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Montoya y Nascar:
arranca la nueva ilusión.
Enrique Mathieu
Escuela de Comunicación Social

Dodge Charger No. 42 que conducirá Juan Pablo Montoya desde
el 2007
Juan Pablo Montoya debutó el domingo (Con problemas mecánicos)
en la Copa Nextel de NASCA. Para muchos aún queda la sensación
que la movida a la serie norteamericana es solo un retroceso en
su carrera. Pero para quienes lo seguimos, volver a los Estados
Unidos fue lo mejor para él.
La pregunta es: ¿era el momento indicado para dejar la Fórmula
1?
Pienso que sí. Si bien es cierto el piloto colombiano no estaba
teniendo resultados exitosos, también fue evidente que Ron
Dennis y McLaren no fueron ni la mitad de equipo de lo que
Montoya esperaba encontrar a su llegada en 2005. Las constantes
críticas a su trabajo, la evidente preferencia hacia Kimi
Raikkonen, culparlo ante los medios de comunicación de ser el
directo responsable de la perdida del campeonato de
constructores en ese año y finalmente la sorpresiva contratación
de Fernando Alonso como nuevo piloto de la escudería
anglo-germana, llevaron al corredor colombiano al peor escenario
para demostrar sus capacidades como piloto.
Los equipos de punta ya tenían definidas sus nóminas para el año
2007 y las ofertas de equipos de media tabla, aunque
económicamente buenas, no fueron convincentes en la parte
deportiva para Juan Pablo, ya sin opciones reales de quedarse en
un equipo que le permitiera coronarse como campeón de F-1, tomó
la mejor opción: marcharse y buscar un nuevo reto.
Hoy algunos piensan que su decisión fue una estupidez, que es un
fracasado y que por su arrogancia salió de la F-1 por la puerta
de atrás. Pero para quienes entendemos cuánto cuesta lograr un
punto, hacer una “pole” o ganar una carrera, lo que hizo Juan
Pablo está lejos de ser un fracaso. La única deuda que dejó
pendiente es la de ser campeón del mundo, pero yo se que ya no
dependía de sus capacidades como piloto, simplemente el
escenario nunca se dió. Montoya estuvo en dos de las escuderías
más ganadoras de la F-1 pero nunca contó con el carro ni con el
apoyo de sus equipos para estar en las mismas condiciones para
pelear por el campeonato.
Y aunque queda ese sinsabor de no verlo coronarse como campeón
de la máxima categoría; siete victorias incluidas tres templos
de la velocidad (Mónaco, Silverstone y Monza), trece “pole
positions”, treinta podios, 12 vueltas rápidas y el récord de
velocidad en Monza, al parecer sólo son consideradas un fracaso
en Colombia. Los que critican a Montoya dicen que debió haberse
quedado para sumar más puntos y ganar más carreras. Otra
pregunta, ¿en que cambia ganar siete o diez carreras? Si al
final, ese título del mundo de Fórmula 1 nunca se iba a dar e
igualmente lo hubieran criticado por no ganarlo.
No era el final que todos esperaban del periplo por la categoría
reina del automovilismo, pero así fue como se dieron las cosas.
Ese es Juan Pablo Montoya, apasionado y temperamental dentro y
fuera de la pista. Toma decisiones radicales sin importar las
consecuencias, fue así como tuvo múltiples roces con Schumacher,
pero también hizo sobrepasos impresionantes, fue así como ganó
carreras y de la misma manera dejó a los equipos donde corrió.
Hoy Juan Pablo está feliz con su regreso a Estados Unidos y la
organización NASCAR está feliz con su presencia, todo gira en
torno a él y solo quieren que compita.
¿Qué podemos esperar de Montoya en NASCAR?
Con el piloto bogotano está garantizado el espectáculo, carreras
emocionantes y muchas victorias, aunque cabe aclarar que esa no
será una constante y que verlo llegar décimo será como una
victoria y de paso será vital para convertirse en campeón de la
Copa Nextel. Toca acostumbrarse.
Juan Pablo tiene todo lo que se necesita para ser campeón de
esta categoría. Tiene la velocidad, el talento y más allá de su
habilidad al volante tiene todo un equipo trabajando para él,
algo que no vivía desde hace 6 años.
No obstante, hay que decir que ganar en NASCAR no será nada
fácil, así como Montoya es temperamental, impulsivo y
apasionado, en la pista hay otros 43 iguales a él, que lo
respetan y admiran por lo que ha logrado pero que no le van a
regalar nada.
Un calendario más extenso y carreras más largas que las que
vivió en Fórmula Uno, también hacen parte de esos factores, que
no le van a facilitar ni las victorias ni obtener el campeonato,
así que hay que quitarse el estigma que NASCAR es un categoría
inferior, aquí también es complicado ganar.
Si la Fórmula Uno es la categoría reina, NASCAR lo es en Estados
Unidos, así que para mí no existe una mejor que la otra,
simplemente son diferentes.
Económicamente, Juan Pablo no pierde y de paso tiene la
oportunidad de sumar más victorias a su ya laureado palmarés, se
convertirá en ídolo de nuevo y los aficionados colombianos (los
de verdad) vamos a poder estar más cerca para verlo correr.
Definitivamente no fue el final de su carrera, sino el comienzo
de una nueva etapa, que de seguro será muy fructífera.
Ya sea en NASCAR, F-1, IRL, Rally o
cualquier categoría Juan Pablo Montoya es un piloto ganador,
nadie le puede quitar ni negar todos los triunfos que ha
conseguido; y por lo menos por ahora es el mejor piloto
colombiano de todos los tiempos.
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Que es Nascar?
Nascar son las iniciales en inglés de National Association for Stock
Car Auto Racing (Asociación Nacional de Carreras de Autos de Serie),
esta serie nació en los Estados Unidos hacia el año de 1947 y las
carreras de carros de serie llamaban mucho la atención a los
aficionados. Esa afición se extendió por todo Estados Unidos y cada
organizador empezó a realizar carreras de vehículos tipo stock, pero
cada pista y cada promotor de la carrera tenía su reglamento particular.
Fue solo hasta 1948 cuando se corrió la primera carrera oficial
organizada por la Organización Nascar en Daytona, que fuera el primer
óvalo asfaltado en los Estados Unidos. Esa carrera la ganó Red Byron en
un Ford modificado.
Nascar no es una modalidad muy difundida por fuera de los Estados Unidos
y se debe principalmente a que la prensa desconoce el reglamento y solo
tienen acceso a él los dueños de los equipos y los pilotos.
Actualmente los autos son fabricados por especialistas basándose en los
perfiles y especificaciones detallados por NASCAR y los motores son
provistos por los grandes fabricantes asegurando un nivel de competencia
parejo para todos los participantes.
Lo más parecido en cuanto al concepto de los carros que conocemos en
Colombia son los vehículos que participan en el Campeonato del TC 2000
que se corre en el Autódromo de Tocancipá.
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