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Con el agua hasta el
cuello
por: Paula Alejandra Bermúdez
Comunicación Social y Periodismo
Así amanecieron hace 2 días nuevamente los
habitantes de los alrededores del río Bogotá, la causa? la
segunda ola invernal que azota por estos días al país.
En estos últimos meses hemos podido observar como las lluvias,
que por estos días cada vez se están poniendo más intensas que
nunca, están afectando gravemente al país, causando
desbordamiento de ríos y quebradas, deslizamientos de tierras e
inundaciones, dejando a miles de familias afectadas.
Las víctimas de esta semana fueron los habitantes de los
alrededores del río Bogotá, que por segunda vez llevaron del
bulto por las lluvias, así es, literal. Porque aunque no lo
crean con bultos de arena nuevamente se están haciendo las
respectivas reparaciones a los jarillones que anteriormente se
habían construido, pero como varias cosas de nuestra nación
NO funcionó.
Así que me dirigí hasta un punto crítico donde se están llevando
acabo estos trabajos, en la vía Bogotá – Chía por detrás de la
Universidad de la Sabana. De entrada no se puede observar muy
bien qué tan grave esta la situación, solo el trancón regular al
que estamos acostumbrados todos los capitalinos, pero luego de
unos kilómetros pude observar que la situación es critica y tan
lamentable que incluso llegue a sentir pena por aquellos que
habían terminado con sus viviendas por debajo del agua y que
tienen que pasar todos los días por una delgada línea de tierra
para poder llegar a sus casas o para tomar el transporte y
dirigirse a sus respectivos trabajos.
Estando en el sitio con mis pertinentes “botas pantaneras” (por
aquello de las circunstancias) me encontré con un grupo del
batallón de prevención y atención a desastres Nº 80. El grupo
estaba conformado por 25 soldados profesionales, 1 sargento al
mando, un grupo de policías con botes inflables y carabineros,
todos ellos estaban pendientes de la parte que inundó hace un
tiempo a la universidad de la sabana causando millonarias
perdidas y de un sitio conocido como Cuernavaca, donde el agua
esta cubriendo gran parte de un territorio cultivo, invernadero
y un campo donde se tienen unos caballos y que en este momento
se encuentran todos hacinados en una esquina, la única esquina
que queda medio seca y fuera de las aguas. Según los soldados
del batallón, el dueño quien además acaba de perder también su
casa no tiene a donde ni como mover a sus caballos, por esa
razón los tiene ahí.
Los soldados, a mi parecer, están realizando un excelente
trabajo, pues ellos se levantan de madrugada y se dirigen al
lugar del desastre para seguir cubriendo el boquete por donde se
esta filtrando el agua con costales llenos de arena seca que
muchas veces no se pueden transportar en los botes que
suministrados por la policía, entonces les toca “al hombro” como
ellos dicen, caminando varios metros uno detrás del otro como
hormiguitas trabajadoras, por supuesto esto sin contar que están
expuestos a la contaminación del río Bogotá, el devastador clima
y que muchas veces les toca quedarse hasta altas horas de la
noche. Pero claro, mucha gente dice que no hacen nada, entonces
si no hacen nada vaya usted y cargue un bultico de esos
caminando varios metros una y otra vez durante todo el día, la
tarde y parte de la noche a ver si es capaz. Yo intenté hacerlo
solo una vez y no es nada fácil, el solo intento de llevar el
costal al hombro resulta terriblemente agotador.
El día resultó ser muy productivo por que además de conocer como
estos soldados ponen todo de sí para realizar una majestuosa
labor y colaborar a la comunicad en lo que más puedan, pude
conocer no solo al hombre envuelto en un uniforme camuflado,
sino a las personas que están dentro de ellos como el soldado
profesional Bohórquez quien dice sentirse muy satisfecho,
apoyando a la gente, porque sabe que es una labor bastante
grande a favor de la población civil y se siente muy orgulloso,
muy agradecido de lo que hace, ya que la gente sabe que es algo
bueno que ellos hacen a favor de toda la comunidad.
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Los soldados, a mi parecer, están realizando un excelente
trabajo, pues ellos se levantan de madrugada y se dirigen al
lugar del desastre para seguir cubriendo el boquete por
donde se esta filtrando el agua con costales llenos de arena
seca que muchas veces no se pueden transportar en los botes
que suministrados por la policía, entonces les toca “al
hombro” como ellos dicen...
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