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La moda no pasa de moda
Los estilos retro
y vintage se impusieron en los roperos de los jóvenes.
Por: Angélica Hernández
Escuela de Comunicación
Desde el año 2005 se empezó a hablar de un flash back a
las modas anteriores. Sutilmente se empezaron a ver prendas que
ya habían tenido su éxito en las décadas de los 50, 60, 70 y 80.
Sin embargo, la tendencia retro, y como complemento el vintage,
entran en todo su furor en el 2007, imponiéndose como un nuevo
estilo de vida con sentido estético entre los jóvenes.
Pantalones
bota tubo, blusas largas y sueltas, camisetas con estampados
urbanos, las clásicas converse, zapatos con toques de los 50´s,
leggins de todos los colores y muchos accesorios –entre otras
cosas- componen el closet de Valeria, una joven universitaria de
look descomplicado y retro.
El retro es una moda que se impuso en el siglo XXI y que empezó
a tomar fuerza desde el año 2005, según el artículo publicado
por la revista Plan B en febrero de 2005. Ya se hablaba en las
revistas de textiles y cortes que recordaban de manera muy
delicada los estilos de décadas pasadas. Pero poco a poco, desde
finales del año pasado hasta el 2007, como dijo Juan Carlos
Giraldo periodista de la revista Fuccia, todas las tendencias
que vuelven a lo antiguo cada vez cobran más fuerza, robándose
el show entre la población juvenil. “Se habla de retro cuando
cualquier ropa que se usó se vuelve a usar”, afirma Augusto
Montenegro profesor de la escuela de moda Arturo Tejada; es
decir, que vuelve a lo básico de los 50, al estilo prett a
porter de los 60, al disco y el funk de los 70 y al punk de
principios de los 80.
El diseñador Daniel Vargas define el retro como “una etapa de
transición, donde se retoman cosas hasta que llega un punto
donde se decide ir por un lado o por otro” –asegura Vargas- y
que “aunque todavía quedan rezagos de los 70 y los 80”, asegura
Daniel, es un momento que está cesando para darle espacio a
nuevas ideas y propuestas como el diseño de reciclaje.
Dentro de lo que se conoce como retro, hay un término que se
presta para confusiones: el vintage; por lo que hay que
establecer diferencias. Una de ellas es que la tendencia retro
se conoce desde los años 90, pues a mediados de esta época
comienza una añoranza (por parte de los jóvenes) por las modas
pasadas; en cambio la palabra vintage surge en el siglo XXI y es
usada para denominar a todas aquellas prendas viejas, de segunda
mano o usadas. Se define entonces como “vida a las prendas
antiguas”, dice Augusto.
Sin embargo, la característica de ser ropa usada no es la única
condición para el vintage. Éste consiste específicamente en
rediseñar esas prendas, es decir tomarlas y arreglarlas de tal
manera que se vean novedosas siendo –por ejemplo- de los 60.
“Más que una tendencia se ha convertido en un estilo de vida
propio, que refleja tu esencia como persona. Es coger, por
ejemplo, una chaqueta ochentera y agregarle tu propia magia con
cosas como adornos, retazos de tela, pieles, que ayuden a ubicar
la prenda dentro de lo actual”, dice Maria José Ángel dueña de
la tienda de segunda La Pulga Elegante.
Valeria es un ejemplo de mujer retro y vintage a la vez, aunque
dice que actualmente le atrae más el retro. A sus 20 años ya ha
explorado varias veces las tiendas de ropa de segunda mano y no
sólo en Colombia (aunque haya conocido el vintage en este país),
sino también en Alemania donde –asegura ella- escuchó hablar del
retro por primera vez. Contando así con algunas piezas de épocas
pasadas, especialmente chaquetas.
Estás tendencias se conocen en Europa desde los años 80, razón
por la cual se tienen en cuenta modas de épocas más viejas como
los 30 y los 40. “El país era un 80% campesino hasta la
generación de los abuelos, entonces solamente las clases altas y
urbanas conservaron las prendas de esas épocas. En cambio, en
las grandes ciudades como Nueva York, París y Londres son
culturas urbanas viejísimas, por lo que la gente allá recuerda y
conserva prendas de periodos más viejos”, agrega Augusto.
Camila, otra joven con estilo retro, asegura conocer la
tendencia desde hace algunos años. Su fuente fue la revista VOGE
en sus versiones para Latinoamérica y Francia. Sin embargo, a
diferencia de Valeria, ella consigue toda su ropa fuera del
país, pues dice que no es fácil conseguir ropa retro en Bogotá.
“No es como ir al Andino y comprarla”. Afirma también que su
estilo es un mix de prendas que van desde los 60 hasta los 80 y
que son los skinny pants (o pantalones pitillo) la prenda retro
más cómoda y la que más le gusta.
También se puede hablar de toda clase de accesorios y objetos
dentro de la tendencia retro, con la diferencia de que la
palabra correcta para denominarlos, sobre todo si son
artesanales (como lo son en su mayoría los collares, los
prendedores, los aretes, etc.) es tradición. Pues según Daniel
Vargas, del Centro de diseño de Artesanías de Colombia, “son
objetos que se han venido llevando de generación en generación,
de comunidad en comunidad, de abuelo a padre y a hijo. Además de
que hay diseñadores que se inspiran en la artesanía tradicional
para llegar a sus nuevas creaciones.”
En cuanto al vintage, se ofrece como una alternativa muy
original y barata. “Creo fielmente en el Do it yourself, no soy
de las que piensa que pagando más se consiguen mejores cosas que
aquellas que creas tu misma. La verdad es más divertido crear y
modificar tus propias prendas, es una cuestión de definición del
propio estilo y de satisfacción -asegura Valeria-. Lo hago con
la máquina de coser de mi mamá y lo que más hago, por lo
general, son cortes y diseños; lo más común es entubar o
desmanchar pantalones, estampar camisetas o hacer prendas que me
llamen la atención con telas poco comunes y en rebaja”.
La ropa de segunda mano, como lo asegura Valeria, es una opción
de fácil acceso por los cómodos precios en que se consiguen. Sin
embargo, conseguirla es una cuestión que demanda tiempo y
paciencia, como lo aseguró Maria Cecilia Sanchéz en el artículo
publicado en la revista Plan B de febrero de 2005. “Encontrar
prendas de segunda, que sean verdaderamente interesantes,
demanda tiempo. Pues uno tiene que buscar muy bien y aparte
fijarse que la prenda esté realmente en buen estado”, dijo
Paula, estudiante universitaria a la que le gusta visitar
tiendas de ropa de segunda.
En Bogotá hay varios lugares o tiendas de este tipo, donde
pueden encontrarse piezas interesantes, como dijo Paula, y en
buen estado, listas para ser rediseñadas. La Pulga Elegante,
ubicado en la dirección calle 120 a No. 5 - 61, es un sitio
donde se puede encontrar ropa de importantes casas de diseño
como Scada, Vértigo, Chanell, así como de tiendas de primera
reconocidas a nivel mundial como GAP, Naf Naf, etc. Con precios
que van desde $40.000 hasta $ 350.000 en sastres y trajes de
noche, desde $10.000 hasta $60.000 en blusas y desde $25.000
hasta 80.000 en bolsos de marcas como Marroquinería Hernández; a
demás de algunos accesorios como sombreros, prendedores y
collares.
Por otro lado está La Ropa Francesa, una tienda ubicada en la
Avenida Caracas No. 50 – 16, donde se pueden encontrar prendas
de marcas como Nike, Old Navi y GAP, entre otros. El fuerte de
La Ropa Francesa son las camisetas o blusas que van desde los
$10.000 y 15.000; sin embargo se encuentran piezas “exclusivas”,
según Ariel dueño del lugar, como gabardinas, abrigos de cuero y
pieles sintéticas que pueden llegar a costar $150.000, además de
pantalones de terciopelo en varios colores y vestidos de noche
con cortes de los 70 y 80.
De ropa retro también hay tiendas en Bogotá, una de éstas es
Ochosesenta que se encuentra ubicada en
la Calle 81 No. 8 – 81.
Y aunque en este lugar la tendencia central no es la retro,
tienen varias marcas que se enfocan en este estilo, “las rayas,
cosas con tendencia al rock”, asegura Andrés Aristizabal dueño
de Ochoseenta. Aquí las prendas más baratas, pero también las
más top, son las camisetas que pueden encontrarse desde $42.000,
además de pantalones, zapatos y chaquetas que pueden llegar a
costar hasta $250.000. Puede encontrarse también una amplia
línea de accesorios que va desde los $15.000 como collares,
gargantillas, aretes de todos los tamaños, prendedores y bolsos
con estampados urbanos, entre otras cosas.
La moda retro “es como lo que gusta y lo que la juventud está
necesitando y quiere, busca las rayas, las chaquetas raras, que
se salgan de lo común”, dice Andrés y agrega: “el retro está en
furor desde hace como dos años que empezó a haber proliferación
de diseñadores de este estilo, pero de pronto se está saturando
y es posible que si llega otra tendencia la gente la asimile de
una”.
Por el momento estas tendencias complementarias siguen vigentes
y, según Aristizabal, pueden durar un poco más. Los motivos
pueden ser varios, “uno de ellos puede ser principalmente por lo
alternativo de sus propuestas, las combinaciones son aleatorias
y se puede lograr algo elegante pero descomplicado. Yo creo que
se puede lucir de diferentes maneras y se pueden crear estilos
propios si se sabe manejar la tendencia retro”, dice Valeria.
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Estás tendencias se conocen en Europa desde los años 80, razón
por la cual se tienen en cuenta modas de épocas más viejas como
los 30 y los 40. “El país era un 80% campesino hasta la
generación de los abuelos, entonces solamente las clases altas y
urbanas conservaron las prendas de esas épocas. En cambio, en
las grandes ciudades como Nueva York, París y Londres son
culturas urbanas viejísimas, por lo que la gente allá recuerda y
conserva prendas de periodos más viejos” |