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El legado de su madre fue la trascendencia de su vida

Jaime llano, el organista de la tierra del carriel
Fausto Herrera
Estudiante de Comunicación Social

Un hombre que mediante un instrumento utilizado en actos conmemorativos y religiosos, difundió la música colombiana. La música es un instrumento que nos lleva hacia nuestros sentidos. En ella podemos llegar a percibir alegría, nostalgia o simplemente, nos conduce hacia un hecho fundamental de nuestras vidas. En nuestro territorio, nuestra música ha sido el resultado de lo que somos y fuimos alguna vez. Los pasillos provienen de los valses que se interpretaban en los salones de los virreyes pero lo que se transformó en aquel ritmo fue su acelerado compás, éste fue conocido en la colonia como “Capuchinada”.

Una vez los bambucos, pasillos, guabinas, etc. fueron protagonistas de las fiestas y reuniones sociales de nuestros antepasados, e incluso, se convirtieron en íconos representativos de diversas regiones de nuestro país. Dentro de aquellos ritmos, han sobresalido diversos artistas como Emilio Murillo, Carlos Vieco y Oriol Rángel.

Un hombre, proveniente de la tierra del carriel y los arrieros, se encargó de interpretarla en un instrumento formal que se ha utilizado en asuntos conmemorativos y religiosos, el órgano. este personaje se ha convertido durante más de 50 años, en un icono fundamental de la música colombiana, difundiéndola en el país y en el exterior. Ha sido reconocido por varias autoridades locales, hoy en día es miembro del consejo directivo de Sayco Acinpro. Él es  el Maestro Jaime Llano Gonzáles.

”Una pieza musical tiene partes diversas de otras. Las notas musicales son eternas no podrán ser sustituidas el Do mayor será siempre el mismo de siempre, el resto sucede con las otras notas”, comenta el maestro en su sala llena de fotos con diversos artistas colombianos y personalidades importantes, como las que tiene junto al maestro Oriol Rangel, Claudia de Colombia y con el Papa Juan Pablo II, donde más adelante iremos a conocer su experiencia con el pontífice.

Con su acento antioqueño, el maestro habló de su vida personal y recuerda que a sus 14 años su familia se traslado a Medellín en busca de un nuevo estilo de vida. Estudió cuatro semestres de medicina, en la Universidad de Antioquia, donde afirma pasó la parte dura de la carrera, porque trataba sobre reconocimiento de la anatomía y abrir cadáveres. Pero la abandonó porque tuvo que colaborarles a sus padres en los gastos económicos del hogar.
 

“Con aquella mujer me amarre y quedé preso” comenta Jaime Llano, de una forma jocosa


Es una persona que no le gusta hablar acerca de sus anécdotas, aunque acepta que ha tenido problemas en su vida. Sin embargo,afirma que los ha podido superar todos y hoy en día no posee ninguno y vive tránquilo.

Se acuerda de un primo materno llamado Alejandro Toro, un tiplista muy famoso en su pueblo, según comenta de él que a temprana edad el músico empezó a quedar ciego. El maestro admiraba de aquel hombre el talento tan impresionante que tenía para tocar el tiple. Este hombre, sin poseer el don de la vista, le tomo admiración al tiple y lo empezó a tocar. Además su pariente tenía la habilidad de tocar el violín, como instrumento adicional.

En Medellín Jaime Llano conoce a una mujer que la define como la luz de sus ojos, que lo llevó a perder el conocimiento y a enamorarse ciegamente. Ella es Luz Aristizábal, su esposa y con quien ha convivido durante 56 años. Dice que una mujer es muy indispensable en el hogar porque es aquella persona de los detalles mínimos como la decoración de éste. Muy cierto lo dicho por el maestro, pues lo atestigua la adelantada decoración navideña que le dejó hecha su esposa antes de viajar a Medellín como el pesebre que se encuentra dentro del garaje y los soldaditos de plomo encima del amplificador del gran órgano que hay en su casa, de cuatro que tiene.

tres hijos: Luis Eduardo, Jaime León y María Helena; y seis nietos. A pesar que ellos no decidieron tomar el legado musical de su padre, el maestro siente un lapso de amistad y confianza en sus parientes, que cada fin de semana, en su casa de Normandía que se convierte en una concentración de primos, nietos, hijos y parientes de aquel hombre.

Su señora madre, un punto clave de su futuro

El maestro nos muestra un piano vertical que lleva más de 130 años, el cual sus teclas son elaboradas de colmillo de elefante. Él no reconoce la antigüedad del piano sino que aquel instrumento, el cual su sonido evidencia su edad, le representa un sentimiento especial hacia su madre doña Magdalena González. Encima de aquel mueble de color marrón, se encuentra un retrato de ella al cumplir 50 años. Dice que de ella aprendió dos primeros pasos: el caminar y la música. Pero dice que ella no deseaba que fuera músico, porque terminaría siendo un alcohólico y vagabundo: “Si se me vuelve un músico va a terminar como su primo Alejandro, un borracho de primera y hasta ciego”.
Comentaba Jaime acordándose de su señora madre que lo más impresionante que Jaime Llano nos comenta de su madre es que ella vivió 103 años y de un derrame cerebral, luego de permanecer durante quince días dentro del hospital, el señor se acordó de ella, su forma de expresarnos el fallecimiento de doña Magdalena. Por otra parte comenta que su padre Luis Eduardo Llano murió a los 58 años de edad en 1958.

“Mi madre era una paisa de fondo (como lo expresa en la forma de hablar y costumbres de ella), a ella le encantaban sus frijolitos, ajiacos, todo lo de su tierrita. Ella era una persona, que a pesar de su vejez y hasta sus últimas instancias, hablaba, comprendía y leía con mayor claridad y era ella muy impresionante a la hora de tocar”

Bogotá, destino de su carrera musical

La capital se ha convertido para Jaime Llano en el espacio para explotar sus bases sobre la música. De allí estuvo un tiempo trabajando como comerciante en un almacén de órganos electrónicos llamado Glotmman. Tiempo después entró a trabajar en la emisora Nueva Granada que hoy en día es Caracol Radio, según el, donde se emitían unos seis programas al día. “Conté con suerte con mi trayectoria musical, varios artistas aspiran a la fama pero no tienen la oportunidad de alcanzarla. Todo esto lo debo a que tuve la oportunidad de tocar con artistas famosos y estar relacionados con ellos” Menciona Llano.

El maestro nos comentó que dentro de los medios tuvo la oportunidad de interpretar éxitos musicales con varios artistas musicales como Los Hermanos Martínez, que son grandes amigos y hablaremos más adelante, y Víctor Hugo Ayala. Gracias a estos medios su nombre empezó a obtener fama y la gente lo reconocía popularmente. Además ha trabajado en emisoras prestigiosas de la época como radio Santafé.

El Órgano, su razón de ser en la música

Estar presente en la casa del maestro Jaime Llano González, es encontrarse con una colección de órganos electrónicos y el piano de su señora madre. Hay tres en el primer piso y uno en el hall del segundo. Uno de ellos es un órgano hammond con dos áreas de teclado, cada una de siete octavas, que incluye un amplificador por aparte alcanzando una potencia superior a los 800 Watts. Este es órgano más grande que tiene en su casa.

Desde pequeño empezó a interpretar el piano gracias a la ayuda de su mamá Magdalena. Sin embargo, quedó impresionado con la magnitud y el sonido que producía el órgano. Jaime Llano nos comentó que muchas veces participó en ceremonias religiosas, ya que el órgano era un instrumento primordial para dichas celebraciones, tocaba la música adecuada para el ritual establecido.

Jaime tiene conocimiento sobre un órgano tubular e inclusive ha tenido la oportunidad de tocar varios de dicha clase. Se acuerda aún que en la iglesia del barrio “El Poblado”, en Medellín, había un instrumento de esta especie. Le ha parecido impresionante interpretar piezas sacras en el órgano de la catedral metropolitana de la capital antioqueña por lo enorme que es aquel instrumento del cual una persona al verse tan diminuta ante éste se hace cargo de sacarle grandes composiciones.

“He tenido la oportunidad de tocar en un órgano de tubo, éstos no son comerciales ya que obviamente no tendrían un espacio adecuado en una casa, por los fuelles que lo componen y la magnitud de sus tubos…... . A pesar que los instrumentos de tecla producen notas similares, son distintos pese a que el piano es un instrumento de percusión al momento de amortiguarse las teclas con el martillo y el órgano es un instrumento de viento….”. Afirma Jaime Llano al hablar de su instrumento.

A pesar que posee un conocimiento común en la música sacra dio a conocer mediante aquel instrumento de dos teclados y un área de pedales, las melodías y armonías de sonidos de nuestros suelos. La causa de interpretar tal vez un pasillo o bambuco en un órgano está en que son ritmos con los que fue criado y se efectuaban en las reuniones de sus ancestros.

Dice Jaime Llano que se siente orgulloso de su música pese a que representa firmemente a su tierra, es aquella esencia como identifica su suelo natal, sus costumbres o quizás aquella infancia de la cual no se acuerda fácilmente. A pesar que también interpreta el tiple, el maestro no le dedica tiempo alguno a este instrumento, a no ser que en una reunión de amigos por entretenimiento le dé por tocar un pasillo en aquel instrumento. Jaime Llano afirma que las cuerdas de un tiple son más sensibles a la de una guitarra, que lo puede evidenciar en su sonido.

Gracias a difundir la música colombiana tradicional en el órgano, el maestro ha realizado varias giras por nuestra nación y a nivel internacional. También ha recibido varios reconocimientos de distinguidas personalidades como la Estrella de Antioquia, por parte de la gobernación de aquel departamento y la famosa cruz de Boyacá, bajo el gobierno de Belisario Betancourt en 1985.

El maestro ha estado rodeado de grandes personajes de la historia de la humanidad, como la oportunidad de estar con el papa Juan Pablo II en el Palacio de Nariño, cuando el jerarca eclesiástico visitó nuestro país en 1986. En aquella ocasión se concentraron los artistas más importantes de la música colombiana. Nos comenta el maestro que ellos tuvieron que interpretar el Himno Nacional. Al momento que el pontífice se acerco a ellos, a Jaime Llano se le hizo un nudo en la garganta, no podía mencionar ni una letra porque le era increíble que Juan Pablo II estuviera a unos escasos centímetros de él, quizás la fotografía que tiene debajo de la Cruz de Boyacá, no le evidencie aquella emoción.

El Jaime Llano González de hoy

Hoy en día Jaime Llano González vive en su casa ubicada en el barrio Normandía. Me dijo que su casa había sido la segunda construida en el barrio. Recuerda que alrededor de ella había potreros donde se ordeñaban las vacas y que la consiguió gracias a un crédito que obtuvo del Banco Popular.

De su casa, aparte del conjunto de órganos que lo han identificado musicalmente, se encuentra un gran muro cargado de discos en acetato, Dvd y Cds. Comenta que no se impresionen porque en el segundo piso hay un cuarto llenos de discos. No le puede juzgar a un hombre, que también tuvo la oportunidad de trabajar con Sonolux, le llegaban semanalmente seis producciones discográficas.

“Solamente denme un lapso de 30 segundos para buscar un CD y lo encuentro. Tengo temas clásicos, boleros, tangos que son mis preferidos y temas mexicanos, pero aclaro que no me gustan las rancheras” Dice el maestro mirando su vitrina discográfica.

Jaime Llano comento que la música que no le gustaba la regalaba a sus parientes porque no le interesaba escuchar algo que no fuera de su agrado. Muchas veces no alcanza a escuchar por completo una pieza musical de un CD, ya que siente aburrimiento; Por tanto, sintoniza sus estaciones favoritas como las emisoras de las universidades Tadeo Lozano, Nacional de Colombia, Javeriana, etc. y puede durar varias horas en su sala de recibimiento, que fue donde atendió a Pilar, mi hermana, y a mí.

El maestro continúa haciendo presentaciones, e inclusive, se estaba preparando para una en compañía de la pianista valluna Ruth Marulanda, en la ciudad de Tunja para una conmemoración del XI aniversario de la tuna estudiantina.

Lo que podemos concluir  del maestro Jaime Llano Gonzales, es que es una persona conservadora de la música tradicional de nuestro país. No está de acuerdo que la fusionen con otros ritmos, sin embargo valora la música moderna. Comentaba que el bambuco y pasillo déjelos como están. Al terminar la entrevista, se refirió especialmente a que no hay que dejar que nuestros ritmos desaparezcan, debemos resaltarlos como una característica que identifica a nuestro país y ante todo difundirla hacia nuestros hijos, con la intención de que ellos tengan conocimiento de donde vienen nuestras raíces y frutos que se han cosechado a través de las décadas y siglos.


 


 

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