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¿Evolucionismo o
Creacionismo?
Por: Carolina Ángel
Giraldo
Contaduría
Columnista Altus
Ninguno
de los dos en su totalidad y los dos al mismo tiempo. Considero que
no es necesario crear oposición entre estos términos, puesto que en
mi opinión no son contradictorios sino complementarios .
La teoría creacionista sostiene que Dios creó todo cuanto existe en
seis días y el séptimo descansó y nos documenta palmo a palmo de
toda la obra en el libro de Génesis en la Biblia . En contraste con
esto, en el evolucionismo nos hablan de cómo las especies han ido
presentando mutaciones y cambios, adaptándose al medio en el que
viven y evolucionando .
A mí parecer existe un ser superior que quiso crear lo que hoy
existe, esa energía motor de mi vida es Dios. Él nos hizo a su
imagen y semejanza y nos ha permitido escoger y discernir lo que
creemos que está bien o mal. Por lo anterior considero que Dios nos
da la capacidad de evolución para poder ser cada día mejores y
divinos.
El origen de la vida se estableció, porque fue el propósito de Dios
que así sucediera y por fe así lo afirmo y creo. Recordando que la
fe consiste en creer y tener la certeza en lo que no veo, pero
siento y la seguridad de lo que espero. Sin embargo, todo lo que se
creó en un principio no es lo mismo hoy en día, ni será igual
mañana, por la sencilla razón de que todo evoluciona, mejora, se
fortalece y en ocasiones puede deteriorarse.
Volvamos un poco al pasado y remontémonos unos 20 o 30 años atrás,
donde era descabellado pensar en un celular del tamaño de una
cajetilla de cigarrillos mucho menos en comunicarnos o hacer
negocios con alguien que se encuentre en Australia o Camboya y aún
menos probable ver mujeres presidentes, embajadoras, gerentes o
manejando transporte público.
Si Dios quisiera que hubiéramos permanecido con un mismo pensamiento
y comportamiento no nos habría dado espacio al razonamiento y
seríamos cuerpos programados a actuar de determinada manera, no
obstante Dios nos da la opción de elegir y aunque para él es
riesgoso y doloroso, puesto que en ocasiones dudamos de su
existencia y lo rechazamos, nos permite decidir y cambiar hasta el
punto de poder ser críticos y como diríamos coloquialmente “no
tragar entero” y darle espacio a nuestras creencias.
Desafortunadamente los seres humanos no aprovechamos las capacidades
y divinidad que Dios nos ha dado y seguimos actuando como criaturas
prehistóricas dejando inutilizada, por ignorancia o pereza, la parte
humana de nuestro cerebro: el neocortex, de esta manera bloqueamos
la capacidad de análisis, evolución y reflexión que todos tenemos y
deberíamos activar más a menudo.
Aceptar que evolucionamos no significa que debamos negar la
existencia de Dios o poner en tela de juicio su posición de Ser
Superior, simplemente establece la manera en la que se desarrollan
las cosas dando un motivo lógico a lo que a veces se nos dificulta
entender.
Lo curioso de todo esto es que la mayoría de personas que tienen
arraigada la postura creacionista haciendo alarde de su amor a Dios
poco actúan en coherencia con lo que pregonan , dado que utilizan su
entorno a conveniencia propia como si fuesen los reyes del mundo y
olvidan que en cada planta, animalito o persona también está Dios.
Continuar con un estilo de vida pernicioso, vano y sin principios
bajo el argumento de que en polvo hemos de convertirnos es
inconcebible y no es un pensamiento digno de un ser que fue creado
con amor a imagen y semejanza de Dios, lo lógico es vivir como
especies evolucionadas y dejar un buen legado a quienes vendrán
después.
Finalmente deseo reiterar que es necesario entender que las especies
pueden evolucionar y que es un proceso que lejos de borrar los
vínculos que tenemos con Dios los fortalece puesto que nos permite
convertirnos en mejores seres, aprender cada día algo nuevo,
preferiblemente bueno, y en algunas ocasiones da la opción de
conocer por vez primera a Dios.
No es apropiado considerar que Dios es una creencia. Yo prefiero
vivirlo como una experiencia, en él fundamento mi vida y por él
tiene sentido resistir y sobrevivir en ella. Lo correcto es pues
entender que las plantas, animales y otros seres humanos
complementan nuestra vida y todos podemos evolucionar, pero en el
marco de la aceptación y respeto, rompiendo con paradigmas de
avaricia, engaño y complejos que lo único que logran es nublar el
propósito de vida que nos trazamos.
Ser crítico va más allá de dudar y cuestionar quién hizo esto o
aquello, sino que consiste también en reflexionar quién soy hoy y
cómo me verán mañana. Al fin y al cabo no importa cómo aterrizamos
en este mundo sino qué estamos haciendo en él y por él.
Carolina Ángel Giraldo