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La leche
derramada llamada subdesarrollo
Por Andrea Carolina
González Rojas
Escuela de Negocios
La cuestión está en la mente, en los pensamientos
mediocres que nos han llevado al subdesarrollo y la primacía de
los intereses individuales a costa de la ignorancia de un pueblo
que no lucha, ni busca un mejor porvenir.
El carácter de nuestra historia se lo debemos a España; -suelen
decir quienes gustan culpar nuestra suerte a la conquista-,
puede ser verdad, pero lo que también es cierto es que han
pasado siglos de independencia en los que aún nuestros países
siguen pataleando por no poder sobrevivir solos.
América Latina se convirtió en una absurda copia de los
movimientos erróneos de los europeos por conseguir el
desarrollo. Quienes lo hicieron, no tomaron en cuenta la idea de
perfeccionar y se llenaron la boca diciendo que así alcanzarían
un desarrollo y crecimiento sostenible. Existen también otras
causantes, tales como la desigualdad del comercio y de la
riqueza, las cuales, como cobardes no sabemos cómo cambiar.
Múltiples son las causas aducidas por las cuales los países
Latinos lloramos sobre esta leche derramada llamada
subdesarrollo.
Los intereses individuales han estado lejos de propiciar
cualquier beneficio colectivo, razón por la cual existe tamaña
brecha entre ricos y pobres. Los primeros pueden llegar a estar
entre los más ricos del mundo y los segundos a encontrarse en
las situaciones más deplorables de vida. No se le puede achacar
a España el tamaño de tal desigualdad, es una idea precaria sin
un fundamento que la sostenga en estos tiempos; o, ¿no cree
usted que los gobernantes pudieron darle un nuevo giro cuando se
independizaron, porque para ello lo hicieron los próceres?
No me compete cuestionar qué tanto es o no es la causante
principal de la pobreza latinoamericana, pero sí aclarar que por
aquí se ha iniciado el debate de las múltiples causantes.
Mencioné antes que Latinoamérica es pobre pero tiene ricos y,
¿por qué?, bueno eso se lo debemos a la desigualdad de la
riqueza, en primer lugar; es este el primer eslabón que se debe
corregir en la cadena para que nos dejemos de llamar
tercermundistas.

Tabla 1. Los 200 billonarios más ricos del mundo.
[1]
La situación no es tan fácil, debemos observar primero el
panorama. José Fernández nos da un ejemplo ideal para comparar
la injusticia de repartición de la riqueza: “La ONU ha dicho que
en América Latina el 20% de la población que más gana, ingresa
28 veces más que el 20 % que menos gana. Es decir si el más
pobre gana 100 Euros en el mismo período de tiempo, el más rico
gana 2800 Euros. El mismo análisis para Europa da los siguientes
resultados: el 20 % más rico gana 7 veces más que el 20 % más
pobre; es decir si el más pobre gana 1000 Euros en el mismo
período de tiempo, el más rico gana 7000 Euros.”[2]
Haciendo la comparación correcta y sacando conclusiones, las
mismas que hizo Fernández, tenemos que pellizcarnos. Mientras no
seamos capaces de redistribuir equitativamente de manera que
todos ganemos de manera justa no podemos tener desarrollo y
recuerde que un país sin cultura definida, sin educación que nos
haga competitivos un el mundo globalizado, seguiremos agachando
la cabeza. Traigo a colación lo que dijo Eduardo Casanova: “ni
siquiera los alumnos de los mejores colegios privados de nuestra
América pueden compararse con los peores de los países
importantes de Asia, Europa y otras regiones que crecen día a
día” . [3]
Para ilustrar en cifras, la pobreza de América Latina en su
totalidad, me baso en el artículo de Enrique Comellas:
“Guatemala encabeza la lista de naciones con más habitantes bajo
la línea de pobreza, con el 79,9% de sus pobladores en esa
condición. Le siguen Bolivia, con el 70,5%; Honduras, con el
70%; Brasil, con el 65%; Nicaragua, con el 61%, y El Salvador,
con el 54%, según la Conferencia Interamericana de Estadística (CIE)
y la Organización de Estados Americanos (OEA). En esta lista, la
Argentina ocupa un favorable penúltimo lugar, con apenas el 19,6
por ciento.” [4]

Tabla 2. Riqueza a Nivel Mundial en el año 2000.
Por tanto, se puede llegar a la conclusión que la propensión al
ahorro de los individuos es baja, casi nula. Estas
características de pobreza, generan conflictos en la sociedad,
incluyendo que el Estado no ha logrado un buen manejo de las
finanzas públicas. Una buena redistribución que permita un
aumento del ingreso de los pobres, llevaría a un mayor consumo y
quizá al ahorro, permitiendo que se fortalezca la industria
nacional. Porque bien es sabido que los pobres no son los
mayores compradores de productos importados. Sólo una mejor
forma de vida provocada por el ingreso y las inversiones
extranjeras, promueve el crecimiento, pero mejor no lo pudo
describir Porfirio Ayala, cuando esbozó las soluciones para la
pobreza latina, “Lo que promueve el crecimiento en la economía
es la inversión y acumulación de capitales. La producción y el
empleo crecen y la pobreza se reduce cuando aumentan las
inversiones.” [5] Me atrevo a agregar, como
expliqué antes: para que este hecho se dé, es necesaria una
distribución equitativa del ingreso determinada por el Estado.
Se necesita un pueblo maduro, capaz de opinar, de entregar
soluciones y no de quejarse en marchas sin poner en pie sus
propias ideas, salir a caminar y gritar por un ideal, solamente
crea trancón. De esta manera, el orden de la renta permitiría
saldar el déficit que solo ha causado más pobreza, porque ni
siquiera el endeudamiento ha servido como palanca para salir
adelante.
De ahí que, muchos analistas contemplan en la política fiscal
una solución, aumentar impuestos. Joaquín Almunia, ex ministro
socialista de Economía y actual Comisario Europeo de Economía,
argumentó: "Las reformas políticas no se pueden hacer sin las
clases medias. No es posible pedir a la población que pague
impuestos -y quien los paga son las clases medias--y a la vez no
ofrecer nada en contrapartida". Fernández declaró que: “en
América Latina los impuestos que pagan las empresas son mínimos,
por ejemplo en Chile la tasa es de un 10 %, en cambio en España
el impuesto de Sociedades es de un 35 % y en los países del
norte de Europa, como en Alemania, es de un 50 %...los países
latinoamericanos no tienen mercados donde merezca la pena
invertir por una muy baja demanda agregada, debido a los bajos
impuestos y por tanto mala distribución de la riqueza.” Una
justificación a lo que dijo Fernández, dada por Howard Petith
es: “el impuesto hace una redistribución de la renta pero el
elevado coste de recaudación puede disuadir de hacerlo. Si hay
distribución de la riqueza muy desigual también habrá
distribución de la renta muy desigual y entonces los pobres van
a ganar mucho con la redistribución. Va a valer la pena, por
tanto pagar el coste y los pobres van a votar por un impuesto
muy alto. Por otro lado, si la distribución es más igual no va a
valer la pena y los pobres van a pedir un impuesto más bajo.”
[6] Conseguir que un Estado realice una buena
distribución de la renta promueve la democracia y un Gobierno
demócrata hace que sus leyes sean respetadas generando
conciencia ciudadana, respeto, integridad de la sociedad,
permitiendo libertades económicas y políticas que son gestadoras
de un crecimiento, puesto que las instituciones legales son
favorables en cuanto al comercio y a la producción, viene
entonces el círculo virtuoso .
En conclusión, parece obvia la respuesta a cómo evitar que
Latinoamérica siga siendo la región más desigual del mundo. La
suma de factores sociales y fiscales que permitan un crecimiento
dentro de lo económico parece ser lo más razonable. Es menester
aclarar que ninguna sociedad se ha desarrollado de la noche a la
mañana, se requiere de tiempo, de buenos mandatos en el Estado y
de una buena organización; quizá sean obligatorios algunos
esfuerzos que se verán recompensados a su tiempo. La buena
distribución de las finanzas públicas, los impuestos, la
inversión extranjera y una que otra ayuda de las personas ricas
de las naciones pobres, son un camino para salir del
subdesarrollo en el que nos encontramos. Luego de esto, se
pueden tener mejores soluciones y amplias vías para mejorar la
distribución comercial entre los países ricos y pobres del
mundo; los problemas se arreglan en casa. De igual manera, el
compromiso de las empresas nacionales debe llenarse primero de
una gran ambición en el mercado extranjero para ser competitivos
en el local, en unl intento de industrializar las naciones.
Finalizo con la intervención de Andrés Buenaventura, cuentista
político de la Universidad Diego Portales: “antes de elaborar
sofisticadas teorías explicativas de nuestra falta de desarrollo
o de responsabilizar sin mayor fundamento a un esquema económico
que amplía las libertades y la transparencia, hay que modernizar
a fondo las instituciones y su funcionamiento a fin de dotarlas
de credibilidad y respetabilidad. Sólo cuando esto se logre nos
encaminaremos hacia un desarrollo real y sostenido.”
[1] Fuente:
http://comoescanada.blogspot.com/2007/07/riqueza-y-distribucin-de-la-riqueza.html
[2] Fuente: La Insignia. Fernández, José.
Distribución de la riqueza y desarrollo en América Latina.
http://www.lainsignia.org/2002/octubre/ibe_099.htm
[3] La verdadera razón del atraso. Casanova,
Eduardo.
http://literanova.eduardocasanova.com/index.php?c=1&more=1&p=313&pb=1&tb=1
[4] La Nación. Comellas, Enrique. América
Latina, Lejos de Cifras Optimistas.
http://www.ayudatareas.com.ar/noticias2/4/archivo-c3362.shtml
b
[5] Para Salir del Atraso en América Latina.
Ayala, Porfirio.
http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/7721677.asp
[6] Neoliberalismo Europeo y la
Transición Española Vista desde el Enfoque de clase y
Explotación. Petith, Howard.
http://www.recercat.cat/bitstream/2072/4131/1/68707.pdf
Las clases populares consumen productos de primera necesidad,
que en general son nacionales, por lo tanto en la medida que se
le cobre impuestos a los más ricos para transferirlo a los más
pobres, a través de educación, salud, infraestructuras y
subsidios de desempleo, a la familia y otros; se genera un
desarrollo del mercado a través de una mayor demanda agregada y
encima con un mayor equilibrio de finanzas públicas y de balanza
de pagos. Esto es lo que podríamos llamar un círculo virtuoso,
dado que a mayor demanda agregada, mayores ventas de las
empresas, que a su vez contratan más personal y pagan más
impuestos, que a su vez hace aumentar nuevamente la demanda
agregada y así sucesivamente, hasta el pleno empleo. DESCRITO
POR JOSÉ FERÁNDEZ. Iden 2. |
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América Latina se convirtió en una absurda copia de los
movimientos erróneos de los europeos por conseguir el desarrollo.
Quienes lo hicieron, no tomaron en cuenta la idea de perfeccionar y
se llenaron la boca diciendo que así alcanzarían un desarrollo y
crecimiento sostenible. Existen también otras causantes, tales como
la desigualdad del comercio y de la riqueza, las cuales, como
cobardes no sabemos cómo cambiar.
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