Una analogía permite justificar,
inicialmente, la formulación de la pregunta anterior: El mundo de
la música es bastante bien organizado; existe la música popular,
la semi-popular y la conocida con el nombre de culta o clásica;
existen compositores, ejecutores, críticos y melómanos; y lo más
importante se ha organizado una modalidad de trabajo conocida con
el nombre de Conservatorio.
Entre ellos es bastante claro que la música popular no importa su
modalidad es tan música como la semi-popular y la clásica, y todas
las variantes de la música se alimentan y apoyan unas a otras.
Pero hay allí algo todavía más maravilloso: los niños pueden ser
músicos con los mismos derechos que los adultos; pueden pertenecer
a orquestas, a conjuntos corales e incluso ganar festivales
musicales como el del Rey Vallenato. De hecho, personas de todas
las edades acceden, en el nivel de profundidad que cada quien
alcance, al extraordinario mundo musical.