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¡En Marcha!
Por:
Natalia Correa
Parra
Escuela de Comunicación y Periodismo
Semestre III
Quiero resaltar la presencia de nuestra
universidad en la marcha. La mayoría de sergistas la
estuvimos apoyando desde temprano con pancartas, flores
blancas, cánticos y las camisetas blancas, que eran los
distintivos principales de
los sergistas.

A lo largo de la historia miles de
personas de todo el mundo han salido a las calles para
manifestar su inconformidad, haciendo sentir sus clamores de
protesta. Colombia ha sido testigo de importantes hechos de
este tipo, como es el caso de “La Marchad del Silencio” en
1948, liderada por Jorge Eliécer Gaitán. Este mismo año el
país presenció un periodo de protestas y desórdenes,
conocido como el “Bogotazo”. En el 89 vino otra “Marcha del
Silencio” por el asesinato de Luis Carlos Galán, la
cual terminó impulsando el movimiento de “La Séptima
Papeleta”, siendo éste el suceso que condujo a la reforma de
La Constitución en el 1991.
Luego en el 98 vino “El Mandato por la
Paz”, con el que se obtuvieron diez millones de votos para
que Andrés Pastrana, presidente de Colombia en esa época,
emprendiera un proceso de paz con la guerrilla. En el 99,
con la marcha del “No Más”, se logró hacer una legislación
más fuerte contra el secuestro. El 7 de julio del año pasado
Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, Clara González
de Rojas, madre de Clara Rojas, y el recordado Gustavo
Moncayo, padre de un suboficial en cautiverio hace 9 años,
junto a 3 millones de personas más estuvieron en una marcha
en la que pedían la libertad de todos los secuestrados.
El pasado 4 de febrero no sólo nuestro
país, sino también muchos alrededor del mundo salieron a
unir sus voces y a decir no más secuestros, no más
mentiras, no más muertes, no más Farc. Este se convirtió en
el logo de esta marcha que tuvo tanto éxito, y lo mejor del
cuento es que gracias a la Internet, a Facebook
específicamente, se pudo impulsar esta idea. Óscar Morales,
el creador del grupo “Un millón de voces contra las FARC”
nunca se imaginó que esta marcha fuera a ser tan impactante,
y que fuera a tener tanta acogida por los colombianos en el
exterior.
Hay que tener en cuenta que en nuestro
país no es fácil convocar a tantos por una causa, pero con
todo y eso, hay muchos que se arriesgaron y obtuvieron
respuesta como le ocurrió a Morales. Una frase de Salud
Hernández, en su columna del domingo pasado, enmarca lo que
fue la protesta: “Era y pretende ser una manifestación de
rechazo a una de las muchas formas de violencia que sufre
este país, ideada por un grupo de muchachos sin ataduras que
decidieron romper la pasividad habitual de su generación”
Esto es muy cierto. Los jóvenes fueron los principales
autores de esta marcha, y lo pudimos ver con la presencia de
muchas de ellos representando a sus universidades y
planteles educativos. También personas de diferentes
gremios que se unieron, y que permitieron que sus empleados
salieran a las calles.
Quiero
resaltar la presencia de nuestra universidad en la marcha.
La mayoría de sergistas la estuvimos apoyando desde
temprano con pancartas, flores blancas, cánticos y las
camisetas blancas, que eran los distintivos principales de
los sergistas. Resistimos la larga
caminata y por unas horas logramos olvidarnos del cansancio,
todo gracias al espíritu de respaldo con nuestros hermanos
secuestrados.
Si hablamos de los medios de
comunicación, es impresionante como este propósito logró
unir, aunque fuera solo por un momento, a las cadenas
radiales de Caracol y RCN haciendo una sola radio y
uniéndose en una misma voz de solidaridad con las muchas
personas en cautiverio.
Como en toda marcha no pueden faltar
pancartas con mensajes desatinados como: “Adelante
Presidente” “Chávez + Piedad = secuestro”
Como cita D´Artagnan en su columna del 3
de febrero: “Suena entonces confuso y aún contradictorio
suponer que quienes marcharán no se identifican con el
gobernante y la lucha que libra contra el vandalismo y los
secuestros de las Farc”.
Sin importar lo que hubieran podido decir
y suponer, lo importante es el corazón que cada colombiano
le puso hasta llegar a la Plaza de Bolívar, en el caso de
Bogotá, y el apoyo que tuvieron nuestros secuestrados. Es un
hecho que esta marcha marcó un precedente importante.
Ojala el resultado sea el que esperamos y no resulte un gran
esfuerzo para el oportunismo político de pocos.
¡Este es sólo el comienzo, hay que seguir
adelante y no permitir que este tipo de hechos se olviden!
Fuentes:
www.semana.com
www.cromos.com.co
www.eltiempo.com
www.elespectador.com