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“a tres de la 03 y ocho de la 15”: es lo
que se oye en la calles
“Calibradores
de ruta” los nuevos amos de transporte
Carlos Andrés Tunjano Becerra
VII Semestre Comunicación Social y Periodismo
Universidad Sergio Arboleda
Una actividad que pone en riesgo a los pasajeros de transporte
publico, fomenta “la guerra del centavo” y mueve millones de pesos
diariamente
El
negocio de los “calibradores de ruta” se convirtió en algo
incontrolable y al pasar del tiempo invadieron las principales y más
congestionadas vías de la ciudad. Se calcula que existen
aproximadamente más de 2300 calibradores a lo largo y ancho de la
capital que por $200 venden a los conductores de transporte público
la información de cuanto tiempo llevan por delante las rutas con las
que compite.
Las avenidas de Bogotá ya no soportan ni uno más de estos
personajes, en la carrera 13 desde la 63 a la 34 se pueden encontrar
más de 7 calibradores. La avenida 68, la Boyacá, la avenida 19, la
Ciudad De Cali, la calle 100, las carreras 11, 13, 15, décima, la
séptima, la primera de mayo, las calles 72, 68 todas invadidas por
estos nuevos “organizadores” del transporte publico de la ciudad.
En Bogotá la Secretaria de Movilidad tiene registradas 581 rutas
asignadas a 67 empresas transportadoras las cuales transportan al 50
% de los pasajeros de la capital, una cifra muy superior comparada
con el 17 % que mueve Transmilenio. Se calculan además cerca de
15.000 vehículos entre buses, busetas y microbuses de transporte
público. Y para cada una de las rutas hay en promedio entre tres y
cuatro “calibradores” que multiplicados por el numero de rutas
darían los 2300, cifra que puede aumentar dependiendo del recorrido
de la ruta.
La numero 108 de la cooperativa La Nacional que sale del recreo al
sur de la ciudad, transita por los barrios aledaños y sale al portal
sur de TM, Kennedy, la Primera de Mayo luego la carrera 50 hasta las
Américas hasta la carrera 17 sube a la 15 y va al norte hasta la
calle 127, de donde regresa por la Boyacá hacia el sur hasta la
calle 80 terminando un recorrido en La Serena para luego regresar
por una ruta similar (80, Boyacá, 127, carreras 15, 11, 13, calle
34, Américas, 1ª de Mayo, Kennedy y el Recreo) para completar un
viaje, pasa por el “control” de 18 “calibradores” a $200 cada uno y
en un día son dos viajes para un total de 36.
La ruta 107 de la misma empresa se encuentra de ida con cuatro en
las Américas con carrera 42, en la calle 33 con 17, en la carrera
15con 85 y otro en la 100. De regreso son ocho, uno en Unicentro, en
la 100 con 15, en Andino, en la calle 72 con11 y comienza el
calvario en la carrera 13 con 63, 47, 45, y por ultimo en la calle
34 con 17. Para un total de 12 por viaje, menos que la ruta
anterior, no, por que esta ruta si alcanza ha hacer tres viajes en
un día es decir que pasa por los mismos 36.
Para la ruta 107 hay asignados 65 carros de los cuales por pico y
placa salen de circulación unos 20 diarios, un total de 45 carros
que pasan cada uno 36 veces al día por los calibradores, es decir
que pasan 1620 veces por los $200, se entrega a los calibradores
diariamente $324.000, cada uno ganando diariamente mas o menos
$27.000 diarios.
Alexander Ruiz hace parte de este nuevo gremio del transporte
público, se ubica todos los días en la avenida primera de mayo con
carrera 72, en el semáforo del centro comercial Plaza De Las
Américas. Su horario de trabajo varía según los días, los fines de
semana puede durar hasta las 11 de la noche o más, debido a la gran
cantidad de bares y discotecas del sector hacen que el transporte
público continúe activo hasta altas horas de la noche, “entonces eso
representa más trabajo pero más ganancia” confiesa.
Alexander es un joven de 25 años y sabe bien que no es algo muy
seguro ni con lo que pueda garantizar su futuro pero ante la falta
de un empleo no encontró otra forma de sostenerse él y su familia, y
aun que ya sabe como manejar los tiempos a un es nuevo en el negocio
sólo lleva seis meses pero el cual ya le ha solucionado su crisis
económica.
Casos como el de Alexander son muy comunes entre los “calibradores”,
y terminaron en el negocio a falta de empleo, pero también hay
quienes conocen bien el transporte debido a que fueron antiguos
conductores que tuvieron que dejar su labor por la cantidad de
multas que tenían.
Los principios históricos de esta labor data de hace aproximadamente
unos 20 años, y en ese entonces y hasta hace poco eran conocidos
como “planilleros” que comenzaron en la antigua y congestionada
avenida Caracas pero que con la entrada de Transmilenio tuvieron que
salir de esa zona. Para algunos el detónate de todo el conflicto ya
que es nuevo sistema de transporte acumuló en pocas vías la
sobreoferta de vehículos aumentando la conocida “guerra del
centavo”.
De esto se aprovecharon algunos y hace no más de siete años
masificaron la nueva labor. Sin embargo para Luis Fernando Zorro, ex
- director ejecutivo de la Alianza de Cooperativas de Transporte
ACOTRANSCOL y actual propietario de cinco vehículos de transporte
público, la razón es que simplemente algunos vieron el negocio y
decidieron salir a las calles a vender dicha información que fomenta
la “guerra del centavo”.
Para Fernando Zorro la tarea de los calibradores es innecesaria y se
origina por la necesidad de quienes no tienen empleo mas que por TM,
sin embargo es consiente que la tarea que estas personas realizan es
auspiciada por los conductores, pero no son los directamente
responsables “son solo parte del problema del sistema de
transporte”. Explica que a un conductor se le pagan diez pesos por
cada pasajero recogido. La información que se le brinda le da la
posibilidad de conocer si va “enganchado” y decida rebasarlo
aumentando la velocidad o que va “colgado” y este próximo a que el
bus anterior lo alcance.
Sin embargo cabe resaltar que no todos cumplen esa labor y los
calibradores que son contratados directamente por las empresas no
son calibradores. Estos son denominados como inspectores de ruta, y
no están par informar por los tiempos de los demás buses, “la labor
de los inspectores es de verificar si los vehículos estas
transitando por la ruta correspondiente y no por atajos para sacar
tiempo a sus compañeros además de verificar el cumplimiento de los
tiempos ya que una ruta debe tener una frecuencia determinada en
nuestro caso de cuatro a cinco minutos, y no de brindar información
acerca de los tiempos de otros”
Para confirmar la verificación cada conductor debe llevar una
cartulina con el registro del día que se marca en los paraderos y en
los puntos donde se ubican los inspectores de ruta.
En cuanto a las empresas no pueden hacer mucho, ya que están
limitadas a la publicación de memorandos en los que se rechaza tal
actividad y en la que determinan como una falta recibir información
de estas personas. Pero internamente a un conductor que reciba
información o entregue dinero a los calibradores no se le puede
castigar ya que no incurre en ninguna falta contra los usuarios, ni
interna, ni a la ley.
Así mismo la secretaria de movilidad y la policía están atados de
manos ya que esta actividad no se considera ilegal, debido a que
están en un espacio público y no infringen ninguna norma contemplada
en el Código de Policía, motivo por el cual no pueden ser
desalojados ni capturados. Además de ello la secretaria de movilidad
no hace un reconocimiento real de la problemática y a un no se
preocupa por intentar legislar una norma para controlarlos y pone
sus esfuerzos en una meta mas amplia, El Sistema Integrado de
Transporte (SIT).
El decreto 319 en el que esta explicado y como ha de llevar a cabo
el SIT, contempla una posible solución al problema de los
calibradores de ruta. En la que Fernando Zorro también esta de
acuerdo.
El SIT propone un sistema en el que se unificaran TM, el tren de
cercanías y el actual transporte publico, trabajando en conjunto.
Sin embargo la solución real y contemplada en el proyecto es la
habilitación de un método prepago igual que TM y en el cual el
conductor dejara de percibir el dinero de los pasajes y su sueldo
será devengado por una tarifa fija y no por pasajero transportado,
como se hace actualmente.
Con lo cual su preocupación no será la de transportar gran numero de
pasajeros para mejorar la productividad, sino cumplir con los
tiempos, mantener en el mejor orden la frecuencia y evitar así la
guerra del centavo.
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Las avenidas de Bogotá
ya no soportan ni uno más de estos personajes, en la carrera
13 desde la 63 a la 34 se pueden encontrar más de 7
calibradores. La avenida 68, la Boyacá, la avenida 19, la
Ciudad De Cali, la calle 100, las carreras 11, 13, 15,
décima, la séptima, la primera de mayo, las calles 72, 68
todas invadidas por estos nuevos “organizadores” del
transporte publico de la ciudad.
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