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Venezuela presente y futuro

venezuela“La inflación en el 2013 superará el 50%, una de las más altas del mundo; el nivel de desabastecimiento de productos básicos es del 22%; las reservas internacionales están apenas en
US$ 21.000 millones; el aparato productivo agropecuario e industrial se encuentra debilitado, con el cierre o expropiación de miles de empresas, lo cual hace depender más al país de las importaciones; el tipo de cambio está distorsionado”

Por Pedro F. Carmona Estanga


El pasado domingo 8 de diciembre, se celebraron elecciones a nivel nacional para Alcaldes y Concejales. En medio de denuncias de ventajismo y manipulaciones electorales por parte de la oposición, ratificadas por el único de los Rectores del Consejo Nacional de condición independiente, el oficialismo proclamó su triunfo, al señalar que obtuvo el 76% de las Alcaldías del país (256 municipios), contra 76 los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), los cuales habrían alcanzado el 24%. No obstante, en número de votos, el oficialismo obtuvo cerca de 4.600.000 votos (44%), contra 4.300.000 la oposición (41%), votos estos que sumados a los de otras corrientes políticas, darían una ligera ventaja en el total a la oposición sobre el gobierno. La abstención fue muy alta, del 42%, en mucho producto de la frustración que produce en la población, sentir que la voluntad popular no es debidamente respetada.

Otro hecho importante es el triunfo opositor en las principales capitales, a saber: Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, la emblemática Barinas, tierra natal de Chávez, además de Maturín, Porlamar y Puerto Ayacucho. Las declaraciones proporcionadas por el líder de la oposición Henrique Capriles, se han orientado a destacar el ventajismo oficialista, pero además, que el país continúa dividido en dos porciones, y que es necesario que el gobierno adopte una tónica más inclusiva, dejando de perseguir a sus adversarios políticos, a quienes considera de manera intolerante como enemigos a los cuales hay que destruir.

En cuanto a la situación económica nacional, el balance es calamitoso. La inflación en el 2013 superará el 50%, una de las más altas del mundo; el nivel de desabastecimiento de productos básicos es del 22%; las reservas internacionales están apenas en US$ 21.000 millones; el aparato productivo agropecuario e industrial se encuentra debilitado, con el cierre o expropiación de miles de empresas, lo cual hace depender más al país de las importaciones; el tipo de cambio está distorsionado, ya que la relación entre la paridad oficial y la paralela es de diez a uno; el gasto público está desbordado para atender a las necesidades políticas del modelo; la industria de los hidrocarburos está afectada por la politización de PDVSA y sus ineficiencias operativas; la deuda externa supera los US$ 200 mil millones y se ha hipotecado a las nuevas generaciones con ventas de petróleo a futuro a China; caen las exportaciones no petroleras; y los controles e intervención del Estado en los precios y en la economía en su conjunto se acentúan, bajo un modelo de corte socialista que ha demostrado con creces su fracaso.

Así, una economía privilegiada por la disponibilidad de recursos naturales ha sido colocada en una situación de alta vulnerabilidad, agravada por altos subsidios internos a los combustibles, alimentos y servicios, amén de generosas dádivas a países amigos, las cuales comprometen patrimonialmente a la nación.

El referido cuadro tiene como epílogo la descapitalización que sufre el país por el éxodo de talento humano calificado, formado durante años con una inversión inconmesurable, lo cual constituye la peor pérdida que pueda sufrir una nación. Así por ejemplo, en el sector petrolero la diáspora de los mejores técnicos ha sido notoria, especialmente hacia países como Canadá, Colombia, Estados Unidos, México y el Medio Oriente.

En ese contexto, segmentos importantes de la población se sienten agobiados por el deterioro en la calidad de vida, la pauperización que incluye a la clase media, la inseguridad personal, las fallas de los servicios públicos especialmente el suministro eléctrico, la descuidada infraestructura y la precariedad de la situación económica, y desearía que puedan darse en el futuro escenarios que permitan el rescate de la democracia, y la recuperación del sitial que correspondería a una privilegiada por la naturaleza, cuyo sistema de gobierno debe estar apegado al estado de Derecho, y colocar sus cuantiosos ingresos al servicio de los objetivos del desarrollo, sin fanatismos y sesgos ideológicos. Es obvio que el régimen no muestra hasta ahora amplitud, tolerancia o talante democrático, y luce aferrado a la radicalización y persecución a los adversarios políticos, y a evidentes manipulaciones al sistema electoral vigente.

En algún momento, las fuerzas del cambio tendrán canales de expresión más vigorosas, para lo cual la dirigencia opositora debe revisar sus propias estrategias. La recuperación de una nación destruida, requerirá el concurso de los mejore hijos de la patria, y de muchas décadas de esfuerzos.

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