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Así nació el día de solidaridad con las víctimas

A finales del 2006 me encontraba en Madrid, almorzando con Javier Zarzalejos, de la Fundación Faes. Nos habíamos conocido durante los Congresos Internacionales sobre Víctimas del Terrorismo, de los cuales fuimos cofundadores, y siempre admiré su claridad política. Le pregunté: ¿Cómo lograron ustedes aquí, en España, ese consenso político y social alrededor de las víctimas del terrorismo? Y me dio una fórmula que cupo en un cuarto de servilleta de papel, que aún conservo: “En países tan polarizados, donde priman los enfrentamientos partidistas, las víctimas, los más débiles de la sociedad, tienen que convertirse en el punto de encuentro y consenso de los partidos políticos”. Escribí la palabra víctimas y muchas flechitas que convergían hacia ellas.

Parecía una tarea a la vez fácil e imposible. Y para llevarla adelante teníamos dos puntos a favor: La interlocución con los parlamentarios y la no politización del tema.

La Fundación Víctimas Visibles nació con un objetivo conceptual clarísimo: Nos ocuparíamos del dolor de las víctimas, del reconocimiento de sus derechos, de su dignidad, pero sin tener en cuenta el origen político de sus victimarios.

Sea esta la hora de dar las gracias al Profesor Ismael Roldán Valencia por su valiosa precisión analítica. En la Fundación Víctimas Visibles siempre acogemos con los brazos abiertos a víctimas de la guerrilla, de los paramilitares y también a víctimas de agentes del Estado, lo cual nos generó no pocos dolores de cabeza, a nivel nacional e internacional, pero también nos ha fortalecido, como seres humanos, que se reconocen en la dignidad del que sufre. En el gobierno del Presidente Álvaro Uribe, los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador, estaban radicalmente enfrentados. Vivíamos en el reino de la polarización: “Estás conmigo o estás contra mí” Emprendimos la tarea durante un desayuno con parlamentarios del conservatismo ante quienes expuse, por primera vez, nuestras propuestas, contenidas en dos páginas: Legislar a favor de las víctimas. Tramitar una ley, siguiendo el ejemplo de la española, que reconociera sus derechos y exaltara su dignidad. La segunda propuesta era realizar el Día de Solidaridad del Senado con las Víctimas. Me escucharon con cortesía y con una que otra mirada de interrogación. Hablar de víctimas en ese momento sonaba casi subversivo. Pero, entre los senadores que escucharon con atención, estaba Hernán Andrade, uno de los futuros ponentes de la Ley.

Hice lo mismo con el Partido Liberal. Busqué al senador Juan Fernando Cristo, su vocero. Su padre había sido asesinado por el ELN, Ejército de Liberación Nacional. Lo invité a tomarse un café, en el restaurante La Bagatelle, para decirle abiertamente que, en su condición de víctima, podría liderar el Día de Solidaridad del Senado con las Víctimas y una legislación para reconocer sus derechos.

Su reacción inicial fue de desconcierto. No se reconocía así mismo como víctima. “En mi casa no se habla de la muerte de mi papá” Con los años, aprendí que la primera tarea que enfrenta la víctima, es reconocerse como tal, reconocer su propia condición.

Fueron varios los cafés, las antesalas, las reuniones en La Bagatelle, hasta que un día me dijo: “Te invitamos a una junta de senadores liberales presidida por el Director del Partido, el Expresidente César Gaviria, para que expongas tus ideas sobre las víctimas. Fui a la reunión en el edificio antiguo del Congreso. Volví a sacar mis dos hojitas y a plantear los dos puntos: Hacer el Día de Solidaridad del Senado con las Víctimas y legislar a favor de ellas.

Recuerdo, de ese día, los rostros de aprobación de Juan Manuel Galán, el joven senador hijo del líder asesinado Luis Carlos Galán, y de Víctor Renán Barco, un hombre ya muy mayor, pero con la frescura permanente de su pensamiento. Me escucharon con mucha atención y el Presidente César Gaviria, con su lenguaje sintético, dijo dos ó tres palabras afirmativas y de ahí salimos, Juan Fernando Cristo y yo, a redactar un texto para proponerle a todos los partidos políticos realizar el Primer Día de Solidaridad del Senado con las Víctimas.

La transcripción total de la sesión, con el testimonio de más de 40 víctimas durante nueve horas y media, tomada de los Anales del Congreso y de nuestras grabaciones, la entregamos hoy para la historia de Colombia. Las víctimas fueron escuchadas y, como lo afirmó el senador Cristo, después de aprobada la Ley: “Fue Gracias a esa Jornada Nacional de Solidaridad del Senado con las Víctimas, que nació la idea de la necesidad de hacer una ley de reparación integral”. Diana Sofía Giraldo Villegas Directora Fundación Víctimas Visibles

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