Altus ha invitado a estudiantes de otras universidades a
colaborar con sus escritos en nuestra revista. En esta ocasión
publicamos un cuento breve escrito por David Rico de la
Universidad Santo Tomás
Simetría
David Rico
Comunicación Social
Universidad Santo Tomás
Hace algún tiempo cuando él llegó a Bogotá, a vivir por
primera vez y dejar su pequeño paraíso Medellín, se encontraba
solo y triste. Así que, el desespero, la impaciencia lo
obligaron a implorar, lo único que hacia era levantar la mirada
y decía, “es tan difícil para vos mandarme alguien, no te pido
la mujer perfecta, solo te pido a alguien que sea igual a mi”.
Después de dos meses implorando, decidió no esperar más, así que
salió a buscar y no puedo mentir, encontró una mujer. Empezó a
salir con ella, con Angie. Después de algún tiempo, sentía que
algo le hacia falta, no eran compatibles, las dudas, los celos
de parte de ambos y los detalles feos, no se hicieron esperar.
Ella decía que eso solo eran problemas que toda relación tiene,
pero él sabia que no era así, en un día pensaba que ella era la
mujer de sus sueños y al otro día estaba buscando a otra, estaba
con ella por no hacerle daño. Angie y el siguieron, ella salía
con el, mientras que el no, su mente estaba en otro lado, ya le
tenía dibujado en su mente el cuerpo y los ojos, pero la
realidad le daba duros golpes al mirar a Angie.
Después de algunos meses con Angie seguía implorando, pero estos
ruegos se volvieron mas, un reto, “es tan difícil para vos
mandarme alguien, no te pido la mujer perfecta, solo te pido a
alguien que sea igual a mi, tu que eres el omnipotente, el
creador, demuéstralo, si puedes...”. Se encontraba caminando por
las calles y sucedió, que en una de esas calles estaba aquella
mujer que con solo mirarla uno se pone a temblar, que así nunca
la haya visto, sabe que es un platónico, inalcanzable, que con
una sola mirada y una palabra, lo deja mal, lo extraño es que
esta mujer, se le acercó.
Empezaron a conocerse, Valentina, misma edad, mismo signo, igual
de altos, detalles que se pasaron por alto, cuando le preguntó
qué quería tomar, ella teniendo la opción que tienen todas las
mujeres de pedir cualquier cosa fuera del humilde presupuesto de
un estudiante, pidió una cerveza, de la misma cerveza que él
toma, cigarrillos de la marca que el fuma, esta mujer lo tenía
bastante intrigado.
Valentina después de esa noche en la que se tomaron algunos
tragos y hablaron un rato, comenzó a hacerle sentir cosas que
Angie no lograba, comenzó a llamarlo casi a diario, se empezaron
a ver mas seguido; Angie cada vez quedaba mas a un lado, y a él
importaba menos. Cada vez que Valentina y el se veían, se
asombraba mas del parecido que existía entre los dos, era la
mujer igual a el, su versión femenina, se enamoró de ella, lo
único que quería era estar libre y ser solo para Valentina.
Así que desde ese mismo instante se sintió libre y a la vez
contento por que por fin ya era solo para Valentina, y de solo
pensar en la idea de estar con esa mujer de hielo, se sentía el
hombre mas feliz, así que la llamó, le dijo que quería verla y
que se encontraran, ella accedió, Llegó al bar, siete y media de
la noche estaban allí, una botella del mejor vino, tomaron del
vino , después sin modular palabra, la besó, ella respondió al
beso pero... después de eso le confesó que se sentía muy extraña
pero que no importaba.
Cada vez se sorprendía mas, creía que sus ruegos habían
funcionado, era su alma gemela o algo así, en el momento de
amar, también demostraron ser iguales. Ella lo presentó con su
familia y le decía que fuera a su casa porque necesitaba que sus
padres lo vieran, cuando llegaba uno de sus padres lo besaba con
pasión y decía que lo amaba mucho, cada vez se daba cuenta que
ella era demasiado igual a el y después de dos años de estar con
Valentina, ella sorpresivamente le terminó.
Se dio cuenta lo iguales que eran, porque fue a pedirle una
explicación y ahí fue cuando Valentina le confesó por que lo
había dejado, y con esa confesión se dio cuenta de lo igual que
era Valentina a él, lo dejó por que ella también amaba a las
mujeres.
Y ahora me doy cuenta de que es mejor no retar al destino, por
que te puede castigar con lo que pediste y desde entonces acá
estoy pensando en lo que perdí por querer algo igual a mi, y se
que Angie en este momento no quiere saber nada mas de mi, así
que acá estoy contando mi historia y esperando el amor, por que
el amor no hay que pedirlo, no hay que buscarlo, solo hay que
saberlo esperar, por que llega, tarde o temprano pero llega...
David Rico
Cuentero