como tales y
explicaron que estaban entrenando a estudiantes universitarios
en Bogotá para fabricar explosivos.
Varios detalles del plan “Anarkos” fueron encintrados en el
computador de un guerrillero muerto en combate en Octubre del
año pasado, alias “Danilo Nariño”.
“Anarkos” consiste en reclutar estudiantes en cualquier tipo de
evento cultural y / o educativo, pero esta nueva estrategia de
los grupos alzados en armas no incluye solo universidades, sino
también colegios de localidades de Bogotá ubicadas al sur de la
capital. De tos modos, Bogotá no es la única ciudad en la que se
presenta este tipo dr acontecimientos. También los hay en
diferentes ciudades del país como: Medellín, Ibagué y Cali entre
otros. “Una vez reclutados, son enviados a un curso de tres
meses en campamentos del Meta, Huila y Caquetá. La prueba final,
es organizar y participar en la toma de una población o un
atentado terrorista en la ciudad” . Esta situación es bastante
preocupante porque la cifra de jóvenes involucrados en esta
actividad se está incrementando día a día. “Hasta el momento,
los hallazgos concluyen que en el proyecto “Anarkos” podrían
estar involucrados al rededor de 1000 estudiantes en el país” .
Esta cifra, ha aumentado más a lo largo del año y se expresa en
la últimas protestas de la Universidad Pedagógica y la Nacional,
en donde se ve una mayor cantidad de estudiantes apoyando a los
integrantes infiltrados de las FARC, ELN y otros grupos armados
de extrema izquierda.
Como se expuso antes, Bogotá no es la única ciudad que tiene en
mira dicho grupo insurgente. También lo es Bucaramanga, Cali,
Cartagena entre otros. El fin, es buscar sangre nueva para
fortalecer su estructura ideológica y armada.
Pese a los operativos adelantados por los organismos de
seguridad, para contrarrestar durante décadas este fenómeno
delictivo, el problema aún persiste. Este último punto es aún
más preocupante que los anteriores debido a que las FARC, el ELN
y otros actores ilegales, continuarán por muchas generaciones
más, implementando acciones de “infiltración”, lo cual es
perjudicial para la sociedad civil.
Esta situación configura la necesidad de diseñar un programa
académico que fortalezca la concepción de Democracia desde el
interior de la Universidades y que sea el lugar donde se brinden
las herramientas para los cambios institucionales que requiere
el país. Solo a través de esta vía pacífica y constitucional,
las Universidades dejarán de ser el “caldo de cultivo” para
reclutar jóvenes, que debido a sus condiciones precarias de
vida, ven en estos grupos una alternativa viable.
El primer esfuerzo para cambiar esta tendencia debe surgir desde
las Universidades, con el desarrollo de proyectos que encuentren
eco en el Estado, y mediante los cuales se podrá hacer frente a
las causas que generan el malestar social (desempleo, exclusión
educativa, pobreza, etc.), y no mediante el empleo de las armas,
tal como lo pretende las FARC con su plan “Anarkos” que busca
derrocar la Democracia.