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sección música
Reguetón
Una pelea perdida
Por: Doria
Constanza Lizcano
Foto:
www.Reggaetonradiopr.com
El auge del reguetón tiene enfrentados a
los críticos musicales, que lo
consideran “decadente y vulgar”, y a sus
fanáticos, que lo ven como un “ritmo
descomplicado y liberador”.
Sus
intérpretes usan frases como “nadie va a retratalte”,
“ponte high” o “voy a desnudalte”. Sus entrevistas se
reducen a hablar de los 500 mil ejemplares vendidos, como gran
logro de su
genialidad. Y un monótono ritmo de batería acompaña un lenguaje
insinuante. Es el reguetón, un ritmo polémico que hoy causa
furor en Venezuela, Colombia, México, Chile, Argentina, España,
República Dominicana, Estados Unidos, Puerto Rico y hasta Japón,
en donde fue introducido por el grupo peruano Los Kalibres.
No hay consenso sobre dónde se originó. Para algunos es de
Puerto Rico, mientras otros aseguran que es de República
Dominicana y Panamá. De cualquier manera, es un género que
deriva del Reggae, proveniente de Jamaica. Aunque se comenzó a
escuchar a principios de los años noventa, el fuerte contenido
de sus letras y la naturaleza de su lenguaje lo hicieron un
ritmo clandestino. El primer “cassette” que se pudo vender
comercialmente fue Playero 37, donde comenzaron cantando Daddy
Yankee, O.G. Black y Master Joe, entre otros.
Pero el problema no es que sea un ritmo exitoso o que sus
intérpretes se vistan con ropa de delincuentes juveniles. El
asunto es que sus letras suelen ser de contenido sexual
explícito, ponderan el machismo, denigran de la mujer y exaltan
la virilidad masculina. En Colombia la polémica ya llegó a las
páginas editoriales del diario El Tiempo, el más importante del
país. El crítico Oscar Acevedo calificó al reguetón de “vulgar y
decadente”: “este fenómeno supuestamente musical -lo único
musical es un monótono ritmo de batería- es en el fondo una
muestra de pobreza creativa que, apoyada por las multinacionales
que graban y promueven a estos “artistas”, solo busca un lucro
masivo”.
Acevedo fue más allá en su crítica. “ Los videos de reguetón son
idénticos y sus imágenes se reducen a mostrar un grupo de
exitosos pandilleros en celo, próximos a devorar a su inocente
presa, generalmente representada por una voluptuosa gatita de
minifalda -la de turno”.
A pesar de ello, hay quienes lo defienden. Carlos Delgado,
apoderado de varias bandas juveniles en Colombia, dice que a
pesar de que algunos sectores conservadores consideran de mal
gusto el llegar a emular posturas sexuales nadie puede negar que
el reguetón es, en cierto modo, un estilo musical descarado.
“Cuando el mambo se puso de moda en Estados Unidos -por allá a
principios de los años cincuenta- agrega, algunos lo
consideraron un baile diabólico; hoy se estudia en las cátedras
de música como uno de los géneros más importantes que aportó
Cuba a la cultura Occidental”.
Los fanáticos tienen sentimientos encontrados, porque así como
son conscientes de que sus letras son vulgares y salidas de
tono, vibran con los premios latinos que exaltan los
reggaetoneros de turno, además que contribuye a la formación de
estereotipos de mujer y maneras de bailar, entre otras.
Como todas las modas, la moda del reguetón será pasajera, aunque
no tiene cara de estar en vías de extinción. “Me inquieta que
mis hijas vean a diario videos de reguetón”, concluye Acevedo.
“Pero, como lo sabemos los papás, esa es una pelea perdida, ya
que los medios electrónicos seguirán inundados con esta
pornomanía en cualquier horario, y los niños, enchufados,
guardando en sus cabecitas esta incitación descontrolada”.
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