CRÓNICAS
Guatavita:
La laguna de "El Dorado"
por:
Helver Fabián Andrade
Comunicación Social y Periodismo
Politécnico Grancolombiano

Foto: Enrique Alvarado
Cuando era niño mis padres me contaban historias sobre la laguna
de Guatavita y su pueblo descendiente de los muisca; esta laguna
llena de historia y mitos sobre la "cacica de Guatavita" y
el tan apreciado metal (oro), esconde un sinfín de grandes
historias, pero detrás de toda esa gran leyenda del "Dorado": en
su pueblo se siente un sufrimiento al haber sido desplazados de
su antiguo Guatavita.
Cuando me encontraba a punto de llegar sentía mucho frío, pero
dentro de mí sentía ganas de conocer todo aquello que desde
mucho tiempo sabía que existía pero que no había visto con mis
ojos.
Cuando el bus llegó pisé el suelo y aprecié una bellísima
arquitectura colonial, todas las casas eran blancas y había
muchos turistas. Comencé a caminar, observé un monumento muy
curioso pero a la vez muy hermoso, me pare allí y un niño se me
acercó y me dijo: "la hermosa joven esposa del cacique Guatavita,
la cacica, cansada de las orgías y
borracheras con su esposo, se enamoró de un apuesto guerrero del
cacicato.
Su esposo la sorprendió teniendo relaciones sexuales y
ordenó la muerte del guerrero, dijo que sus entrañas fueran
cercenadas y servidas en banquete a su esposa quien no sabía lo
que había ocurrido, después de saber lo que había hecho su
esposo huyó con su hija recién nacida y se lanzó a la laguna, su
esposo desde aquel entonces comenzó a ofrecerle un ritual donde
hacía oraciones y ofrendaba oro para que desde el fondo de la
laguna interviniera para solucionar las necesidades de su
pueblo".
Después de haber escuchado esta magnífica historia, el niño me
aconsejó que me dirigiera hacia el museo, comencé a caminar,
conmigo llevada una libreta, un lapicero y una cámara, los
cuales fue inevitable sacar para captar lo que observaba.
Al llegar el museo sentí gran curiosidad por conocer todo
aquello que veía y que por tan solo mil pesos la guía me estaba
contando, pude apreciar las fotografías de Guatavita Antigua y
la nueva Guatavita, las herramientas que los muiscas utilizaban,
la cerámica, entre otras maravillosas cosas que están allí.
Rosa Fetiva de 44 años, guía del museo, hace un recorrido
comenzando por la historia de Guatavita antigua y cuenta las
exploraciones de la laguna, (el oro encontrado en las
exploraciones se encuentra en el Museo de Oro de Bogotá); luego,
pasando al segundo piso, se encuentran los restos de un
esqueleto que fue encontrado hace muchos años perteneciente a un
muisca.
El recorrido duró aproximadamente quince minutos, pero yo duré
más tiempo observando las maravillas de los muiscas. Rosa me
dirigió hacia otro museo donde se encontraba la gran mayoría de
las piezas de la catedral de Guatavita antigua, es otro museo
lleno de historia y sufrimiento por parte de los antiguos
habitantes de esta población.
Luego visite la laguna de Guatavita, otra magnífica "historia
sobre las historias", de ese lugar; cuentan mitos como por
ejemplo que es domo de sal, que su forma se debe a que un
meteoro cayó hace mas de dos mil años, o que es el ojo de la
tierra donde se han visto ovnis entrando a la laguna. Ésta ha
sido escavada por los españoles pero poco oro fue recuperado y
después de cuatro siglos de excavaciones decidieron no hacerlas
más; ahora es centro turístico del mundo.
Caminé por el pueblo cada vez hacía más frío pero eso no fue
impedimento para desplazarme hacia el embalse de Tominé;
mientras lo hacía paró frente a mí un mecanismo de transporte
muy curioso; un hombre se ofreció a llevarme por mil pesos hasta
el embalse, entonces accedí y me subí, mire el nombre del
vehículo: "Guatatren", le pregunté sobre él y me dijo que se lo
había inventado, algo muy curioso, después de cinco minutos en
el Guatatren llegué al embalse.
El embalse fue hecho por la empresa de Energía Eléctrica de
Bogotá. Este fue el proyecto que acabó con Guatavita la antigua,
porque el gobierno vio viable construir allí su productora de
energía, pero no se dio cuenta que estaba dañando los sueños de
muchos habitantes de la antigua Guatavita, pero pese a que la
antigua Guatavita se encuentra debajo del embalse, allí dan
viajes en lancha para recorrer las ruinas o practicar diferentes
deportes.
Antes de marcharme quise saber la historia de por qué inundaron
la antigua Guatavita., Caminé durante varias horas recorriendo
todas las maravillas arquitectónicas, entré a comer algo y hablé
con el señor de la tienda mientras me preparaba la comida; él no
me dio mucha información pero me dijo que fuera a la miscelánea
del pueblo que allí se encontraba Jeremías, con él sí podía
hablar sobre el tema. Después de comer, llegué a la miscelánea y
pregunté por él, apenas comencé a preguntarle, se podía ver en
sus ojos toda la historia y el sufrimiento que me quería contar.
Cuando le pregunté sobre lo que había pasado me contó que "las
personas habían sufrido mucho, las sacaron a la fuerza de sus
casas, se marcharon con sus puertas y ventanas, no se querían
salir de su pueblo".
Cuando Guatavita fue trasladada en los años setenta, ellos antes
vivían de sus cosechas y las tradiciones muiscas, es entonces un
cambio radical cuando llegan a un acuerdo con el gobierno, ellos
les iban a construir un pueblo nuevo y que iban a vivir del
turismo., Jeremías me cuenta que en ese tiempo no sabían cómo
era "vivir del turismo" pero hasta hace unos cinco años atrás se
comenzaron a organizar para poder sobrevivir.
Después de un rato de conversación con esta gran persona era
tiempo de marcharme, pero me marchaba feliz de haber pasado un
día lleno de emociones y grandes historias., Al recorrer el
camino ya casi oscurecía y me pregunté ¿a qué huele Guatavita?, Guatavita me olía a magia.