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Artesanas samarias conquistan su sueño emprendedor

Rosa María Ortiz sabía que quería ser artesana profesional desde que tenía cuatro años. El oficio lo aprendió de su madre y hoy, décadas después, lo que inició como la herencia de un quehacer se convirtió en una empresa, gracias a Mujeres Emprendedoras en Santa Marta, un programa creado por la Universidad Sergio Arboleda con apoyo de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, que busca formalizar los proyectos de una veintena de artesanas, entre emprendedoras-samarias[1]los 20 y 50 años, de las poblaciones más vulnerables de la capital del Magdalena.

En el caso de Mayelis Sabino, una guajira de 35 años, su familia le aportó la Contaduría Pública, pero su pasión por el diseño la llevó a formarse a través de revistas de moda, programas y cuanto libro encontró en su camino.

“Quiero llegar a todos los rincones de Colombia y a las pasarelas del mundo con mis mantas guajiras, utilizando las últimas tendencias de moda e incluso adelantándome a ellas, ese es mi sueño”, relata Mayelis.

Sin embargo, los emprendimientos femeninos en Colombia no son tarea fácil. De acuerdo con el último estudio de Global Entrepreneurship Monitor, que analiza la dinámica empresarial alrededor del mundo, en Colombia el 30% de los empresarios nacientes son hombres frente al 17% de las mujeres.

Entre tanto, el porcentaje de empresarios establecidos corresponde al 8% en el caso de los hombres y de las mujeres al 4%, lo que evidencia, según el estudio, la necesidad de desarrollar programas para mejorar las competencias empresariales básicas de las mujeres.

Es por esto que La Sergio, a través del Centro de Emprendimiento Femenino, trabaja por aumentar la presencia de mujeres como Rosa María y Mayelis en el ecosistema emprendedor del país.

“Nuestra razón de ser es sacar adelante a todas las mujeres que tengan el ADN emprendedor. La mujer samaria lo tiene y eso se refleja en los proyectos que hemos visto; el país las necesita y el Magdalena también”, señaló la directora del Centro de Emprendimiento Femenino de la Universidad Sergio Arboleda, Zayda Barrero de Noguera.

Una experiencia inolvidable

“Todos los talleres que recibí fueron de gran provecho para mí. No puedo decir este fue el que más me gustó, aunque el de sacar las cuentas, cuánto invertir, cuánto gastar, cuánto ganar, fue algo que me ayudó mucho”, explica Rosa María quien, tras su paso por el programa, consolidó su portafolio de productos, que incluye artículos de lana de ovejo y de llama.

“Esta última, que es muy suave, la utilizo para las personas que son alérgicas a la lana de ovejo. Hago mochilas en tejido arhuaco, con el diseño que me pidan, también elaboro monederos, carteras, manillas, tobilleras, cinturones, entre otros”, explica.

Por su parte, Mayelis ratificó que su sueño es la divulgación de su cultura, a través de la moda.

“La gente piensa que las mantas wayúu solo las pueden usar las mujeres de esa comunidad, pero no, estas mantas pueden usarse en cualquier momento, en cualquier ocasión por cualquier mujer. Entonces, en mi proyecto he tratado de imprimirle mucha moda, para que estas mantas estén a la vanguardia, con colores y diseños muy llamativos”, detalla.

Tras 576 horas de capacitación y sensibilización, en las que las nuevas empresarias aprendieron principios de marketing, innovación, finanzas, diseño, entre otros, el pasado 6 de febrero se llevó a cabo la clausura del programa con una rueda de negocios en la que participaron empresas como Britt, compañía especializada en desarrollar y operar tiendas de viaje, en las que se distribuyen artículos artesanales.

“Por ser un programa de emprendimiento, de tipo social y que valora un producto, Mujeres Emprendedoras en Santa Marta es un programa que nos atrae y es una manera, desde la empresa privada, de orientar a estas emprendedoras sobre las exigencias del mercado”, sostiene Amparo Camargo, gerente de compras de Britt Colombia.

“Lo más valioso de estos artículos es que representan el valor artesanal de Colombia y en ese orden de ideas, por ser artesanías o labores de tipo manual que nos representan como colombianos, nos interesan”, agregó.

Ahora, con conocimientos más sólidos sobre cómo dirigir sus empresas y nuevas oportunidades de comercializar sus productos, este grupo de mujeres no solo será partícipe del ecosistema empresarial de su ciudad, sino que además, se convierte en un ejemplo de que el emprendimiento es un camino gratificante para alcanzar los sueños.

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