Estudios de Derecho Constitucional y
Administrativo
Autor: Dr. Jorge Enrique Ibáñez
Najar
Disponible en la librería de la Universidad Sergio Arboleda y en las
principales del país

Jorge Enrique Ibáñez Najar hace parte de ese selecto grupo de
tratadistas que abordan con igual solvencia los temas de Derecho
Constitucional y del Derecho Administrativo. Testimonio de ello es esta
nueva obra, que sin duda se inscribe en esa ya larga tradición en la que
se destacan, entre otros, los profesores Tulio Enrique Tascón, Eustorgio
Sarria, Alvaro Tafur Galvis, Hugo Palacios Mejía y Jaime Vidal Perdomo.
El lector sabrá corroborar este aserto al advertir, a lo largo del
libro, una afortunada simbiosis de estas dos disciplinas del Derecho
Público, relación de interdependencia que se subraya más en este caso,
quizás debido a que se publica justamente en el marco de los 15 años de
la Constitución de 1991: tres lustros que han implicado la
constitucionalización del derecho colombiano.
Especialmente revelador es el apartado dedicado a la ruptura de la
concepción tripartita del poder, en la que este trabajo, luego de hacer
un recuento exhaustivo de la jurisprudencia constitucional de nuestra
Corte Suprema de Justicia, pone de manifiesto su influencia decisiva en
la confección definitiva de la Constitución Política, comoquiera que el
entonces guardián de la Constitución, ya desde el año de 1984, se
atrevió –inspirado en nuestra doctrina nacional, en particular en la
obra de los profesores Manuel Gaona Cruz y Luis Carlos Sáchica– a
cuestionar el ‘dogma’ de la tridivisión del poder público.
Y al hacerlo, el autor retoma las ideas que él mismo consignó en su
tesis de grado y que, a la postre, sirvieron de referente discutible a
la Comisión Tercera de la Asamblea Nacional Constituyente, en la
redacción del capítulo primero del título V de la Carta Política de
1991, tal y como lo puso de relieve el constituyente Augusto Ramírez
Ocampo . Ideas que ahora son planteadas con mayor vigor, no solo debido
a que la constante discusión en el seno de la academia –gracias a la
infatigable labor docente del autor– las ha robustecido, sino también
por su proyección práctica, merced a la activa participación del joven
catedrático en ulteriores desarrollos legislativos de varios de estos
preceptos constitucionales.
De ahí que no sorprenda que esta aproximación doctrinaria a las nuevas
facetas del poder público, sea tratada con profundidad, singular acierto
y gran sentido crítico, al tiempo que incorpora no solo los últimos
cambios normativos, sino también un minucioso repertorio
jurisprudencial. Asunto que, huelga decirlo, desborda la simple
teorización para convertirse en un acápite del derecho de incontestable
actualidad, como que la autonomía de estos nuevos entes envuelve no
pocos problemas jurídicos. Así lo visualizó recientemente la Sección
Tercera del Consejo de Estado, al precisar el alcance de dicha autonomía
para el caso particular de los entes universitarios de carácter público
.
Una referencia particular merece la alusión en el texto de un
completísimo estudio de la división del poder público, que abarca sus
vicisitudes ideológicas desde sus remotos orígenes aristotélicos hasta
su implantación definitiva con las revoluciones liberales. Singular
énfasis se pone en el imperecedero legado de John Locke; aproximación
que, lejos de ser un simple estudio conceptual con visos históricos,
tiene hondas repercusiones prácticas, habida cuenta que la separación
del poder se erige en una verdadera garantía de los derechos . En la
misma línea, el autor hace un detenido estudio de la adopción de la
tridivisión del poder en nuestro derecho, que comprende una afortunada
síntesis de la evolución constitucional en este tema desde los albores
del siglo XIX hasta la carta de 1991.
Luego de abordar el complejo asunto de la estructura de la Rama
Ejecutiva del Poder Público, el profesor Ibáñez Najar formula un
diagnóstico de lo que él denomina “problemática organizacional actual”
y, al hacerlo, denuncia las graves falencias que acusa nuestra
organización administrativa; examen crítico de donde se extraen tanto
interesantes conclusiones como valiosas alternativas de solución, que
deberían someterse a una amplia discusión.
Por otra parte, el libro aborda el análisis de los estatutos de la
organización estatal, respaldado en un panorama histórico que empieza en
los años cincuenta del siglo anterior, se detiene con especial atención
en los estatutos orgánicos contenidos en los célebres Decretos 1050 y
3130 de 1968, hasta concluir en el desmonte –por vía jurisprudencial–
del carácter de estatutos básicos generales que dichos textos jurídicos
ostentaban. Referencia que dista mucho de constituir tan solo una
remembranza informativa, pues brinda elementos de juicio para comprender
la realidad hoy reflejada en la Ley 489, sus decretos y sus reformas.
Así, frente al problema de la eterna “reformitis” administrativa que
infortunadamente distingue a nuestra institucionalidad, el autor propone
volver a los estatutos básicos con el objeto de imprimirle orden a la
rama ejecutiva, propuesta que también merece ser objeto de un serio
debate.
Con ingenio, el autor logra sistematizar los estatutos de las demás
organizaciones estatales e involucra normativas tan disímiles como la
aún pendiente Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, la Ley Orgánica
del Congreso, la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia y
otras leyes especiales.
Posteriormente, este trabajo se ocupa del modelo territorial del Estado
colombiano, bajo un esquema en el que sugestivamente se extrapola la
experiencia francesa, al plantear su evolución en sucesivas repúblicas,
desde la primera de 1810, pasando por la segunda, de 1832, con la Nueva
Granada, la Constitución de 1886 que todos asociamos con la regeneración
y que Ibáñez Najar denomina Tercera República, hasta llegar al modelo
constitucional de 1991 que el autor denomina Cuarta República y en el
que –por supuesto– hace un mayor énfasis.
Seguidamente, el texto se ocupa de un interesante estudio acerca de la
regulación y la reglamentación constitucional, legal y administrativa,
el cual se convierte en una herramienta clara y precisa para distinguir
las diferencias entre las competencias normativas de la Constitución, la
ley y el reglamento y, constituye, por ello, un aporte al análisis y
clasificación de las diversas fuentes del derecho. .
Luego se aborda el estudio acerca del alcance de las funciones de
inspección, vigilancia y control como expresión de la función de policía
administrativa y, a continuación, se hace una presentación de la
descentralización por colaboración a propósito del estudio sobre las
cámaras de comercio.
También se presenta un importante estudio sobre la naturaleza jurídica
de la Ley que debe contener el Estatuto General de Contratación de la
Administración Pública, para hallar el significado de la expresión
“Estatuto General” que contempla el inciso final del artículo 150 de la
Constitución Política.
Finalmente, el libro aborda un pequeño estudio acerca del Código
Contencioso Administrativo, su evaluación luego de 22 años de expedido y
algunas propuestas para su reforma.
La ya larga trayectoria de Jorge Enrique Ibáñez Najar como catedrático
universitario en estas materias se evidencia en este libro: trata con
rigor, claridad y originalidad los distintos asuntos. Sin lugar a dudas,
este escrito no solo contribuye a enriquecer la literatura jurídica en
el ámbito del derecho público. El hondo contenido científico de la obra,
la acertada sistematización de sus temas y el estilo claro y documentado
aseguran –desde ya– su impacto positivo en la bibliografía nacional.
RAMIRO SAAVEDRA BECERRA
Presidente del Consejo de Estado
Bogotá D.C., Enero de 2007