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A mí amada escritora
desconocida
Memorias de un
cachaco al que le luce la mochila
Por: Juan Carlos Gonzalez
Comunicación Social y Periodismo
Suena
el mar en el fondo, mis pensamientos están en calma. He encontrado
un lugar donde no tengo pasado, y todo en el es nuevo. Su cultura es
rica en alegría, amabilidad, historia, calma y sobretodo paz. Esta
es la bella ciudad de Santa Marta que con los brazos abiertos ha
acogido a un “cachaco” al que le luce la mochila.
Pienso en la forma de describirte lo que estoy viviendo, en lo que
siento en el alma al ver la noche, al ver el naranja del atardecer y
en la mañana cuando la brisa del mar golpea mi cara. Si fuera el
Maestro García Márquez, podría describirlo como un mundo mágico o
Paúl Gauguin que con sus trazos encontró el espíritu del mar
pintando obras cómo “El espíritu de los muertos observa” Pero antes
tengo que confesar la razón por la cual huí de las montañas, del
frío y de un mundo rico en lectura y
diversidad cultural. Mi mente se encontraba muerta, mi prosa se
extinguía al ritmo de mi corazón que veía en la lluvia el refugio de
su tristeza y ya no era yo, mis pensamientos se dirigían a amores
pasados y sufrimientos sin futuro. No me quedaba más remedio que
escapar a un mundo más alegre y afortunadamente lo encontré
acompañado de tamboras y acordeones.
En realidad desde que llegué volví a despertar, veo en todo una
aventura, camino mirando el mar pensando como describirte cada ola,
cada grano de arena que me rodea, pero te puedo decir que es
imposible a través unas cuantas frases describirlo, no sé si sea por
la emoción que me acoge como la brisa, o si sea la tranquilidad que
me produce estar sin un mundo donde aunque no lo queramos nos
convertimos en seres bipolares, veo cómo se nos va la vida en un
trancón sin disfrutar de lo esencial que es vivir plenamente. O
simplemente sea
porque hay lugares que solo al verlos encontramosr su perfección y
unas cuantas palabras no lograndescribir lo que siento.
¿Qué puedo decirte entonces? Solamente que pienso en la dicha de
conocerte y no conocerte, pues incondicionalmente estas mi mente,
pero mi cuerpo no te conoce y a veces pienso que eres parte de mi
imaginación, pues tú eres en mi mente la mujer ideal, pero a la vez
no quiero conocerte pues perdería la magia de escribirte, de desear,
de amar cuando me escribes, de la manera como a veces me siento
conectado contigo. Y ahora que no tengo pasado sólo quiero conservar
unos pocos recuerdos y un vínculo con un mundo frío y ese eres tú
que con tu manera de escribir iluminas el entorno.
Escribiendo mis anécdotas en un “cachaco al que le luce la mochila”
e intentando recrear un mundo en el cual me conecto con Paul Gauguin,
camino y me siento extraño frente de los lugareños, como García
Márquez, miro cómo el realismo mágico abunda en la costa y entiendo
porqué Simón Bolívar decidió morir acá.
Espero que los leas y puedas vivir está experiencia conmigo.
Tu fiel lector.