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Menos emisoras menos
democracia
Por Juan Sebastián
Sarmiento Sánchez
Comunicación Social y Periodismo
34 emisoras radiales fueron cerradas en Venezuela bajo el argumento
de estar democratizando los medios de comunicación ¿será cierto?
El
anuncio hecho por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, de
cerrar varias decenas de emisoras se dio en la misma semana en que
la Fiscalía presentó un proyecto de ley que podría sancionar con
hasta cuatro años de cárcel los delitos mediáticos. Un anuncio que
puso a muchos a temer por la salud de la democracia venezolana.
El gobierno venezolano ha mantenido una difícil relación con los
medios de comunicación opositores. Sí bien la razón del choque se
debe a un viejo dual ideológico entre los que están con el gobierno
y los que no, fue luego del intento de golpe de estado al presidente
Chávez que dicha rivalidad se ha mostrado descaradamente. Uno de los
medios que ha resultado más comprometido por los anuncios
gubernamentales es Globovisión, que es el canal de televisión
opositor con mayor audiencia después del cierre, el año pasado, de
RCTV. Como ejemplo de la tensionante relación, hace no más de una
semana, dicho canal fue victima de un ataque a sus instalaciones y
empleados por parte de simpatizantes al Gobierno.
Esta situación ha hecho que el país se encuentre polarizado entre
los medios oficiales afines al gobierno y los privados de oposición,
ya que son pocos los que se declaran neutros y aún menos los que lo
son. Ante tal panorama, cualquier tema que toque el gobierno sobre
los medios suscita gran polémica por lo que este no es la excepción.
Dos hechos han desatado la presente polémica; el cierre de 34
emisoras radiales por parte de la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones (CONATEL), y la iniciativa de ley por parte de la
fiscal Luisa Ortega que podría sancionar hasta con 4 años de cárcel
a aquellos periodistas que se hallen culpables de “terrorismo
mediático”.
El cierre de las emisoras anunciado el sábado 1 de agosto por el
presidente de CONATEL y ministro de Obras Públicas Diosdado Cabello
hace parte de una “campaña de democratización” anunciada por el
gobierno venezolano que pretende revisar más de 240 licencias
radiales. "Cuando tomamos la decisión de democratizar el espectro
radioeléctrico estábamos hablando en serio, porque hay que hacerlo y
hay que hacerlo ya" dijo el ministro a BBC.
En cuanto al proyecto de ley-que ya fue desestimado por la Asamblea
Nacional de Venezuela- hay gran controversia debido a lo que vendría
a constituir o no un “delito mediático”, teniendo en cuenta un sin
número de vaguedades en la definición que la ley dio de este:
“Acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información
oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social,
seguridad e independencia de la nación, estabilidad de las
instituciones del Estado, la salud mental o pública, que generen un
clima de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de
un medio de comunicación”. El problema se ve con mayor claridad si
se tiene en cuenta que serán las autoridades, con criterios
subjetivos e inobjetables, quienes decidirán cuáles informaciones
caerían en la norma.
Ante la agitada situación mediática un sin número de organizaciones
defensoras de la libertad de expresión y los derechos humanos se han
mostrado preocupados por lo que consideran una campaña de censura
contra la oposición. "Este cierre masivo de medios de comunicación
considerados como opositores, peligroso para el futuro del debate
democrático, sólo responde a la voluntad gubernamental de acallar
las voces discordantes, y sólo empeorará las divisiones en el seno
de la sociedad venezolana", declaró reporteros sin fronteras.
El gobierno venezolano, por el contrario, afirma no estar haciendo
una persecución política sino uso de su potestad frente al espectro
radioeléctronico.
Sin embargo es un hecho el papel que juegan los medios de
comunicación como agentes indispensables de la democracia, teniendo
en cuenta que la información resulta ser un requisito indispensable
para que los ciudadanos tomen decisiones de toda índole. Por esto,
resulta preocupante que en una misma semana se cierren 34 emisoras y
se planteé un proyecto de ley penando la labor periodística.
Además que consta en la actualidad una peligrosa relación entre
países que restringen información o penan con cárcel “delitos
mediáticos” y gobiernos acusados de violar derechos humanos; sirva
como ejemplo Corea del Norte, Birmania, Cuba y China.
Análisis
Como queda claro, en Venezuela existe un agitado debate mediático
entre los medios privados de oposición y los gubernamentales. Para
que dicho debate siga cumpliendo su función democratica es necesario
que el ejecutivo se mantenga al margen de él, para no romper el
equilibrio existente. Incluso a nivel internacional hay conceptos
favorables. "hay un sector de medios de comunicación muy crítico con
Chávez. Creo que el nivel de libertad de expresión es
satisfactorio", afirmó a El país el canciller español Miguel Ángel
Moratinos.
Sin embargo, la actual “campaña de democratización” de los medios
por parte del gobierno y el fallido proyecto de ley sobre delitos
mediáticos podría poner a tambalear la libertad de expresión
existente. Ya que sí bien el ejecutivo tiene derecho a regular el
espectro radioelectrónico y velar por la seguridad política de la
nación, es conveniente hacerlo de acuerdo a estándares
internacionales de normatividad periodística y no arbitraria o
caprichosamente.
Conclusión
Los medios de comunicación han desempeñado un rol definitivo en
la participación política de la sociedad venezolana. Eventos como el
referéndum constitucional, la propuesta de modificación curricular
para la escuela primaria y las elecciones de alcaldes y gobernadores
se han llevado de forma exitosa en parte gracias a la libertad de
expresión y al debate que esta suscita. Un retroceso en esta materia
no tendría sentido.