
Regresar a la sección artículos
El
“importaculismo”
Por:
Miguel Mejía Vallejo
Comunicación Social y Periodismo
“Me
importa un c…” –, diría mi primito de 15 años al preguntarle por
qué no fue al colegio ese viernes. Y es verdad que a él no le
gusta ir a clases, claro, está en la ‘edad difícil’, esa edad
en la que no quieren hacer nada diferente sentarse horas y horas frente a
un computador a jugar algo como Age of Empires III o
simplemente hablar con otras personas de su misma especie, en un
lenguaje que hasta para mí es desconocido.
“Qué libros, me importa un c… si no leo. Todo lo encuentro en
Internet”, “¿Libro?, para qué comprar uno si lo puedo bajar más
rápido y gratis” ¡Como lo leyó, GRATIS! Ahí sí le doy la razón a
él. Si hay un libro gratis en la Red, para que me gasto mis
ahorros y mi tiempo aburriéndome pasando hojas y hojas;
Inclusive hoy puedo encontrar resúmenes de obras como ‘Don
Quijote de la Mancha’ de Cervantes, ‘Cien años de Soledad’ de
Gabo o los cuentos de Cortázar.
Sí, definitivamente usted debió haber intuido que a mi primo no
le gusta leer, que es facilitista, que hace parte de una
generación llamada Importaculismo.
(Es que ni siquiera lee todo Condorito, ¡SE CANSA DE LEER A LA
TERCERA PÁGINA!)
Pero lo más divertido me sucedió cuando le pregunté (por
corcharlo) qué significaba cierta palabra; pero el corchado fui
yo cuando me respondió: “dame unos segundos y te lo averiguo
cuando entre al Internet”. “Es increíble” – le decía – “yo a tu
edad leía más libros que tu”.
No, -él no respondió, se quedó callado y me miró tan profundo que
su mirada lo dijo todo:- ERES UN ÑOÑO, CÁLLATE, claro, en pocas
palabras y por ser decente.
Sí señores, este es el importaculismo, como diría mi profesor de
Ética. Aquella nueva era donde no nos importa nada sino lo que
nos está dado, el facilismo y la pereza de meditar. Para qué
leer un libro si existen lugares para bajarlos (gratis) en otros
medios, para qué ir a Teatro si existen programas de televisión
(como los realities) que nos apegan a nuestra cama (o sillón) y
nos empieza a dar locha. Y lo peor: “¿Van Gogh?, ja-ja, tiene
nombre de grupo musical” ¡Dios mío, tiene 15 años, ya es hora
que aprenda algo más que televisión, Age of Empires o el
sedentarismo cultural!
Me impresiona que le gente se este volviendo ignorante, más
bien, nos estemos volviendo (poco a poco) ignorantes. Y me
incluyo porque posiblemente muchos años antes, mi papá aprendió
tantas cosas más que yo. Alejandro Magno aprendió de todo en la
vida (claro, de todo lo que se podía saber en esa época, nada de
chats o de ‘Factor X’) a muy temprana edad por su tutor
Aristóteles.
Cuánto se extraña esas épocas en cafés para hablar cosas
verdaderamente interesantes y sentir que en el éter vuela el
conocimiento; y no ir a un café a jartarse cuantas botellas de
guaro o unas cuantas chelas. No digo que eso no sea rico, pero a
cada cosa con su tiempo. El problema es ¿cuándo hay tiempo para
cultivarse?
Hoy en día nos importa un c… ir a un café a hablar cosas
interesantes, de hecho existe gente que lo considera ridículo,
pasado de moda y hasta aburrido. “Oiga, ¿por qué no hablamos de
algo más interesante?” – me dijo un amigo cuando nos fuimos a
tomar un simple café. Repito, yo salgo de rumba y a veces a
‘alcoholizarme’, juego computador (hasta SOLITARIO y pierdo
siempre) y veo mucha televisión (claro NO REALITIES), pero todo
a su debido tiempo.
De pronto tenga razón usted al pensar que yo debo ser muy pedante,
que me creo el sabio entre tantos, y que muy seguramente yo soy
un ignorante en muchas cosas. Sí, tiene razón. No tengo el
suficiente conocimiento en muchas cosas, como todos los demás,
pero trato de comprar libros y leerlos, voy a cine, voy a
museos, me encanta el teatro y TRATO DE CULTIVAR EL CONOCIMIENTO
QUE PUEDA. Leonardo Da Vinci es considerado uno de los genios de
la historia por el simple hecho de tener esa curiosità
por conocer cada vez más, no por jugar XBox cada tiempo
libre que tenía.
¡Pero qué!, quizás a muchas personas que van a leer esto les va
a importar un c… esta cháchara, pero les digo que me preocupa
que a muy pocas personas nos gusta hablar de cosas interesantes,
de cultivar experiencias y conocimientos.
Pero también puede estar leyendo esto usted que se preocupa por
tener que ampliar sus horizontes y quiere cada vez más ser
alguien en la vida. Así que tenga mucho cuidado porque el
importaculismo puede estar muy cerca de usted. ¿No lo siente?