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> Sección cine
¡Que
buen Satanás!
Ese
extraño deseo de hacer el mal, que todo humano -por el mismo
hecho de serlo- en algún momento de su vida ha sentido, es la
temática principal de Satanás, la película que por causa de su
crudeza despierta un sin fin de emociones en sus espectadores.
“Al salir del cine tenía dolor de estomago”, dijo un espectador
luego de haber observado Satanás, la película. No era para
menos, la maldad en este filme es tan fuerte, tan amarga y a la
vez sorprendente, que hasta al mismísimo diablo se le revolvería
algo en su interior si llegará a ver esta historia. Es así como,
en el macabro retrato de ese lado oscuro y malévolo (ese Hyde
del que habla Stevenson) que toda persona tiene en mayor o menor
grado, radica la espectacularidad de esta película.
En ese sentido, con esa explosión de emociones que produce
“Satanás” en los espectadores, aquella discusión acerca de si es
mejor el libro o la película resulta de cierto modo inútil, pues
la respuesta es simple: cada relato es bueno en su medio y su
lenguaje.
Es cierto, en el filme, ópera prima del director colombiano
Andrés (o Andi, como lo llaman algunos) Baiz, suprimen varios
aspectos que son fundamentales en la versión literaria de Mario
Mendoza (1). Es más, una de las cuatro historias principales del
libro –la del pintor, para los que se lo leyeron– no aparece
nunca en pantalla. A pesar de ello, la película nunca pierde la
esencia de lo escrito. Por el contrario, esa muestra de la
dualidad del hombre, la naturaleza humana y su propensión hacia
la maldad, es expuesta a su máxima expresión que sorprende y en
ocasiones horroriza al espectador.
Lo anterior se observa principalmente en los tres protagonistas,
los cuales son tentados por una fuerza psíquica (tal vez sea
Satanás) que poco a poco los lleva a un viaje hacia los
infiernos del cual no podrán salir.
El primero de estos personajes es Ernesto (interpretado por Blas
Jaramillo), un cura de la iglesia católica que se enfrenta a un
caso de asesinato en su comunidad, el cual lo conduce a una
serie de situaciones que lo ponen a dudar sobre su vocación como
sacerdote. Al tiempo, como humano que es, sufre a causa de las
debilidades del corazón y la lujuria de la de la carne.
La siguiente protagonista es Paola (Marcela Mar), una joven
vendedora de tintos de una plaza de mercado que en procura de
una mejor vida se convierte en una estafadora de hombres
adinerados. No obstante, en ese mundo tan anhelado por ella,
Paola recibe un golpe que la deja marcada de por vida.
La tercera historia que se entrelaza en la película es la de
Eliseo (2) (Damián Alcazar), un militar retirado que dicta clases de
inglés particulares. Él, al igual que Travis Bicle (aquél
célebre personaje interpretado por Robert de Niro en la ya
clásica Taxi Driver), es un incomprendido por la sociedad en la
cual, de paso, siente que no encaja. De esta menara, aquella
discriminación tendrá como consecuencia la satisfacción de los
deseos.
Las tres historias se entretejen en una Bogotá bizarra que tiene
una atmósfera pestilente, con un aire espeso y dañino. Mejor
dicho, un ambiente propicio para que el señor de las tinieblas
haga de las suyas en las débiles mentes humanas.
De esta forma se sintetiza un sangriento drama psicológico sin
precedentes, que le da un tono distinto pero interesante al cine
colombiano. Es a causa de ello, que algunos críticos afirman que
esta película partió la historia del cine nacional en dos. Por
eso, si se quiere sentir constantes escalofríos y un cóctel de
emociones, no dude en ver Satanás.
Sitio oficial de la película:
http://www.satanaslapelicula.com/
___________________________________
(1)
MENDOZA, Mario. Satanás. Editorial Norma. Bogotá, 2002.
(2) Vale recordar que este personaje existió
en la vida real. Su nombre era Campo Elías Delgado, un veterano
de la guerra de Vietnam que peleo en las filas del ejército de
Estados Unidos. El 4 de diciembre de 1986 asesinó a 30 personas,
e hirió a 15 más, en el edificio donde vivía y en Pozzeto, un
restaurante de Bogotá. Antes de la masacre, Delgado sobrevivía
dando clases privadas de inglés y estaba desarrollando estudios
de pregrado en la Universidad Javeriana. Además, estaba
escribiendo un ensayo literario sobre la novela de Stevenson “El
extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde”. La policía
encontró el libro entre su chaqueta después de los asesinatos.
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