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China gana tiempo con la
reevaluación de su moneda
Fuente:
Wharton-Universia
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En respuesta a cierta presión internacional, así como a cierto
deseo de afrontar sus propios retos macroeconómicos, China
decidía hace unas pocas semanas revaluar su moneda, el yuan. El
banco central del país, llamado Banco Popular de China,
anunciaba el 21 de julio que desvinculaba el yuan (o renmimbi)
del dólar y tomaba como referencia una cesta de monedas. Con
esta medida el Banco Popular de China modificaba un sistema de
tipos de cambio que existía desde hacía una década. China
también revaluaba el yuan un 2,1%. ¿Qué consecuencias tienen
todos estos cambios para las empresas chinas que están
intentando tener presencia global? ¿Y para las empresas
internacionales que hacen negocios en China? Para contestar a
estas y otras cuestiones Knowledge@Wharton entrevistaba a
Jeremy J. Siegel, profesor de Finanzas en Wharton y autor
del libro The Future for Investors. (El futuro de
los inversores).
Knowledge@Wharton: ¿Cuál cree que será el impacto de la
revaluación del yuan sobre la economía china? Como sabe, China
acaba de anunciar que en un futuro inmediato no volverá a
revaluar el yuan. ¿Se trata simplemente de una decisión
política?
Siegel: Se trata tanto de una decisión política como
económica. Obviamente una revaluación del 2,1% es muy pequeña.
La mayoría de los expertos estiman que en el mercado libre el
yuan subiría un 20% o tal vez un 30%. Seamos sinceros; es una
medida insignificante que por sí misma no tiene un gran impacto
en la economía china, pero considero que es importante porque
emite señales sobre cierto deseo por parte de China de adoptar
un tipo de cambio del yuan determinado por el mercado y aceptar
el sistema de tipos de cambio internacional.
Knowledge@Wharton: China ha descrito su nuevo sistema de
tipos de cambio como un “régimen flotante gestionado”. ¿Cuál
será el funcionamiento de este sistema?
Siegel: Nos gustaría saber exactamente cómo va a
funcionar realmente, pero todavía le rodea un gran halo de
misterio. Lo que sabemos es que China tendrá en cuenta no solo
las fluctuaciones del yuan frente al dólar, sino también frente
al euro y otras divisas de sus socios comerciales, entre las que
obviamente se encuentra el yen japonés. Lo que China está
diciendo es que tomará como referencia una cesta divisas. China
aún no ha explicado cuáles serán las proporciones; tal vez ni
siquiera haya proporciones fijas. Tal vez se trate de un sistema
más flexible y todos los días anuncien la banda de fluctuación
permitida entre el dólar y el yuan. Siempre y cuando no se
produzcan grandes fluctuaciones entre las monedas, la situación
no será muy diferente a la revaluación del 2,1%. Sin embargo,
con el paso del tiempo si el dólar se deprecia
significativamente frente al euro y el yen, entonces también
caerá frente al yuan.
Knowledge@Wharton: ¿Le sorprendió la reacción inicial de
los mercados ante esta noticia?
Siegel: Sí. Percibí que todos los fondos de alto riesgo
ya estaban en el fondo preparados, porque todos dijeron “Ahora
que va a ocurrir en cualquier momento, ¿qué debemos comprar y
vender?” Hubo muchas reacciones sin sentido, como vender bonos
del tesoro estadounidenses porque se creyó que tal vez los
chinos pudiesen en consecuencia comprar menos bonos. Se
empezaron a deshacer de ellos. También se produjeron grandes
fluctuaciones del yen japonés porque se creyó que el resto de
monedas asiáticas se apreciarían. Lo realmente interesante es
que transcurridas unas semanas estas reacciones han desaparecido
y se ha vuelto a la situación inicial. Ahora se tiene otra
perspectiva más amplia; tal vez la reacción a corto plazo fue
exagerada. En el medio y largo plazo su impacto será importante.
Knowledge@Wharton: Entonces ¿podría haber muchos
especuladores apostando por una posible futura apreciación del
yuan?
Siegel: Yo creo que los hay, y el Gobierno chino no
garantiza que haya posteriores revaluaciones. Como ya he
comentado, todo el mundo está de acuerdo en que el 2,1% no es
suficiente. Pero independientemente de que decida revaluar el
yuan lentamente y a lo largo de varios años hasta alcanzar un
tipo de cambio adecuado, en mi opinión, posiblemente el valor
del yuan aumentará cada dos o tres semanas, o cada dos meses.
Porque si el Gobierno chino decide revaluar la divisa
lentamente, entonces tal vez se produzcan especulaciones
desestabilizadoras, y no creo que China quiera que esto ocurra.
Knowledge@Wharton: Basándonos al menos en la reacción
inicial, parece que es poco probable que el Banco Popular de
China permita que el yuan se aprecie demasiado o demasiado
rápido frente al dólar. ¿Cuánto cree que debería apreciarse el
yuan para provocar una diferencia significativa en el enorme
superávit comercial de China?
Siegel: Diría que sería necesaria una apreciación del
20-30%, y no creo que China quiera que ocurra. A los chinos no
les molesta su superávit comercial. Son los estadounidenses los
que están molestos con el superávit comercial de China. ¿Fue
ésta una decisión política? Sí, ciertamente fue una decisión
política, y la mayoría de los reguladores de Estados Unidos han
acogido dicha medida con los brazos abiertos. Pero todo el mundo
sabe que la revaluación de yuan ha sido pequeña, y se dicen
“bueno, esperemos unos cuantos meses para ver si se produce
algún cambio significativo”. Yo creo que no se van a producir.
Así pues, todas estas cuestiones volverán a formar parte de la
agenda en un futuro cercano y se presionará de nuevo a China
para adopte rápidamente medidas. Pero mientras tanto los chinos
están consiguiendo ganar algo más de tiempo.
Knowledge@Wharton: Así pues, China seguirá recibiendo
presiones políticas tanto desde Estados Unidos como desde
Europa.
Siegel: Creo que la presión política continuará, y los
poderes dentro de Europa y de Estados Unidos podrán defender que
el superávit es bueno o malo para el país; o posiblemente lo que
ocurra es que dichas medidas no reduzcan el superávit pero
ralenticen la tasa de crecimiento del superávit. Entonces los
chinos podrían recriminar a los estadounidenses “mirad, nuestras
exportaciones hacia vuestro país estaban creciendo un, por
ejemplo, 20% anual; ahora sólo crecen un 12-15%”. El superávit
va a seguir existiendo, pero si se sigue apreciado el yuan, su
tasa de crecimiento será menor.
Knowledge@Wharton: Empresas chinas como Lenovo, CNOOC y
Haier han protagonizado recientemente diversos intentos de
adquisición de empresas estadounidenses. ¿Cómo afectará el nuevo
sistema de tipos de cambio de China a las empresas chinas
ansiosas de adquirir activos en el exterior?
Siegel: Creo que lo que hemos visto con Lenovo, CNOOC y
Haier es tan sólo la punta del iceberg. En los próximos 10-20
años seremos testigos de un espectacular incremento de
adquisiciones chinas de activos occidentales. Creo que la India
también participará. En mi sincera opinión, teniendo en cuenta
aspectos demográficos y los flujos comerciales, en un futuro
veremos grandes movimientos de capital. Creo que los
estadounidenses y los europeos tienen que abrir sus mentes y
comprender estas fuerzas básicas.
No creo que esta revaluación del 2,1% vaya a tener consecuencias
importantes sobre el movimiento internacional de capital. China
adquiriere algo en dólares y el valor de los dólares está
cayendo; esto es cierto. Pero cuando se adquieren empresas, lo
que se mira es el valor real, y a largo plazo dicho valor
incorpora mucho más que el tipo de cambio. Para los activos
financieros, agentes de bolsa y especuladores, los tipos de
cambio son muy importantes. Hemos aprendido que para los
inversores a largo plazo el tipo de cambio no va a constituir un
factor decisivo que vaya a inhibir o promover dichos flujos.
Knowledge@Wharton: En su libro The Future for Investors
(El futuro de los inversores), aborda el tema del papel que
desarrollarán China e India en la adquisición de activos
internacionales. ¿Podría comentarnos algo sobre sus argumentos?
¿Qué tipos de activos cree que serán del interés de China e
India?
Siegel: Sí. Creo que gran parte de los flujos de ahorro e
inversión de capital está relacionada con la demografía. Cuando
las personas nacidas durante el baby boom alcanzan los 40 o 50
años de edad adquieren muchos activos para su jubilación. Cuando
se retiren van a ser vendedores netos de activos con el fin de
financiar su jubilación. Así pues tenemos un comportamiento
cíclico: los jóvenes y las personas de mediana edad adquieren
activos que revenden a los jóvenes cuando llegan a la
jubilación. Si estudiamos este fenómeno a nivel internacional,
lo que vemos es que China está alcanzando cierta madurez como
país desarrollado, pero su tasa de ahorro actual es enormemente
alta.
Dentro de cinco años observaremos como la generación del baby
boom entra en edad de jubilación y empezarán a vender sus
activos. Así, observaremos como dichos activos se venden a los
chinos. Espero llegar a ver estos flujos, ya que mis
investigaciones muestran que si los chinos y los indios no dan
ese paso y adquieren esos activos, caerán los mercados de
valores, los mercados inmobiliarios e incluso los mercados de
bonos. Esto va a perjudicar a los estadounidenses, los cuales
dejarán de utilizar los activos para financiar su jubilación.
Esto significa tener que trabajar durante mucho más tiempo del
que en estos momentos tenemos en mente. Por tanto, para los
estadounidenses es muy importante que estos activos se adquieran
y así poder lograr el tipo de jubilación que pueden disfrutar en
la actualidad. Este es el motivo por el que en Estados Unidos
tenemos que anhelar estos cambios y comprender cómo encajan en
nuestra economía.
Knowledge@Wharton: Hay mucho escepticismo en relación con
las estadísticas económicas oficiales publicadas por China.
¿Cuáles cree que son los indicadores reales de la economía
china? Teniendo en cuenta dichos indicadores, ¿la economía china
sigue creciendo a toda velocidad o su marcha ya es más lenta?
Siegel: Creo que las tasas de crecimiento de China
seguirán siendo muy altas; durante décadas habrá un crecimiento
del PIB real del 8-10%. En este momento en particular no veo
nada que lo pudiese detener. Ahora bien, en los países en
desarrollo siempre existen problemas a la hora de cuantificar el
output; en especial en las áreas más pobres donde gran parte de
las transacciones no se realizan a través del mercado. Y eso
constituye siempre una dificultad en términos de cuantificación.
Además, en China existen muchas ineficiencias en la asignación
del capital. Pero ¿sabes qué? Esto también sucede en cualquier
otro país del mundo. Echemos un vistazo a Japón, con todo su
capital público, carreteras y puentes que se construyeron y
sitios a los que la gente no quería ir; todo se hizo para
estimular la economía. Por eso la gente dice que hay
ineficiencias, lo cual es cierto para todas las economías. Pero
en China existe un claro compromiso para construir
infraestructura y mejorar la producción y las exportaciones. Son
cosas tangibles que podemos ver. Y están creciendo rápidamente.
Vuelvo a repetir que en estos momentos no veo nada que pueda
detener el rápido crecimiento de China.
Knowledge@Wharton: ¿Y qué hay del resto de economías
asiáticas, en particular Japón? En la actualidad es la segunda
mayor economía del mundo. ¿Deberían preocuparse los japoneses
del posible impacto de este nuevo sistema de tipos de cambio?
Siegel: Bueno, lo que vimos fue que, hace más o menos un
año, China superó a Japón como principal exportador a Estados
Unidos, lo cual es bastante dramático. Es muy importante. Japón
es el país desarrollado con la estructura demográfica más
envejecida del mundo. Se enfrenta a enormes problemas
demográficos y no sabe qué va a hacer. Tendrá que reconciliarse
con las nuevas tendencias mundiales. Vemos inversiones japonesas
en China sacando provecho de las ventajas que le brinda el país.
Los japoneses y los europeos aún no son conscientes de la
importancia de una población envejecida. Si quieren que la
tercera edad pueda disfrutar de algún tipo de pensión, los
japoneses tendrán que vender parte de sus activos, empezar a
importar y abrirse a las importaciones.
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*Publicado con autorización
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