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“Lo voy a poner a comer de su propia lápida”
Por: Laura Rios A.
Cronista Escuela de Comunicación Social y periodismo
Foto:
http://www.halloween-costume.info/Halloween_and_Witches.html
En medio de manzanas verdes,
lentejas y felinos; esta inocente ama de casa pero peligrosa bruja,
ofrece hasta lo prohibido para conseguir lo que sus clientes le
piden, que frecuentemente es alcanzar la felicidad o cobrar
venganzas. “Todo tiene un precio, y cuesta, sólo lo que vale”.
“Y
a los gritos: ¡La Bruja! la población se alarmó como si hubiera sido
atrapado el tigre de los contornos”.(La bruja de Rufo Urueta).
Se abre la puerta donde habita la bruja Doris, y detrás de sus pasos
aparece un batallón de gatos donde ninguno es negro, como lo suelen
ser las mascotas de estos personajes.
Su apariencia no impresiona pero su mirada penetra el alma de quien
la visita. Vive en una casa de familia en el suroccidente de Bogotá,
y aunque en primera instancia recibe a sus clientes en la sala,
luego la cita tiene lugar en un oscuro y diminuto cuarto donde puede
sentirse una densa energía.
Era un jueves 1 de octubre, busqué en los clasificados la sección
donde aparecen toda clase de brujas, hechiceros y curanderos. Me
llamó la atención ver un aviso muy pequeño pero con un resaltado
color fucsia, razón por la que elegí llamar. Mi intención era
conocer un poco sobre este mundo, en realidad no tenía ninguna
consulta que hacer, pero inventé una situación y así poder ser
atendida. Mi cita quedó programada para el día siguiente a las tres
de la tarde, la dirección me la dieron solamente cuando aseguré que
iba a ir.
Doris me indicó cómo llegar por Transmilenio: efectivamente llegué a
la estación que ella me había señalado, me dijo que debía atravesar
la calle y preguntar en la tienda que había por ella. Seguí sus
indicaciones y quien atendía el negocio era su hija mayor, quien ya
tenía un bebe de aproximadamente 6 meses. Ella me explicó que en la
reja blanca de enfrente quedaba el consultorio de su madre.
Me dirigí a la residencia y timbré. En menos de un minuto me abrió
la puerta una señora de apariencia muy dulce y gentil, yo aún no
sabía quién era, pero cuando me invito a seguir a su casa se
presentó: yo soy Doris la bruja de los gatos. Apenas entre en su
casa vi que detrás de ella había una jauría de gatos de todos los
colores, excepto negros como lo hubiera esperado cualquier persona
que visita la casa de una bruja.
La primera consulta
En un primer momento me senté en la sala, y esta misteriosa ama
de casa dejó de un lado su dulzura para preguntarme sobre mi motivo
de consulta, pero antes de que yo pudiese decir algo, ella lanzó un
comentario mientras reía escandalosamente: “usted tiene cara de que
una más viva que usted le quitó a un hijueputa cabrón”.
Me quedé en silencio por unos segundos y empecé a contarle mi caso:
-yo tenía un novio con el que llevaba dos años de relación y una
prima de él me contó que lo había visto con otra mujer, entonces
empecé a indagar con unos amigos y encontré que él me engañaba desde
hacía más de un año. Fui a reclamarle y él lo negó todo. Pero aún me
queda la duda de sí creerle o no. Y de ser verdad mi sospecha... Por
eso he venido a consultar.
Cuando yo acabé de contarle mi historia me hizo pasar a un cuarto,
abrí la puerta y me encontré con un espacio pequeño donde sólo hay
una ventana cubierta por una tela negra, lo que hace que todo se vea
muy oscuro. Sin embargo, hay muchos candelabros que salen desde el
piso y tienen una altura de 70 centímetros, cada uno con ocho velas
redondas de diferentes colores. Además, hay muchas manzanas verdes y
recipientes de vidrio con lentejas crudas, yo pregunté ¿qué
significado tiene esto? y ella me respondió que es para atraer la
prosperidad. Hay una mesa rectangular cubierta con una manta de ceda
de color azul y dos sillas a cada lado de ésta, allí es donde nos
sentamos y continuamos la consulta.
Me preguntó qué es lo que deseaba hacerle a mi ex novio ó en otras
palabras, cuál era el motivo de auxilio por el cual acudí a ella. Le
dije que lo que pretendía era saber la verdad; y de comprobar el
engaño simplemente hacerlo sufrir. Que no pudiera ser feliz y que se
arrepintiera de lo que me hizo. A continuación, Doris me tomó de las
manos y me pidió que cerrara los ojos, ella también lo hizo y
durante más de 15 minutos no me dijo nada.
Luego, abrió los ojos y me dijo que yo estaba reteniendo a mi ex
novio con el poder de la mente, y que primero había que trabajar en
este sentido para que luego ella pudiera hacer lo que le pedí. Dio
por terminada la sesión y me dijo que me espera el lunes para
decirme el plan a seguir. Programamos otra cita y le pagué 15 mil
pesos por la que acababa de pasar.
Mi regreso al templo de Doris
Ya era lunes, día en el cual estaba programada mi segunda cita
con la misteriosa bruja. A la 1:30 pm llegué cumplidamente al
consultorio de Doris. Inmediatamente entré a su casa me hizo seguir
al cuarto oscuro. Yo me detuve unos segundos para consentir a uno de
sus gatos, continué mi camino y al llegar a la mesa me senté. Pude
notar que estaba un poco apurada y yo pensé que era mejor así, pues
no tendría que pasar mucho tiempo junto a ella.
La encantadora de palabras comenzó a decirme su plan a seguir para
cumplir mi meta. Una foto donde estuviera mi ex novio sólo, haría el
milagro. A partir de esta fotografía ella realizaría unos rezos y
rituales para que él empezara a sentir mi ausencia y mucha culpa por
lo que había hecho. Me aclaró que él iba a empezar a sentir frío e
insomnio y que no iba poder concentrarse en ninguna actividad porque
los pensamientos invadirían su mente de tal forma que no le quedara
más remedio que afrontarlos y sentir rabia, tristeza, dolor,
remordimiento...
Continuó sus instrucciones y añadió que yo debía tomar unas esencias
florales para protegerme de las malas acciones, palabras o
pensamientos que él o su amante pudieran tener en contra mía. Esta
cita culminó con las cifras que debía pagar por hacer realidad mis
deseos, Doris me explicó que cada vez que fuera a consultarla debía
pagar 15 mil pesos como lo vine haciendo, y que además mensualmente
debía cancelarle 100 mil pesos que cubría los gastos de mis gotas y
los rezos y rituales que ella realiza juiciosamente.
Antes de irme, esta misteriosa bruja, como en la primera cita,
empezó a reír escandalosamente y entre sus carcajadas lanzó una de
sus grotescas frases:
“A su hombre lo voy a poner a comer de su propia lápida”, mientras
yo sólo escuchaba petrificada como quería ver a mi supuesto ex
novio, disimulando mi temor por estas palabras; y aprovechando que
la consulta ya había acabado me despido rápidamente le digo que debo
irme, por compromisos en la universidad.
… Me lleva hasta la puerta y me da unas palmaditas en la espalda
diciendo que soy una berraca y que un día la vida me premiará. Yo
sonrío y sin decir nada al respecto me despido pensando que es para
siempre.
Seguirle el rastro a cada uno de estos personajes es complicado.
Muchos de ellos cambian constantemente de local, ya que cuando a la
gente no le da resultado lo que le prometieron los buscan
intensamente reclamando su plata, su tiempo y demás.
Rezos, riegos, ritos, baños, vudú, entierros. A mujeres como a Doris,
madre, abuela y esposa y además, dedicada al negocio de la brujería
se le puede pedir hasta lo imposible. No le temen a nada y aunque
algunos dicen que trabajan con magia blanca no les importa si con su
trabajo causan daño, siempre hay una razón para justificar su labor.
Aclaramos que no tenemos vínculo
alguno, ni datos personales y desconocemos totalmente a la persona
bajo el nombre ficticio de Doris
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