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La calidad de vida
Por: Ignacio Aguilar Zuluaga
Economista. Profesor de la Universidad Sergio Arboleda



Foto cortesía: http://www.langfeldesigns.com/blog/2005/09/tagclouds-whats-that-whats-hot.html

Es conveniente hacer una definición acerca de la que podría entenderse como calidad de vida. Así, podría escribirse que por calidad de vida se entiende la posibilidad que tiene una persona, una familia o una comunidad, de alcanzar el bienestar y la satisfacción de todas sus necesidades. También podría definirse como una tranquilidad de espíritu más una sensación de felicidad.
Esa calidad de vida tiene un grado a una calificación: puede ser excelente, buena, deficiente a mala, y puede ser mas subjetiva que objetiva.

Esa clase de calidad de vida está de acuerdo y en proporción al número de necesidades satisfechas y al grado de bienestar que las personas puedan alcanzar. Por ello es posible afirmar que las habitantes de un país desarrollado y rico disfrutan de una calidad de vida mucho mejor que la que pueden disfrutar o vivir las habitantes de un país pobre y en vía de desarrollo. Así mismo, es superior la calidad de vida de un estrato sacio- económico alto, que la de un estrato socio-económico bajo y marginado.

No basta que la persona viva en una ciudad moderna y grande: es necesario que el habitante de esa ciudad tenga la oportunidad de disfrutar y aprovechar todos los recursos que esa ciudad pueda proporcionarle, para que él tenga una calidad de vida excelente y satisfactoria. Y que al mismo tiempo, ese habitante tenga la oportunidad y las posibilidades de aprovechar todos esos recursos.
También es posible determinar que la calidad de vida en una ciudad pequeña o mediana, en un país desarrollado, puede ser superior a la que se vive en la ciudad capital o principal de ese mismo país. Además, es preciso considerar que muchas personas, por tradición, formación, temperamento, hábitos o gustos, prefieran vivir en una zona rural, aunque allí no disponga de 1os servicios y recursos de la gran ciudad, ya que ellas consideran que tienen una calidad de vida mucho mejor en el campo que en la ciudad. Es un hecho que existen muchas personas que no gustan ni desean el teléfono, los vehículos, ni el ruido ensordecedor de una ciudad, y que se sienten más confortables y más felices en una casa campestre, en donde no se encuentre todo lo que 1os centros urbanos ofrecen.

Se observa ahí un aspecto fundamental del Concepto de calidad de vida: su subjetividad y su relatividad. De allí también las limitaciones que existen para dar una definición precisa sobre lo que debe entenderse como "calidad de vida".

Porque la tranquilidad de espíritu la proporcionan la satisfacción de todas las necesidades, el bienestar general, la ausencia de todas las preocupaciones graves y de problemas que interfieren en el disfrute de una vida apacible y gratificante, cuya valoración es personal y subjetiva.

Crecimiento urbano vs. Calidad de vida
Cuando una ciudad o centro urbana crece y recibe más habitantes cada año, se observa una tendencia hacia el desmejoramiento de la calidad de vida. A menos que sus servicios, sus vías, su equipamiento urbano y su infraestructura física y administrativa, crezcan, se organicen y se brinden eficientemente ya un ritmo a una tasa mayor que el crecimiento de su población.

Esto último no ha sido precisamente el caso de algunas ciudades colombianas. En una más que en otras, la calidad de vida para todos sus pobladores expone una tendencia poco satisfactoria. Es un hecho visible que los habitantes de Bogotá, por ejemplo, están ahora condenados a soportar una calidad de vida deteriorada. Su desordenado y desproporcionado crecimiento; las voluminosas corrientes migratorias internas, la ausencia de una planeación adecuada y técnica, el incremento permanente de la demanda por servicios públicos; el aumento exagerado e incontrolado del parque automotor; la ineficiencia de algunos funcionarios de la administración de la ciudad; la indisciplina e indiferencia de la mayoría de sus habitantes, y en fin, los efectos y consecuencias que todos esos problemas reunidos han provocado, conforman una situación tan compleja como caótica, cuyas soluciones son bien difíciles, muy costosas y solo factibles a muy largo plazo. Yo pienso que en todo lo anotado se encuentran las razones por las cuales Bogotá quedó recientemente colocada en el puesto 143, en cuanto a su calidad de vida y con relación a casi la totalidad de las capitales del mundo, todo le quedo corto, estrecho y escaso, desde hace mas de una década. A pesar de la creación y elevación de los impuestos y contribuciones, y aunque el presupuesto distrital se ha multiplicado varias veces en los últimos diez años, las deficiencias en todos sus servicios, en su red vial, en su seguridad y en su equipamiento, no son suficientes para ofrecer una calidad de vida satisfactoria y creciente.

Las administraciones de los diez últimos años, han hecho muchos esfuerzos y han realizado valiosos programas para solucionar o mejorar esa problemática. Y se habla y se discute permanentemente de ello. Pero las interferencias políticas, las trabas administrativas, la inestabilidad de los funcionarios públicos, la ausencia de disciplina y de espíritu cívico de sus habitantes, el manejo inadecuado de los fondos presupuestales, todo en conjunto, se ha traducido en una calidad de vida deficiente e insatisfactoria. Por eso para muchos de sus habitantes ya no es agradable vivir en Bogota; por eso sus habitantes pierden tanto tiempo trasladándose de un sitio a otro y tratando de efectuar cualquier diligencia, operación o tramite, ante entidades y organizaciones públicas y privadas, porque la movilidad y el tráfico son caóticos. Por eso todos viven prevenidos y temerosos de asaltos, atracos, robos y asesinatos; por eso muchas familias que quisieran disfrutar de algún espectáculo o entretenimiento nocturno no pueden tenerlo y por toda esa situación un porcentaje considerable de los habitantes de Bogota "viven" irascibles, tensos, nerviosos y preocupados. En pocas palabras, su vida no tiene calidad, excepto para aquellas personas que no poseen una concepción clara de lo que significa la calidad de vida y para quienes han adoptado una posición simplista como la de aceptar los problemas, resignarse y convivir con ellos.





 



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Bogotá quedó recientemente ubicada en el puesto 143, en cuanto a su calidad de vida y con relación a casi la totalidad de las capitales del mundo, todo le quedo corto, estrecho y escaso, desde hace mas de una década.

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