
>
Regresar a la sección artículos
¿Por
qué no me gustan las barras de fútbol?
Por:
Miguel Mejía Vallejo
Escuela de Comunicación Social y Periodismo
Otra vez no clasificamos al mundial. Es terrible. ¿Yo diciendo
terrible por no clasificar a un mundial? Mientras millones de
personas están sufriendo y alrededor de 20 millones de
colombianos están en la pobreza, nos preocupamos porque la
selección Colombia no clasificó a un mundial al que nunca hemos
pasado más allá de cuartos de final. Somos ilusos – o soñadores
– al pensar que nuestra selección llegue a semifinales.
Considero que hay cosas más preocupantes que esperar cuatro años
más para un mundial. Paros, secuestros, la impotencia de un
Censo al sacar datos estadísticos, entre otros casos; son las
informaciones que repercuten más al país que esperar a que
nuestra historia futbolística se repita.
Por un lado está la crueldad de un grupo de subversivos que a
diario secuestran a muchas personas, pero por otro lado la
incompetencia de nuestra nómina futbolística y la supuesta rosca
del equipo argentino que (otra vez) “dejó ganar” a la selección
uruguaya en las eliminatorias.
Me han dicho que el fútbol es una catarsis contra la realidad
tan difícil que vivimos, pero ver tanta violencia, tantas
muertes de hinchas ¿nos libera del estrés en el que vivimos casi
a diario por culpa de unos violentos? No me gusta las barras en
el fútbol colombiano ya sea por la fiebre, el vicio o la “droga”
que es este deporte hasta el punto que cuando vamos al estadio
después de uno cuantos minutos no somos lo que somos, en cambio
asumimos la personalidad de la masa (¿no hablaron muchos
pensadores sobre este caso?)
El problema es que el hincha es agresivo y cómo le duele que se
metan con su equipo, que es sagrado, léase bien, SA-GRA-DO,
tanto así que asesinan a hinchas del equipo contrario o lanzan
botellas por algo que “supuestamente” es injusto (claro injusto
para su equipo, pero justo quizás al ojo de una persona que no
esté vinculado a ninguno de los dos equipos que compiten)
Cuánta violencia ha generado este deporte, cuánta gente herida
que ha perdido otras cosas más importantes y que han asesinado a
hinchas e incluso futbolistas por un error estúpido, pero que
nos costó el mundial y “el que las hace, las paga” (¿Andrés
Escobar les recuerda algo?). El pobre pagó sus consecuencias,
porque errar NO es humano, al parecer desde el punto de vista de
estos violentos
Pero no puedo criticar tanto el fútbol en este país donde los
fanáticos de este deporte son de la misma cantidad devotos del
Divino Niño o a la Virgen del Carmen (con el permiso de ellos al
compararlos con este vicio que se llama fútbol), y seguramente
encontraré millares de contradictores (y unos cuantos que me
apoyen, ¡eso espero!) pero hay que pensar que existen cosas más
importantes en este país que no ver por unos cuantos meses a la
selección Colombia en un mundial que seguramente no pasaríamos
de la segunda ronda, mejor aún, nos evitaron hacer el “oso”
internacional. Además no hay de qué preocuparse, si es de fútbol
de lo que se va a ver casi a diario porque es lo que casi
siempre se presentan al principio de las noticias deportivas.
¿Y yo qué puedo hacer? Nada. Seguir con este virus al lado, con
miedo a que me contagie un día, tal como le ha pasado a muchos
amigos míos. El fútbol no hay que erradicarlo, irónicamente es
un excelente medio de socialización (digo, dentro de una familia
o un grupo de amigos). Pero lo que hay que tener en cuenta es
que el fútbol no lo es todo, que tendremos las ilusas esperanzas
de clasificar a un mundial de nuevo próximamente (y hasta ser
campeones, ¿por qué no?), que existen cosas más importantes en
nuestro país y hay que oírlas. Será esperar otra vez.