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En la redacción
de ALTUS hemos recibido algunas sugerencias en el sentido de
dedicar espacio a temas que se acerquen más a la situación de
los jóvenes de la universidad. Hemos recibido un artículo de
opinión escrito por Catherine Villarraga Olaya, estudiante de la
universidad. En este texto, la autora hace unas unas reflexiones
a partir del manejo que los medios de comunicación hacen al
homosexualismo
Se trata de un
tema vigente sobre el cual los jóvenes tenemos muchísimas
preguntas que respondernos, por esa razón nos ha parecido de
especial interés abrir un foro para discutir e intercambiar
opiniones sobre este tema.
Algunas chicas, prefieren chicas
Por: Catherine
Villarraga Olaya
Escuela de Comunicación Social y Periodismo
Ella dijo: “Mi amor
estoy ovulando, creo que podemos intentar tener un bebé,
¿qué te parece?” La respuesta inmediata fue: “Si en verdad
es lo que quieres, hagámoslo. Te amo”. Yo, todavía en shock,
detuve el zapping, dejé el control a un lado y
sorprendida pude observar lo que sucedía a continuación: Bette
y Tina se besan tierna y apasionada mente – debo
confesar que sentí envidia de aquel amor desbordante, al
igual que muchas personas que aún siendo “hetero”
observaron la escena –, luego una de ellas se dirige
ilusionada a una clínica donde le harán inseminación
artificial. El fondo musical me sumió
en una especie de trance y quería saber qué iba a pasar con
aquella romántica pareja y su anhelo de ser madres cuando
los inoportunos comerciales aparecieron y volví a mi
realidad. Desde ese instante debo confesarme una asidua
televidente de la que en mi opinión es la serie más
poderosa, dinámica y provocativa del momento.
Es que en la actualidad, ya desde hace algunos años, se ha
infiltrado discretamente el lesbianismo como eje temático de
varias producciones teatrales, cinematográficas y
televisivas. Es el caso de The L Word – la
serie norteamericana que me cautivó – y que trata de un
grupo de ocho hermosas e inteligentes mujeres que viven en
la ciudad de Los Ángeles, cada una vive una historia
diferente y tiene una personalidad particular que
al mezclarse generan una trama llena de humor y drama. Dicho
está demás, no hay que perdérsela, porque esta serie es
mucho más que una exploración profunda al universo de la
sexualidad femenina. Las protagonistas son realmente
atractivas - hay para todos los gustos y tendencias –, son
independientes, hablan de sexo abiertamente y, por si fuera
poco, se muestran libres y sin complejos de culpabilidad,
que a mi parecer, es exactamente como debe ser el estado de
aquellas personas que aceptan su inclinación sexual y que
han decidido vivirla al cien por ciento. Es cierto. Cada vez
más las mujeres se están “cambiando de equipo” muchas veces
debido a que los hombres escasean: en comprensión,
paciencia, cariño, respeto, amor verdadero y sobre todo en
fidelidad.
No estoy diciendo que esto sea la causa del lesbianismo,
pero si es un factor determinante para que algunas mujeres
decidan buscar en “otra” lo que les hace falta. Y es que la
existencia de mujeres que sienten atracción sexual o
emocional por otras mujeres no es un secreto, un tabú o un
pecado capital, ni más faltaba. Es toda una realidad desde
que la poetiza griega Safo dirigió sus letras a otras
mujeres y enseñó su arte a muchas de ellas y con esto se
abrió una ventana a un mundo desconocido: la homosexualidad
femenina.
El tratamiento respetuoso, realista y humano que se observa
en la serie de hechos como la inseminación artificial para
conformar una familia como determinación de la convivencia
homosexual, las relaciones polígamas entre personas del
mismo sexo, las reacciones propias de mujeres tienen
necesidades diferentes y que sienten a profundidad, hacen un
llamado a mi reflexión sobre el tema de la legalización de
las relaciones entre parejas homosexuales en Colombia así como
lo han hecho en algunos países del mundo, como en España,
porque el derecho al amor – en cualquier modalidad – es del
ser humano por igual.
Cada una de las situaciones que viven las protagonistas de
The L Word, divierte y asombra al espectador, no sólo por lo
cotidianas e interesantes sino por la manera que son
contadas, vividas y resueltas. Creo sin lugar a dudas que
esta serie seguirá dando de que hablar, porque muchas
mujeres se pueden ver identificadas, con estos personajes u
su realidad.
Aún hoy, un mes después, me sorprendo al resistir las ganas
de realizar una de mis pasiones – dormir, por supuesto –,
por ver un capítulo más de esta serie, pero insisto, vale la
pena el esfuerzo así deba acostarme con el frío del alba.
The L Word se estrenó con gran éxito en el 2004 y
empieza su tercera temporada después de convulsionar las
pantallas de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, México y
Chile.
En este momento nuestro país se está abriendo una puerta
dentro del mundo mediático para los artistas homosexuales
así como para tratar estos temas con mayor libertad y menos
mojigatería; y me refiero a la televisión específicamente
debido al ya conocido caso de Laisa Reyes, el travesti de
nuestra tele.
Llama mi atención la transparencia y frescura con las que se
interpreta en esta serie a diferentes mujeres que viven
plenamente su sexualidad, estoy segura que en la realidad
existe un mundo desconocido y misterioso – puede que sea
mucho más de lo que se pretenda recrear en la pantalla –,
donde el más profundo sentimiento se expresa entre seres
humanos libres y que sin tapujos y remilgos encuentran
aquello que más anhelan porque algunas chicas, prefieren
chicas.
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