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Los hijos de...
Eduardo Andrés Granada B.
Psicólogo Universidad Católica de Colombia
Estudiante de Derecho Universidad Católica de Colombia
http://www.andresgranada.blogspot.com/
Lamentablemente,
la semana anterior falté a mi habitual ejercicio de escribir, y
aunque no me gustan las excusas, debo decir que se debe al
trabajo intenso que estoy realizando para sacar adelante la
publicación del primer periódico estudiantil en la historia de
la Universidad Católica de Colombia (EL ALTAVOZ) financiado,
dirigido y elaborado exclusivamente por y para estudiantes.
Razón por la cual, le quedé mal a mis estimados lectores.
Pero esta semana no voy a escribir sobre ese hermoso sueño que
muy pronto será una bella realidad, sino de algo que -aunque no
faltará el que considere son alaridos propios de un "resentido
social"- considero es necesario abordar, sobre todo en estos
días preelectorales en los que por enésima vez en la historia de
"Locombia" se lanzan a la arena política los denominados
"delfines" y asumen el relevo de sus "ilustres" padres que
"tanto le aportaron a la patria".
Son los que llamo LOS HIJOS DE… aquellos que han nacido en
familias de cuna dorada, y en parte gracias a su rancio abolengo
han ocupado posiciones destacadas en todas las esferas de la
vida nacional, como si se tratase de una verdadera realeza al
estilo de la Francia del rey sol. En esta oportunidad hablaré
entonces de los "delfines" en el periodismo, en el sector
empresarial y en la política. (Cuya presencia en esta última me
desagrada de sobremanera), tres áreas que a mi juicio
representan al establecimiento en Colombia y por ende a quienes
detentan el poder.
En el periodismo, son "distinguidos" los nombres de padres e
hijos que se han destacado en este oficio, y los apellidos son
toda una institución, los Cano, los Santos, los Caballero, los
Samper, quienes generación tras generación se han sucedido en
las primeras paginas de la opinión nacional; por ejemplo, el hoy
director de la Revista Semana, Alejandro Santos, es hijo del
actual codirector de El Tiempo, Enrique Santos Calderón, nieto a
su vez de Hernando Santos Castillo y bisnieto de Enrique Santos
Montejo el celebre "Calibán" que con su famosa "Danza de las
horas" fue testigo del acontecer nacional durante décadas. Toda
una dinastía periodística. Claro está que los Samper no se
quedan atrás; desde los tiempos del viejo José María, de Daniel
Samper Ortega en la década de los 30, a Daniel Samper Pizano y a
su hijo, Daniel Samper Ospina, quien se ha de deleitar con las
modelitos de SOHO. Otro que hace parte de esa "constelación" es
Antonio Caballero, -hijo de Eduardo Caballero Calderón y sobrino
del inolvidable "Klim"-, quien junto con el autor de "Dejémonos
de vainas" se han caracterizado por atacar a esa oligarquía de
la que son conscientes formar parte, pero a la que no le niegan
su cuota de responsabilidad en los males del país.
Por otro lado están los "delfines" del sector empresarial, cuyos
apellidos tienen un peso enorme en la vida nacional, Santo
Domingo, Ardila Lulle, Sarmiento Angulo, y me cuesta recordar
mas, debe ser porque los multimillonarios de este país, son tan
pocos que sobran los dedos de la mano para enumerarlos, en
cambio la concentración de su riqueza alcanza cifras
escandalosas, sobre todo en un país donde mas del 90 por ciento
de la población vive en la pobreza y la brecha parece ampliarse
cada vez mas. Desde mi punto de vista, son estos los que manejan
los hilos del poder, los que quitan y ponen a la mal llamada
clase política, quienes no son mas que sus títeres que engañan
al pueblo pretendiendo mostrarse como representantes de los
intereses generales pero que en ultimas solo obedecen a
intereses particulares de sus padrinos y mecenas.
Y son los hijos de éstos, los políticos, los que sin ninguna
clase de escrúpulos se alistan a recoger las banderas de sus
padres para continuar con tan loable labor, en beneficio de los
nobles intereses de la patria. Y estos nefastos especimenes si
que han abundado en Colombia que no aprende la lección pues cada
vez que hay relevo generacional acude con entusiasmo a la
prolongación de su yugo, siendo engañados una y otra vez, y
estos son Ospinas, y Sardis, y Gomez, y Lopez, y recientemente,
Gavirias y Galanes, y al paso que vamos, nada tendría de raro
que mañana nos "clavaran" a los Uribes.
De los tres, los "delfines" que mas desprecio son los de la
política, no me gustan porque acuden a los mismos y manidos
argumentos de sus padres, cuando orgullosos se sienten y la
historia ha sido un poco generosa con ellos, porque cuando se
trata de personajes que estuvieron en conflicto con la ley,
hacen todo lo posible por renegar de su pasado. Hoy, como suele
suceder en este macondiano y folklórico país los "delfines" en
la política tienen diversos orígenes, desde los hijos del mártir
sacrificado por la violencia del narcotráfico, pasando por los
hijos de condenados en el proceso 8.000 mil, e incluso hay campo
hasta para los hijos de guerrilleros caídos en combate. Y un
largo etc, etc, etc.
A larga, consideran algunos que no es ni culpa de los "pobres
delfines", pensaran ellos que están cumpliendo con su destino de
servirle a la patria, la responsabilidad en parte es de este
pueblo ignorante que además de nunca aprender la lección,
también es victima de la poderosa fuerza mediática de quienes
controlan los grandes medios de comunicación e imponen
candidatos acudiendo al corazón y para nada a la razón de los
"lucidos" votantes quienes "inexplicablemente" terminan
eligiendo, nuevamente, a LOS HIJOS DE…
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