ENTREVISTA/Colombia
deja huella en el espacio
“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Patria”
Por: María Andrea Peñaloza Romero
Escuela de Comunicación Social y Periodismo
|

María Andrea Peñaloza y César Ocampo |
“Libertad I” es el nombre del primer picosatélite
elaborado en el país que será lanzado al espacio en
marzo del 2006 y que tiene como objetivo acercar a
Colombia al campo de las ciencias aerospaciales. El
Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio
Arboleda dispuso sus instalaciones, equipos y personal
desde comienzos de este año para la realización de este
proyecto en Colombia, iniciativa de un ingeniero
espacial colombiano que trabaja en Estados Unidos y le
apuesta al progreso de su tierra y de su gente. |
Este comprometido compatriota es César
Ocampo. Nació en Armenia, Quindío, hace 38 años, pero se fue a
vivir a Nueva York desde muy niño. “Desde los cuatro años supe
exactamente lo que quería cuando vi por televisión el
lanzamiento de la misión Apolo 17…..ser ingeniero espacial”,
comenta. Y así lo hizo. Realizó todos sus estudios allí y en el
90 recibió su licenciatura en Ingeniería Aerospacial en la
Universidad de Kansas. En 1991 hizo un magíster y en el 96 un
doctorado, ambos en Astrodinámica en la Universidad de Colorado.
César le concedió una entrevista a Altus, y estas fueron sus
palabras.
Libertad I ha sido criticado por
algunas personas debido a seis razones. Resolvámoslas una por
una.
La primera crítica que le hacen al proyecto es que la
Universidad Sergio Arboleda y su gente no dan la talla para
llevar a cabo el proyecto. ¿Qué opina usted?
Estoy convencido de que el equipo que se ha formado está
totalmente capacitado para sacar este proyecto adelante. Para
hacer este tipo de proyectos, no es necesario saber hacer un
satélite para hacer un satélite, se aprende haciéndolo. Tenemos
el equipo para lograr este proyecto. Puede que haya otras
instituciones en Colombia con más trayectoria en el campo
tecnológico, estoy seguro de que hay muy buenos estudiantes y
profesores que no pertenecen a esta universidad, pero entonces
¿por qué no han iniciado ellos este tipo de proyectos?
"Prefiero tener un planeador volando a un
Jumbo quieto en la pista", dijo Robert Twiggs, un amigo mío
también involucrado en este proyecto. No dudo de que con
los recursos de la Universidad Sergio Arboleda, con el apoyo y
empeño de su administración, sacaremos este proyecto adelante. Déjeme
decirle además que me encuentro gratamente sorprendido por la
seriedad y compromiso académico de esta universidad.
La segunda crítica que se le hace al proyecto es que es muy
costoso para dar tan pequeños resultados ¿Qué diría usted?
Comparado con otros proyectos satelitales en el mundo, este es
de los más baratos que hay. Más que un gasto es una inversión
que hacemos para crecer científicamente. En unos años se podrá
ver la magnitud y la importancia de este proyecto. Es apenas
el primer capítulo de un gran libro que se está escribiendo.
Otra de las críticas que ha recibido Libertad I es que no se
está inventando nada nuevo, sino que estamos copiando un modelo
preestablecido y ello no tiene ningún mérito. ¿Es esto cierto?
Antes de caminar hay que gatear. Antes de poder innovar se debe
saber hacer lo básico. No es necesario reinventar la rueda,
pero sí es necesario saber entender cómo funciona, así nos toque
construir una, para poder de pronto hacerla rodar mejor o
ponerla a hacer algo nuevo. Entonces, para desarrollar una
tecnología que revolucione el estado de la ciencia satelital,
primero tenemos que colocar un satélite básico funcional en
órbita, aprender a construirlo, operarlo, probarlo,
monitorearlo. Puede que este satélite que enviaremos al espacio
no sea un invento, pero nos dará confianza en la medida en que
después de haber aprendido lo fundamental, podemos hacer que
otros satélites hagan cosas más avanzadas, y qué bueno sería
poder ver un Libertad II, III, IV, y así sucesivamente, cada vez
más sofisticados y hechos por Colombianos y para Colombianos.
También se critica el hecho de que el tiempo de vida
del satélite es muy
corto: tan sólo seis meses. ¿Qué opina?
La exploración del espacio es un asunto riesgoso. El
picosatélite puede durar desde cero segundos (en caso de que
haya fallas en el lanzamiento), hasta tres años. Así fracase el
lanzamiento, cosa que es poco probable ya que hay un 97% de
probabilidad de que el cohete se lance bien, no se ha perdido
todo porque hemos aprendido a hacer un satélite y el segundo lo
podríamos hacer en dos meses o incluso menos. Si el satélite
no dura mucho, igual se ha aprendido mucho. Si todo sale
bien, esperamos que dure aproximadamente 6 meses. Esto es debido
al desgaste de las baterías que se cargan y descargan cada vez
que el satélite le da una vuelta a la Tierra.
Se piensa que el doctor Álvaro
Leyva (ex ministro de minas del Gobierno de Belisario
Betancourt), ayudó a promover el proyecto para tener una mayor
acogida política. ¿Qué piensa usted al respecto?
Es correcto que por defecto, las acciones de Álvaro Leyva se
perciban como acciones políticas; pero hay otro perfil de él que
es desconocido por la sociedad y es su interés en las
ciencias……por ejemplo, él fue uno de los promotores más
importantes del observatorio astronómico. Creo que Álvaro está
sinceramente interesado en el desarrollo científico de su
patria. Esto lo sé por diferentes conversaciones que hemos
sostenido. Este proyecto manifiesta su interés en el desarrollo
científico y tecnológico.
Por último, hay quienes piensan que las piezas del picosatélite vienen en una caja lista para armar, como un Lego
con instrucciones y todo, ¿entonces qué es lo que se está
aprendiendo si ya todo está listo y en bandeja de plata?
Es cierto que compramos un paquete con ciertas piezas, pero no
es un kit tradicional en el que todo viene listo para ser
armado, se prende un botón y ya estuvo. Todo lo contrario, el
kit que tenemos sólo consiste en una estructura y un
microcontrolador. Será necesario diseñar y construir todos
los otros subsistemas y hacer los programas de computación
que van a operar el satélite, y eso es un trabajo arduo. Le
digo una cosa, si yo le entrego a usted todas las piezas de un
carro desarmado, ponerlo a andar es un trabajo muy grande.
Entonces, esta crítica no es válida.
¿Cómo analiza el proceso espacial y científico vivido en
Colombia?
Para responder bien esta pregunta, debo haber
vivido más tiempo en el país. Pero según lo que veo, tenemos
problemas sociales y conflictos internos que no nos han
permitido explotar el potencial que tenemos en recurso humano.
La prioridad aquí es la seguridad nacional, en otros países las
prioridades son el desarrollo social y la ciencia. Sin embargo,
hay un gran avance en el campo de la medicina, por ejemplo.
Lo que sí veo es que hay un recurso humano muy capaz de poder
emprender proyectos de alta tecnología e investigación. Creo
que la industria privada debería tener una influencia más
grande en cuanto a qué tipo de investigaciones hacen las
universidades. La relación entre la industria y la academia no
es tan fuerte y sólida como debería ser. Igualmente el Gobierno
tiene la responsabilidad de promover la investigación científica
sin ánimo de lucro sino para el progreso del país. Pero el
compromiso del Gobierno con la Ciencia y la investigación es muy
mediocre. Los países que han salido adelante son países en
donde el gobierno invierte seriamente en la academia y la
investigación y donde motiva a la industria a participar mano a
mano con las universidades. Esto le falta a Colombia, estamos
crudos.
¿Qué lo motivó a proponer e implementar Libertad I en Colombia?
Siendo colombiano, y sabiendo que somos un país que no ha
desarrollado un nivel de tecnología de punta en el campo
espacial, creo que es mi deber promover este tipo de actividades
aquí. Me satisface aportar lo que yo sé para el beneficio de la
sociedad colombiana y los demás países en vía de desarrollo.
Creo en mi país y en mi gente.
¿Cómo fue posible poner el proyecto en marcha?
En febrero de 2001, vine a Colombia y presenté la idea del
picosatélite en un congreso en la Universidad de San
Buenaventura. Hubo interés pero no fue acogida con el liderazgo
necesario para que se hiciera en ese momento. A mediados de 2004
con el señor Juan Carlos Narváez de la Aeronáutica Civil
preparamos una presentación y me puso en contacto en
diciembre de 2004 con Raúl Joya, director del observatorio de la
Universidad Sergio Arboleda, y con Álvaro Leyva, promotor del
mismo observatorio. Así nosotros en febrero de 2005 iniciamos
formalmente la realización del Libertad I en los laboratorios
del Observatorio de la Sergio. Desde mi punto de vista, la
reunión en Diciembre 2004 entre Álvaro Leyva, Raul Joya, y yo
fue el inicio de este proyecto. La iniciativa y el empeño para
emprender el proyecto, fue la clave
¿Qué beneficios le traerá a Colombia el lanzamiento de este
satélite?
Comprobarles a los colombianos escépticos que
en un ambiente académico se puede desarrollar y operar un
satélite artificial. El picosatélite es un punto de partida
para hacer cosas más grandes. Si la juventud ve que el
proyecto es exitoso, entenderá que vale la pena estudiar
ingeniería y apostarle a la ciencia. Libertad I implica el
desarrollo de una infraestructura para poder desarrollar éste y
otros satélites más, además de convencer a diferentes
organizaciones o instituciones de participar en proyectos
similares.
¿Con Libertad I podríamos montar nuestro propio sistema de
comunicaciones sin necesidad de recurrir a los satélites de
otros países que están en el espacio?
El picosatélite es un primer paso para ello.
Al estar diseñando Libertad I, se está avanzando en el
estudio, el desarrollo, las pruebas y las operaciones de
satélites en general y ello ya es todo un logro para poder
construir en un futuro no muy lejano ( 6 a 8 años), un satélite
de comunicaciones para Colombia. Con el montaje de este
satélite ya se deja una infraestructura lista para hacer más. El
picosatélite implica el entrenar personal, y toda una generación
de ingenieros que van a poder surtir el mercado de desarrollo de
satélites. En este momento los resultados no son evidentes, pero
se verán después del éxito de una misión como ésta. El
picosatélite es una chispa que va a iniciar una gran fogata
tecnológica, científica, astronómica y satelital para el bien de
Colombia. Lo que vamos es a iniciar el programa espacial acá
en Colombia con algo realmente muy sencillo, que cada vez se irá
haciendo mas complejo y tendrá una reacción de bola de nieve:
crecerá, crecerá y crecerá y podremos involucrar a más personas
y contar con más recursos para hacer mejores y más grandes
cosas.
La idea es poder desarrollar una tecnología
satelital para Colombia, incluso para la región Andina, que
beneficien las comunicaciones y será una herramienta para hacer
nuestra propia ciencia y monitoreo de nuestro ambiente; también
habrá aplicaciones militares para la seguridad nacional.
¿Por qué la decisión de lanzar el picosatélite desde
Kazajstán y no desde Colombia?
En primer lugar, porque en Colombia no hay un puerto espacial
del cual se pueda lanzar el satélite, y construirlo es una labor
muy costosa y demorada que no tenemos el lujo de darnos. Por
estas razones, recurrimos a Kosmotras, que es una empresa
que ofrece el servicio de lanzamiento de cohetes desde
Kazajstán. Esta empresa tomó misiles intercontinentales
balísticos que anteriormente enviaban carga nuclear y los
adecuaron como cohetes para enviar satélites al espacio.
Kosmotras ofrece un servicio muy confiable y económicamente
accesible. El nombre del cohete desde el cual se va a lanzar es
el DNEPR. Agrego, que Libertad 1 será uno de varios satélites que
se lanzarán en el mismo cohete.
El hecho de que no sea lanzado en Colombia no nos resta
ningún mérito porque estamos contratando un buen servicio de
lanzamiento. Mejor hacemos el picosatélite acá y lo despachamos
desde otro lugar. Así se hacen la mayoría de lanzamientos hoy en
día, se contrata este servicio. En este momento hay 35 lugares
en el mundo de donde salen cohetes al espacio.
¿En vista de que existen tantos tipos de satélites, por qué
escoger para Colombia un picosatélite?
Realmente es la única opción para ser el primer satélite. Si acá
en Colombia vamos a ensamblar, probar y operar un satélite, la
solución más factible es un satélite pequeño, es decir un
picosatélite que es de 1 Kg., porque el costo es menor que el de
cualquier otro tipo de satélite. La misión es más sencilla y se
puede culminar en un tiempo que oscila entre los 12 y 18 meses.
También hay que tener en cuenta que esto se está haciendo en un
ambiente académico, sin ayuda del Estado, entonces, realmente
representa un situación única porque los otros países que
entraron a la era espacial, tuvieron un apoyo del estado, en
cambio acá en Colombia el aporte económico es privado y el
Estado no interviene, la academia se responsabiliza de todo.
¿A qué apoyo privado se refiere?
Los recursos iniciales, que fueron importantes para el inicio
del proyecto, los recogió Álvaro Leyva por medio de otras
entidades privadas e individuos interesados en contribuir a este
reto. Los detalles de quién y cuánto, no los sé. Actualmente,
los fondos de este proyecto están saliendo directamente de la
academia, por el apoyo del rector Rodrigo Noguera Calderon y el
vicerrector académico de la Universidad Sergio Arboleda, Germán
Quintero.
¿Qué tareas podrá realizar el picosatélite?
Como éste es un picosatélite experimental, las tareas que va a
cumplir son muy básicas. Lo elemental es que pueda enviar
telemetría, que son datos internos que representan el estado de
su funcionamiento, es decir, el reporte de temperaturas de las
celdas solares que tiene en las 6 caras, el reporte de sus
corrientes internas, el voltaje y la carga de las pilas, datos
básicos que nos indican si el satélite está en buenas
condiciones. Esto es lo mínimo y primario que debe hacer
cualquier satélite. El segundo objetivo sería poder transmitir
una señal audio que se emita desde la tierra para que el
satélite la reenvíe de nuevo. Esta señal de audio sería un
mensaje simbólico que sea propio de la cultura colombiana, por
ejemplo un mensaje de solidaridad y paz, o una estrofa del Himno
Nacional, o como piensa Álvaro Leyva, mandar el primer párrafo
de Cien años de Soledad leído por Gabriel García Márquez……algo
que nos identifique en el espacio como colombianos.
¿Actualmente, en qué estado se encuentra el proyecto?
Se empezó a trabajar en forma en febrero de 2005. Yo diría que
nos falta mucho trabajo, pero vamos progresando. Han habido
ciertos percances que nos han frenado un poco. De 35 a 40% de su
desarrollo es en lo que vamos, lo cual es un buen porcentaje de
avance en este punto del cronograma, si se tiene en cuenta que
los otros picosatélites que serán lanzados con el colombiano, se
encuentran en etapas similares.