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“La Lectura,  Índice del Desarrollo de un País”
Por: Andrés Cristancho
Comunicación Social y Periodismo
foto: identityrevealed.wordpress.com

Una persona que tiene un hábito lector posee mejores oportunidades de éxito tanto académico como laboral y personal.

Para el año 2008 el número de libros que leía cada colombiano se acercaba a los 2 libros por año. La meta es que dentro de muy poco esa cifra se duplique y por eso el objetivo es fortalecer el interés y gusto por la lectura en las nuevas generaciones. Para Enrique González Villa, presidente de la Cámara Colombiana del Libro, la lectura es el primer índice de desarrollo y que entre más alto sea este índice es más fácil hacer progresar a un país.

Es muy importante fomentar la lectura en los niños desde muy temprana edad. Son muchos los beneficios que puede traer a una persona tener un hábito lector. Ésta tiene mejores oportunidades, mayores posibilidades de éxito tanto académico como laboral; contrario a una que no lee quien tiene una menor posibilidad de terminar sus estudios.

A pesar de los múltiples beneficios que ofrece la lectura la gente continua sin hacer del libro parte de su vida. Muchas veces por desinterés, porque no tienen tiempo o dinero para invertir en libros o simplemente prefieren otro tipo de lectura como revistas o periódicos.
Una persona que desde pequeña aprendió a leer obtiene con mayor facilidad la información que busca, amplía su vocabulario, comete menos errores de ortografía, mejora su léxico, se expresa mejor, además, incrementa su memoria y su capacidad creativa. Una lectura comprensiva es necesaria para tener una buena comprensión del mundo actual y poder debatir y reflexionar sobre este.

Hay que destacar que aunque se piense lo contrario. Las nuevas generaciones son personas que leen y escriben constantemente. Ellos participan activamente de redes sociales, chats, comunidades electrónicas, entre otras opciones que ofrece internet. Los jóvenes interactúan a través de textos cortos. Sin embargo, esto no significa todavía un aporte al nivel de lectura. Por eso el surgimiento del libro digital abrirá la posibilidad para que ellos se sumen al mundo del libro.

Para fomentar la lectura la Cámara Colombiana de Libro realiza varias campañas como “A mí que me regalen un libro”, El Día del Libro que se celebra el 23 de abril y el Festival del Libro Infantil en octubre y por supuesto la Feria Internacional del Libro de Bogotá que realiza este año su 23ª versión.

En palabras del presidente de la Cámara Colombiana de Libro una meta es “incrementar el porcentaje de lectores desde pequeños para que sean compradores en el futuro”. En cada libro hay una relación entre el escritor de la obra y el lector de la misma. Para las partes que participan en este vínculo es indispensable ampliarlo a más personas. “Los que estamos en el medio buscamos que haya más lectores” afirma Enrique González.

Organizaciones como Fundalectura comparten este mismo objetivo. En sus décadas de vida ha trabajado con numerosas organizaciones, como la Cámara Colombiana del Libro, en diseñar, edificar y desarrollar programas y proyectos con el fin de fomentar la lectura.
Fruto de este esfuerzo ha surgido la ley del libro, en 1993; el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, en 2002, la Política de Lectura para la Primera Infancia, en 2008 y la ley de Bibliotecas, en 2009. Leer en Familia es uno de los programas de Fundalectura que busca acercar el libro y a sus padres desde sus propios hogares hasta en lugares poco usuales estaciones de Transmilenio y parques.

Hacer que las nuevas generaciones se conviertan en lectores desde pequeños es una tarea que interesa a profesores, bibliotecarios, editores y a las personas que hacen de la lectura un estilo de vida y sobre todo a los papas. Los escritores seguirán escribiendo y es preciso incrementar la fuerza y número de lectores.

Existen unos tips prácticos para estimular la lectura en los niños. Unos de ellos es leerles en voz alta cuentos u otros libros y estimularlos a hacer actividades relacionadas con la historia o los personajes; por ejemplo, escribirles cartas o imaginar que sucede después. Un buen truco para esto es conocer el cuento con anticipación y utilizar la voz para recrear los efectos del relato; también es válido utilizar las imágenes que tenga el libro y hacer énfasis en las partes más emocionantes para el niño.

Es importante que los niños se apropien de la historia que se les está leyendo preguntándoles sobre lo que ellos sienten en determinados puntos del cuento y comentando acerca de esas impresiones. Es posible indagar el por qué creen que pasó tal cosa, o qué sintieron con el relato; por qué se sintieron así; cómo se imaginan los personajes; qué les hubiese gustado que pasara, pero siempre relacionado con el tema.

En caso de que ellos no se muestren interesados en la lectura podemos llegar a un momento intenso de la historia y darle una entonación distinta para que ellos vuelvan su atención al relato; si no se puede captar nuevamente su interés es aconsejable comentar con ellos lo que se ha leído. Si ellos presentan alguna inquietud es bueno detenerse y responderla.
No obstante, hay otras formas de incentivar a los menores a leer. Por ejemplo, si inculcamos en ellos elementos como escribir cosas para las actividades que se hacen a diario en la casa como las recetas de las comidas, los juegos tradicionales, las letras de las canciones, entre otras donde él pueda desarrollar su capacidad de escritura y lectura.

Una vez se han creado los espacios de lectura con los niños, es fundamental que ellos puedan compartir esa experiencia con otros, por ejemplo, a través de clubes de lectura en donde sigan desarrollando su capacidad lectora. Incluso, los mismos adultos pueden formar sus propios grupos y compartir estrategias para fomentar la lectura en su comunidad. De la participación de padres, hijos y comunidad pueden surgir otras actividades para levantar nuevos lectores.
 


 

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Hacer que las nuevas generaciones se conviertan en lectores desde pequeños es una tarea que interesa a profesores, bibliotecarios, editores y a las personas que hacen de la lectura un estilo de vida y sobre todo a los papas. Los escritores seguirán escribiendo y es preciso incrementar la fuerza y número de lectores.

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