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Santorini: la "Perla negra" del Egeo
Por: Enrique Alvarado
Grupo Internet, U. Sergio Arboleda
Fotos: Enrique Alvarado

Santorini es la más extraordinaria de las islas cicladas en el mar
Egeo. Desde la distancia, las paredes volcánicas de esta isla nos
aparecen rojizas, coronadas por villas blancas que asemejan montañas
cubiertas de nieve. Sus formas rocosas emergen del mar creando un escenario
mágico. El viaje a Santorini es como una jornada mística. Es
destino, y punto de partida a la vez.
Santorini lo combina todo: naturaleza, historia, cultura. Un estilo
pintoresco y único en su arquitectura, y un ambiente cosmopolita que
colma las expectativas de sus visitantes. No se extrañe si en su
camino encuentra personalidades como Angeline Jolie, Catherine Zeta
Jones, o Georgio Armani.

Cada villa en Santorini revela una
nueva historia. A la sombra de un enorme pino en la plaza de
Pyrgos, nos dejamos llevar por la inspiradora belleza clásica de
la mujer griega. Afrodita se nos antoja cercana, presente. Revivimos
en sus calles milenarios mitos salpicados de amor y pasión.
Santorini
no es un lugar para aburrirse. Se comparte con
lugareños y viajeros, gente linda contagiada por el espíritu único
que rebosa en este lugar. Conciertos de música clásica, antologías en
vivo del rock, exposiciones de arte y joyas, lo mejor de la
paradigmática y célebre cocina mediterránea, basada en los productos
más genuinos de la tierra helénica, y enriquecida por los
ingredientes únicos de esta región.
Fira
es la villa capital de la isla. A lo largo de “Gold street”, su
calle principal, es indispensable perderse entre sus innumerables
senderos estrechos tapizados de piedra. Aquí y allá es posible
siempre observar el curioso paisaje de la caldera del volcán en
cuyos bordes “cuelgan” como balcones, las casas blancas escalonadas
de piedra, retocadas por cúpulas de un azul profundo. Toda la villa
ofrece espacios en primera fila para disfrutar la belleza de sus
tesoros escondidos en cada rincón. Siempre hay un lugar para
sentarse y dejarse embrujar por el más famoso atardecer en el
mediterráneo, mientras se disfruta de una deliciosa copa de vino de
la casa.
Las tiendas de Santorini ofrecen de todo. Desde tradicionales
souvenirs, a joyerías con deslumbrantes piezas de arte
fabricadas por sus talentosos artesanos, locales de moda con lo
último en todas las tendencias, para todos los gustos, y para todos
los presupuestos.
En la tarde es posible recorrer sus bares y tabernas, y departir
deliciosos momentos estrechando lazos alrededor de la mesa y creando
un ambiente de jovialidad muy peculiar.
Senderos de historia
Una caminata nos lleva muy temprano al día siguiente a la villa de
Oia, por senderos estrechos que serpentean el borde del
volcán. La niebla que cubre su cúspide desde el amanecer, se
resuelve poco a poco en un cielo de un intenso color azul.
El sendero nos lleva a la villa de Firostefani. Aquí se
encuentra el monasterio ortodoxo de San Nicolás, construido en 1651.
La ruta continúa hacia Imerovigli, pequeña villa ubicada en
el pico más alto de la caldera. Se hace necesario detenerse para
admirar la impresionante vista: los colores creados por la actividad
volcánica en el borde del anillo y las fachadas bañadas de blanco y
ocre de sus casas.
Nos desviamos del camino principal
por un sendero estrecho, no muy bien mantenido, principalmente de
escalinatas de piedra. Es un poco resbaloso por lo que se hace
necesario extremar las precauciones.
A lo largo del camino, se
encuentra una gran variedad de capillas pintorescas, como el
singular monasterio del profeta Elías con su natural fuente termal.
De regreso a la senda principal visitamos el Panagia Episkopi,
el más importante monumento bizantino de la isla, donde nos es
posible admirar imponentes frescos y todo tipo de objetos de la
civilización bizantina. Se nos explica
entonces el origen de la tradición milenaria de artistas joyeros de
la isla.
Toda la parte central de esta isla se hundió en el mar durante la
tremenda explosión volcánica hace 3.500 años. La erupción causó un
tsunami que arrasó con la civilización Minoica asentada en la isla
de Creta unos 100 kilómetros hacia el sur. Santorini era, en
aquel entonces, su más importante centro comercial. Algunos
académicos aseguran que la isla hace parte del legendario continente
perdido de la Atlántida, supuestamente sumergido durante el
desastre. Una ciudad, sumergida por la erupción volcánica alrededor
de 1500 ac., fue descubierta en 1967. Los arqueólogos aseguran que
puede ser la Atlántida.
Lo que queda hoy de Santorini, es una isla en forma de luna
creciente encerrando una vasta bahía, la más grande caldera sobre la
tierra (11 x 24km. Aprox). En su centro, las islas de Thrirassia,
Nea Kamerini, Palaia Mamen, Aspronisi y Cristiana ofrecen
espectaculares lugares para el buceo, baños en aguas termales, y
degustación de pescados y mariscos frescos preparados a la usanza
milenaria de siglos de hedonismo gastronómico.
Desde el borde de los riscos rocosos se observa cómo el mar llenó el
cráter del volcán. El contraste entre estos dos componentes de
Santorini es dramático y extraordinario. La vegetación, -aparte de
sus viñedos- es prácticamente inexistente, produciendo esa extraña
fascinación muy propia de este lugar. Apropiadamente, a esta isla se
le llama la Perla negra del Egeo.
El nombre oficial de la isla es Thera, pero los visitantes se
refieren a ella por el nombre dado en honor de su patrona Santa
Irene de Thessaloniki quien murió aquí durante su exilio en el 304
dc.
No se puede afirmar que se conoce Santorini, si no se observa la
caldera desde el mar. Una nueva senda nos lleva zigzagueando hasta
una de las mas hermosas líneas costeras de Grecia. Los colores del
mar, mezclados con los colores del entorno, producen una combinación
extraordinaria, que inevitablemente nos invita a sumergirnos en sus
aguas transparentes.
El trayecto entre Imerovigli y Oia, es un tramo de caminata que no
debe perderse. Se encontrará con el monasterio Dominicano y la casa
de artistas invitados de la Residencia Católica Diocesana. Se
reconoce por su inconfundible combinación de rosado y azul. La ruta
ofrece un oportuno kiosco donde es posible reabastecerse de agua y
desayunar con un exquisito cordero, quesos de cabra, y el
tradicional té griego.
La caminata en descenso hacia la villa de Oia, es toda una
experiencia, con sus pequeñas capillas, la vista espectacular, y la
agradable y única sensación que sólo experimenta un caminante.
Fueron solo cuatro días en los que las muchas posibilidades y
experiencias que ofrece este lugar nunca se agotaron. Sólo o en
compañía, este lugar supera todas las expectativas y llena todos los
sentidos.
Sólo queda rendir un merecido homenaje al dios Tritón, hijo de
Neptuno y Afrodita, quien, de acuerdo a la mitología e inspirado por la
belleza de una hermosa mujer griega de rubios cabellos rizados,
cocinó entre lavas ardientes de pasión, esta isla enclavada en la
cuna de nuestra civilización.
Volveré. Seguro que volveré.