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Y ahora... ¿Por quien votar?
Por: Erika Montañez
Directora Altus


Con la decisión de la Corte Constitucional, se abrieron las puertas para los nuevos candidatos a la presidencia de la República. No podemos negar que a miles de colombianos nos da nostalgia que Álvaro Uribe se tenga que despedir, pues hay que ser justos y la tarea de asumir este cargo, de ser el responsable de un país, no es nada fácil. Es tener enemigos, es luchar contra la guerra, contra el hambre, el desempleo, la falta de dinero y sobre todo, luchar contra los principios de la gente corrupta.

A Álvaro Uribe le debemos grandes cosas, pues su obra no la hizo ningún presidente atrás, él demostró ser más inteligente y diligente que ellos. Fuimos testigos de su incansable trabajo, de su objetivo por mantener relaciones productivas como con Estados Unidos, sólidas y continuas. No se detuvo en perseguir guerrilleros y acabar con éstos, ni tampoco lo hizo a la hora de extraditarlos. Que hubo problemas en estas gestiones, sí, pero hablo de los resultados. Y por ello le debemos un infinito agradecimiento a este líder que logró convertirse en uno de los presidentes más populares del mundo.

Ahora la oportunidad es para los otros mandatarios que, sin duda quieren preservar la seguridad democrática uribista, pero trazar otras nuevas alternativas. Es mi forma de ver las cosas y creo que muchos apoyan lo que pretendo sugerir. Colombia es un país muy rico y potencialmente productivo. Adam Smith, economista escocés pensaba en que el trabajo debía ser especializado para que hubiese más productividad, y cuando a él le sugirieron pagarle menos a los trabajadores y que laboraran más y por más tiempo, él se negó. Y lo hizo porque pensaba que los productos deben tener el valor total de su proceso, contando en él la mano de obra. Y que al empleado no se le podía pagar menos, pues era algo injusto y terminaría convirtiendo al trabajador en una persona insatisfecha que no trabajaría feliz. Cuando las personas somos bien remuneradas vamos con gusto a nuestro trabajo, hablamos bien de la empresa, somos felices porque el dinero nos alcanza.

Los fisiócratas consideraban que la única actividad generadora de riquezas para las naciones era la agricultura. De esta escuela sólo resalté este principio: la naturaleza como potencial de riqueza, nada más. En Colombia nuestros campesinos se desplazaron a las grandes ciudades porque el campo no les pagó de forma justa su trabajo, se tuvieron que ir a urbes donde no conocen nada, donde la gente los discrimina, donde tienen que pasar necesidades y pedir limosna, porque claro, la ciudad nunca es igual al campo. Y estos campesinos, con sus manos, si se les pagara adecuadamente lo que se merecen, nos tendrían exportando más y más productos a otros países, y diríamos que nuestra tierra, nuestro suelo, es lo suficientemente generoso para permitirnos ver el significado del campesino en la economía colombiana.

Un país que le apueste a la investigación, a la educación, siempre va ser un país inteligente; no solo porque brinda la oportunidad de que la gente se capacite, sino porque cree que debe tener a los mejores. Y países como Estados Unidos, China, Australia, Francia, Chile y muchos más, nos han demostrado que el invertir al menos el 50% en educación y salud, los ha hecho ascender a los países industrializados, del primer mundo. Nosotros en Colombia invertimos el 70% en pagos administrativos, es decir todo este dinero se va para los honorarios de majestuosos y colosales representantes del gobierno. Un magistrado se gana más de 17 millones de pesos mensuales, mientras el 87% de la población se gana entre 500 y 1 millón de pesos mensuales,” es que en todas las naciones, los pobres son más”. El otro 30% lo repartimos entre educación y salud. Entonces comprendemos porqué en Chile, por ejemplo se progresó vertiginosamente, porque allí los gastos administrativos no tienen tan alto porcentaje. Me pregunto ¿si esta razón no es una posible causa de que los gobernantes sean corruptos y se roben el dinero que le pertenece al pueblo? Caso de Chocó por ejemplo.

Nuestro cuerpo de salud, me refiero a los profesionales en este campo, -involucrando a odontólogos, cirujanos, médicos, etc-, Son en muchas ocasiones los mejores de Latinoamérica, se destacan a nivel internacional por la calidad de su trabajo y aún así la estructura del sistema de salud actual, ésa que nos tiene en emergencia social, no es la mejor, pero tampoco la peor. Y para poder hablar de esto no es necesario un archivo que me demuestre cómo está distribuido el presupuesto de salud, solo basta con ir a hospitales como el de Kennedy y darse cuenta que por fortuna cuentan con grandes médicos, pero que las condiciones allí no son las mejores. Hay gente a la que no se le presta este servicio, siendo un derecho; y no me refiero a este hospital, aclaro. Sino a todos los casos que uno ve y escucha través de los medios de comunicación, donde te niegan medicamentos, donde te dejan esperando por muchas horas y con un intenso dolor para ver si hay sangre y te atienden… Sin embargo hay que reconocer que han habido mejoras en el sistema y un progreso calculable, pero esto no exonera de seguir evolucionando positivamente, pensando en este servicio como derecho y no como negocio. Esa es la única forma de que nuestro ministro se esfuerce un poco más para ver mejores resultados y que en Colombia, en pueblos muy lejanos, también haya una optima atención.

Estos tres aspectos son los que me hacen escribir este artículo que sin duda es muy incipiente, pero es que escribir de cada problemática me va a tardar por lo menos un artículo por edición. Porque la complejidad de Bogotá también merece ser discutida en otro artículo, y en dirección al alcalde actual. Pero en esta ocasión estamos hablando de las oportunidades que van a tener los nuevos candidatos a la presidencia de la república.

Santos es un hombre sagaz, que tomó mucha fuerza con la muerte de Raúl Reyes, él es un hombre de carácter pero que nos llevaría a pensar en más pobreza y más guerra, porque como ya lo dije anteriormente, quien no invierte en la educación y sí en la guerra, nunca va a tener paz. Es mi forma de ver las cosas, porque a la larga él y Chávez se odian, y tener a Santos en el poder representaría una guerra con Venezuela, puede ser que no sea directa, pero significa un enemigo más enfurecido.

Felipe Arias, es como ver a Uribe unos años más joven, habla de lo mismo, moviendo la misma mano, y él sin duda lo admira y lo aprecia. Dejarlo a él, sería perpetuar esa misma política, es decir no presentaría ningún cambio. Y nosotros después de 8 años de lo mismo queremos algo diferente, pero positivo.

Noemí Sanín, una mujer muy carismática, emprendedora, ilustrada, pero le falta fuerza, porque en sus entrevistas siempre habla de la esperanza; nosotros queremos resultados y no creer en que esos resultados van a llegar a ser, y como dice el dicho, morir convencidos.

Petro, este hombre es bien particular y en sus entrevistas siempre habla de lo que los otros hacen, mal actitud del doctor, porque qué le interesa lo que los otros mandatarios sientan o hagan. Esto me demuestra que es egoísta y le falta además, manifestar verdadero amor por Colombia.

El doctor Vargas Lleras, se le ha visto en los medios en varias ciudades hablándoles a los ciudadanos de sus propuestas, y puede que se conquiste unos votos, pero no me convence, porque no ha planteado cosas nuevas y con fuerza, es como mantener el mismo parámetro y me aburre la gente que conserva el mismo lineamiento. Colombia, lo repito, necesita un cambio.

El grupo de los tres tenores, donde siempre me ha parecido que uno desentona, sin duda tiene 2 hombres que hicieron mucho por la capital, que le dieron un cambio positivo a Bogotá. Que con Peñalosa sale caro el voto, porque él siempre piensan en impuestos, pero soy partidaria de que lo bueno cuesta, y que si queremos estar mejor pues hay que meterse la mano al bolsillo. Antanas Mockus, admiro siempre a la gente inteligente, es él es uno de ellos, sé que Colombia en manos de él sería algo muy diferente, y lo apruebo.

Y Fajardo este hombre que no ha hecho mucha propaganda es amigo de los jóvenes, es una persona que en su administración en Medellín arrojó excelentes resultados, es un hombre inteligente, que tiene propuestas muy interesantes y lo más importante, que no es amigo de los amigos. Es decir este hombre es como si fuera nuevo en la clase, porque no habla de lo mismo que los otros hablan, tiene gente joven a su alrededor y creo que sería la mejor propuesta si queremos un país inteligente y productivo.

Para terminar es claro que el presidente que llegue al mandato debe de pensar en convertir a Colombia en un país del primer mundo, donde haya empleo, haya educación, un servicio excelente de salud, donde la seguridad sea nuestra bandera. Una Colombia renovada y ORGANIZADA, porque nuestro país es de los más hermosos del mundo, pero ha estado mal manejado y por eso necesitamos un candidato inteligente que piense en qué factores de la historia hicieron evolucionar a países que se veían en crisis, como pasó con Chile y con Brasil en algún momento. Queremos un candidato que ame a Colombia, porque cuando uno ama se convierte en mejor persona y busca lo mejor para el que ama. Queremos un país donde la figura campesina se valore y sigan dándonos de comer a todos los colombianos, queremos un país educado y formado en buenos principios, (eso no lo va a hacer un presidente, eso nos toca en las casitas, educar a nuestros hijos con rectitud), queremos un buen gobierno, que no sea corrupto, que administre con justicia nuestro dinero. Queremos que Colombia sea el destino para nuestros hijos y que nos ofrezca las mejores oportunidades para vivir y trabajar por Colombia.


 


 

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Un país que le apueste a la investigación, a la educación, siempre va ser un país inteligente; no solo porque brinda la oportunidad de que la gente se capacite, sino porque cree que debe tener a los mejores. Y países como Estados Unidos, China, Australia, Francia, Chile y muchos más, nos han demostrado que el invertir al menos el 50% en educación y salud, los ha hecho ascender a los países industrializados, del primer mundo.

 

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