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Los Piropos...
¿Las mujeres somos como el helado?
Erika Montañez
II semestre comunicación
Universidad Sergio Arboleda

El piropo tiene la intención de enamorar o cortejar a una mujer.
Por lo menos así lo hacían los príncipes de la corte en el siglo
XVII cuando utilizaban palabras hermosas y seductoras para
demostrar su amor.
“Acaban de caer ángeles del cielo”, “si ser bella es un delito
te pasarías tu vida en la cárcel”, “acabo de ver la musa de mi
inspiración”... palabras opuestas a: “mamacita rica”, “esas son
las patas que necesita mi cama”, “tanta carne y yo en cuaresma”,
“quién fuera esa boquita”. Esas palabras son las que causan
enojos o agravios con los llamados popularmente Piropos.
La palabra piropo inicialmente tiene una concepción meramente
orfebre, pues significa “piedra preciosa de color rojizo”.
Posteriormente tiene el concepto popular de exaltar la belleza:
del latín pyropus, piropo significa requiebra o lisonja,
que en este sentido sí está dirigido a enaltecer y a hacer fluir
palabras para demostrar lo fastuoso que vemos.
Y aunque otros también hayan visto en el piropo una forma de
agresión, hay que aclarar que es una forma de conquistar. Así lo
era para los cortesanos del siglo XII y XIII, en la época de la
Ilustración en el Romanticismo y así lo es en la actualidad. Eso
es lo que queremos despejar.
El piropo ya no es tan delicado y romántico como en tiempos
pasados, ya no es una forma de conquistar sino una forma vulgar
de decirle a una mujer que está buena. Y aunque los hombres y
las mujeres aún utilicen los piropos como una forma expresa de
galanteo, las palabras y el sentido están universalmente
inversos. Ya no es hermosa o simpática, expresiones muy
educadas, sino buena o rica sin ir tan lejos.
¿Pero quién dice cómo piropear?
Construir buenos piropos que no maltraten a nadie y que por
el contrario inviten a una sonrisa, no es tarea fácil. El
antropólogo de la universidad Nacional de Colombia Mauricio
Chávez, explica que la creación espontánea y rápida de los
piropos es más fácil para las mujeres que para los hombres, ya
que las mujeres maquillan sus pensamientos carnales con palabras
bonitas “Ellas no ponen cara de sexo tan rápido y las que lo
hacen no son muchas”. Lo anterior, si tenemos en cuenta que las
mujeres ya no son tan reservadas ni recatadas como antes. Ellas
ahora son más lanzadas y atrevidas, cosa que a algunos les gusta
porque les evita el proceso de enamoramiento. En cambio,
podríamos decir que el hombre no es tan bueno diciendo piropos,
ya que por lo general con sus gestos y palabras “lascivas”
provocan fastidio y repudio. ¡Cómo no! ¡Si hay algunos hombres
que hacen gestos con su lengua y con una expresión bastante
atrevida! Basta con preguntarle a una mujer atractiva si alguna
vez se ha sentido agredida con un piropo. “Hay hombres que
cuando miran, desvisten; sacan la lengua y dicen palabras que
por respeto no digo; además eso de mamacita rica, ricura,
delicia y ese silbidito fastidioso que parece que se desinflan
es bastante irritante. Me pregunto si es que nosotras tenemos
algún parecido con un helado”. Sofía Cardona es una hermosa
colombiana que manifiesta que los hombres deben respetar si
quieren decirle a una mujer que es atractiva.
La doctora Mayerly Ospina, psicóloga y sexóloga de la
Universidad Javeriana, argumenta que lo del helado no suena
desajustado, ya que según ella nosotras estamos destinadas (por
nuestra condición) a provocar placer y complemento al hombre.
Sin embargo, defiende la posición de Sofía, sustentado que el
hombre masculino de ahora está convencido que la mujer es un
objeto, que es un instrumento de placer y que por ende debe ser
tratada así. Fuera de explicar que el sexo es otro aspecto que
ha cambiado y que ha dejado su tabú y escrúpulos que muchos no
saben conducir.
Precisamente el problema radica en que la humanidad no sabe
cuáles son esos escrúpulos y ha convertido el sexo, por ejemplo,
en un desahogue al punto de convertirse en promiscuo. Temas que
no abordaremos porque necesitamos primordialmente llamar la
atención a aquellos que piensan que para exaltar la belleza de
la mujer, es inevitable utilizar palabras soeces y vulgares,
hacer gestos y emitir sonidos sexuales que provocan asco en
algunas. De esta forma el que quiera decirle a una mujer que
esta hermosa, bonita o sexy tenga en cuenta que:
1. Hay que distinguir entre objetos y cuerpos. No es igual un
helado que una mujer bonita.
2. El sacado de lengua déjenlo para cuando terminen de degustar
“una comida” y sepan que esto es lo que más asco provoca en las
mujeres.
3. El silbidito de olla a presión se ajusta para llamar al
perro, no para llamar la atención de una mujer.
4. Aprendan señores, que el hecho de que hagan esas miradas
orgásmicas públicas o manden esos besos al aire a una
desconocida le encantarán más a su pareja, a esa mujer que los
piensa y los espera en casa.
5. Aprenda que la decencia y la sutileza para decir las cosas es
lo que enamora a las mujeres. Si usted es uno de los que piensa
que su aspecto físico no es favorable y no puede conquistar a
una mujer atractiva, empiece por hablar bonito, como todo un
galán y pronto verá la sonrisa sincera de un amor imposible.
Todo esto, señores para decirles que las mujeres nos cansamos
del silbidito, de la ricura y de la sacadita de lengua. Las
mujeres nos merecemos respeto y no queremos que se nos compare
con objetos, que se nos utilice o que se nos maltrate.
Mujeres, no demos papaya y hombres, tengan en cuenta que quien
les dió la vida fue una mujer.
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