
Entrevista con Enrique Gómez
Por: Andrés Felipe Sánchez
Escuela de Derecho
VIII
Desde hace más de 20 años, momento en
que fue fundada nuestra universidad, todos los estudiantes de
derecho hemos tenido el honor de encontrarnos en nuestro camino
al Dr. Enrique Gómez Hurtado, profesor de la cátedra de Historia
Colombiana, y uno de los impulsadores de nuestra Universidad.
El Dr. Enrique Gómez Hurtado es miembro de unas de las familias
políticas tradicionales del país. Hijo del ex presidente
conservador Laureano Gómez y hermano del ex candidato
presidencial y cofundador
de nuestra la Sergio Arboleda,
Álvaro Gómez.
Realizó sus estudios de Derecho y Economía en
la Universidad Javeriana, posteriormente hizo su postgrado de
Economía en la London School of Economics y en la Universidad
de Barcelona, donde en esta última también obtuvo el postgrado
de filosofía.
Igualmente su trayectoria profesional es muy
amplia, ha sido director del diario El Siglo, ministro de
relaciones exteriores, embajador ante la republica de Francia,
concejal de Bogotá y Senador de la Republica por nombrar algunos
cargos.
Por todo lo anterior le pedimos al Dr. Gómez
que nos concediera esta entrevista para que nos contara un poco
de la visión que tiene de la universidad, los estudiantes de
derecho y la realidad del país.
Altus (A):
¿Cual cree que era el objetivo de su hermano el Dr. Álvaro Gómez
Hurtado y el Dr. Rodrigo Noguera Laborde al fundar la
Universidad hace ya mas de 20 años?
Enrique Gómez Hurtado (EGH): Hay un
objetivo de base en el origen de la Sergio Arboleda, recuperar
una visión de la docencia que en ese momento estaba
desapareciendo, la universidad no simplemente debe dedicarse a
la enseñanza de técnicas y procedimientos, sino buscar una
formación del intelecto dentro de un cuadro cultural coherente.
No lo era entonces y probablemente no lo sea
hoy el objetivo básico de la universidad colombiana, para que
haya esa coherencia es necesario tener una concepción del mundo,
de la moral de la coexistencia que estén conformes con una
teoría general.
Para los Doctores Álvaro Gómez Hurtado y
Rodrigo Noguera Laborde establecer ese campo de acción los
motivó, a ellos y a unos cuantos más a que fundáramos esta
Universidad.
No hubo la intención de crear una Universidad
de carácter confesional pero está claro que los planteamientos
de la iglesia católica de una parte y de una concepción de la
política como factor de orden y libertad están en la base de
este propósito.
A: ¿Y cree
usted que esa visión, esas ideas políticas conservadoras que
influyeron en la fundación permanecen vigentes?
EGH: Los propósitos siguen vigentes,
no son propósitos ocultos pero como en toda labor humana, los
resultados no son siempre los deseados. Usted mismo es conciente
hasta donde las fuerzas disolventes que se autocalifican de
“avanzada” han venido afectando nuestra sociedad para que esos
valores fundamentales que queremos defender se encuentren cada
vez más amenazados y no pocas veces abandonados. Seguiremos en
el empeño en el cual si juzgamos por comparaciones con otros
claustros universitarios estamos obteniendo resultados muy
positivos.
A: ¿Desde su
visión de docente, cuál es su percepción del estudiante de
derecho de hace 20 años comparado con la del estudiante de esta
profesión en el siglo XXI?
EGH: No parece haber una diferencia
fundamental entre el estudiante de hace veinte años y el de hoy
distinta a la que produce el deterioro de la moral y los
conceptos de los que hablamos anteriormente; los hogares están
mas rotos, la laxitud, el egoísmo y el alejamiento de los
principios fundamentales es mayor lo cual hace que el campo en
el que estamos cultivando haya que abonarlo más para obtener los
mismos resultados.
Al fundar la Universidad, las primeras
experiencias que tuvimos los que veníamos de generaciones
anteriores nos produjeron una alarma ante la muy baja calidad
cultural que el bachillerato estaba imprimiendo en la juventud.
Llegan sabiendo cosa de aquí y de allá, pero carecen de un lugar
mental para colocar esos conocimientos de forma ordenada que
facilite una adecuada percepción de la sociedad y de la propia
persona, por eso desde un principio se pensó en volver a la
enseñanza del latín, de la gramática y de la cultura, como
elementos indispensables para poder transmitir ordenadamente el
pensamiento. En ese esfuerzo continuamos sin que, como es
lógico, podamos estar satisfechos de los resultados.
A: ¿Cuál es su postura frente a la
realidad política actual del país, y cómo esta influye en el
campo de la academia?
EGH: En la realidad política, en
parte, es muy importante el resultado del estado mental de los
ciudadanos. Creo que si esa concepción de la que venimos
hablando fuera más profunda en la sociedad, la labor de
preservar el orden que es la base de la libertad, de estimular
el desarrollo que es la base del bienestar, de producir más
sentido de solidaridad que es la base de la concordia y la
unidad de los propósitos, la labor de los políticos y de los
gobernantes sería muchísimo más eficaz. Hemos recuperado grandes
espacios en el campo de la seguridad sin coartar la libertad
civil; esto ha producido una amplia recuperación de la economía,
pero me parece que falta claridad en los propósitos generales
que nos puedan definir “que es lo que estamos haciendo” que es
el factor decisivo para establecer coherencia en la función
publica. Mi perspectiva es positiva lo cual no quiere decir que
sea fácil, de todos nosotros depende que tengamos la nación que
deseamos.