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El
fenómeno económico de la radio de Hoy.
¿Hay crisis o no?
Por: Jaime Tobón
La radio desde su aparición en 1912, cuando la telegrafía no logró salvar
del hundimiento al Titanic, ha sufrido de innumerables cambios y periodos
de crisis económica.
Con la aparición de este medio en Colombia hacia los años treinta y su
posterior reafirmación en la década del cincuenta, las ondas hercianas
lograron lo imposible: convocar a través de los sonidos la información
instantánea, luego precisa y finalmente mágica frente a los medios
impresos que hasta ese momento no podían conseguirlo.
Ante la entrada triunfal de la televisión, con la imagen como principal
característica, la radio se vio en la obligación de abrirse espacio
económicamente, primero, y después creativamente. Y lo logró. Entendió que
debía segmentar el mercado para competir por sí sola y dejar que la
televisión siguiera su camino imparable. Aunque la torta publicitaria de
ese entonces se redujo, los comercializadores del medio lograron pasar el
chaparrón y contra todo, siguieron registrando altas facturaciones hasta
el punto de llevar a la radio a ser considerado el medio comercial por
excelencia.
Desde esa época, y hasta ahora, ha sobrevivido en un trasegar lleno de
tropiezos e inconvenientes. Hoy, en medio de una de las peores situaciones
económicas que el país recuerde y ante el avance imparable de las nuevas
tecnologías y la convergencia digital, la radio precisa de un cambio
revolucionario en sus formatos y su atractivo comercial.
Pero, ¿qué pasará y cual es su futuro? ; ¿Está este medio llamado a seguir
siendo protagonista de opinión y educación de las actuales sociedades?, o
por el contrario, debido a la crisis económica del país ¿desaparecerá? Es
esa la respuesta que trataremos de entregar en las siguientes líneas:
La radio colombiana, está enfrentando un período de crisis y
reacomodamiento de la inversión publicitaria, básicamente afectada por
tres aspectos:
El primero, tiene que ver con la recesión económica generalizada, que ya
habíamos mencionado, y que de alguna manera, genera un impacto en los
diferentes anunciantes y en las agencias de publicidad. El segundo, la
entrada de los canales privados de televisión que, con sus diferentes
estrategias, han logrado capturar un porcentaje importante de esa
inversión publicitaria desplazando a la radio y sobre todo a los medios
impresos. Y finalmente con la penetración masiva de Internet, como
alternativa de las nuevas generaciones informativas y de entretenimiento.
Terminamos entonces, en la concentración de medios, que a la vez se
convierte en causa de fortalecimiento de unos (los grupos económicos) y
detrimento de otros. Es el Feed-Back de la inversión publicitaria por
parte de las empresas de un grupo económico, en los medios de su
propiedad, afectando directamente a quienes pretenden subsistir del medio
y para el medio. Concluimos así que, en Colombia, la particular estructura
de la propiedad será el mayor obstáculo a la satisfacción de la demanda
social por la información.
Hoy las empresas están, en procesos de reestructuración y ajuste de sus
inversiones económicas de acuerdo con lo que el mercado ofrece. Estas
venían acostumbradas a realizar una inversión publicitaria alta, pero se
han acomodado a nuevos esquemas comerciales. Es un proceso difícil para la
radio y los demás medios, pero será un proceso que con los ajustes en
mención favorecerá a corto o a largo plazo, los ingresos que la radio
tenía en años anteriores. La Revista Dinero, en su publicación de febrero
2 de 2001, deja en claro que la demanda no sólo crece sino que se
estrecha, por lo que los medios han empezado a “canibalizar” entre si con
sus competencias directas, mientras los consumidores pasan de un lado al
otro del dial. Lo que queda demostrado es que la lealtad de las audiencias
es relativa y que sólo la creatividad y la eficiencia estimulan la
demanda. Un ejemplo muy claro de esta situación es lo que sucedió hace
apenas unos años. La radio perdió poco más de 400 mil oyentes entre mayo
del 99 y septiembre de 2000, pero emisoras como Tropicana y la Vallenata
lograron mantener la audiencia y duplicarla, respectivamente. A tal punto,
de ubicarse hoy junto a la “W” con facturaciones que superan los 600
millones de pesos mensuales, pero también con oyentes más fieles. Frente a
esto, la radio tiene 2 caminos: El interno, que le permitirá estructurarse
de acuerdo a las nuevas condiciones del mercado, simplificando su actual
forma de funcionar y racionalizando sus recursos e inversión, en términos
de tecnología. Y un segundo camino que estará basado en presentar a sus
clientes la oferta de un producto mucho más atractivo y competitivo que le
permita crear nuevos esquemas de comercialización y cautivar a esos
anunciantes temerosos de la inversión publicitaria.
Lo que sí parece estar claro es que este medio tiene un espacio
gigantesco, no sólo como inversión publicitaria sino también como
generador de opinión. Nuestra radio, comparativamente con la de otros
países tiene un protagonismo mucho más alto y culturalmente es más fuerte
debido al nivel de penetración que alcanza y a la posibilidad de llegar a
zonas rurales que históricamente han sido descubiertas por otros medios.
Por ello, no queda la menor duda que esta crisis seguramente también será
superada.
La empresa radial ha tenido que verse en la penosa necesidad, producto de
su reestructuración interna, de prescindir de gran parte de su personal,
situación que también han vivido otros medios y compañías de otros
sectores económicos. El tema financiero del país, hace que las
organizaciones estén obligadas a optimizar recursos y llegar a niveles
ideales de manejo presupuestal.
Hablar de cifras puntuales es difícil, debido a que existe una única
fuente de información y las cifras, normalmente, están sujetas a múltiples
interpretaciones, pero en términos generales, podemos establecer que la
radio se ha venido desplazando de participaciones de niveles del 18% hasta
hace apenas 4 años, para ubicarse en niveles del 15% en la participación
de la gran torta publicitaria. El desplazamiento equivale a 3 ó 4 puntos
que el mercado ha cedido, básicamente, a la televisión.
Pero esta situación no es solamente nuestra y vale la pena hacer la
comparación, porque también está afectando a la radio en otros lugares del
mundo. Por ejemplo, en los Estados Unidos la desregularización (que le
permitió hace aproximadamente 4 o 5 años a los propietarios de estaciones
de radio tener varias emisoras en una misma ciudad), algo que antes no era
permitido, cambió el negocio radicalmente en ese país y las empresas de
radiodifusión se han visto enfrentadas a grandes problemas financieros que
están soportados también en la aparición de medios no convencionales como
la Internet. La radio en Norteamérica produjo en 1997 ventas por más 30
mil millones de dólares, esa cifra se vio reducida casi en un 30%, el año
inmediatamente anterior.
Somos testigos de despidos masivos, reducción de recursos tecnológicos,
“optimización” del personal (solo 4 personas por emisora musical) Y es que
la gran mayoría de los presupuestos que la radio se había trazado para
este año en Colombia están por debajo de la meta a cumplir. RADIO CARACOL,
tuvo en su planta de personal más de 1000 empleados en 1996. Hoy la cifra
apenas llega a 600. En el último mes, ese porcentaje se redujo
aproximadamente a 120 personas en todo el país.
El gran problema radica básicamente en el crecimiento lento de la
industria y la economía colombiana. El paquete publicitario hoy tiene los
mismos anunciantes, pero el crecimiento de medios de comunicación es mucho
más acelerado; las únicas, que quizás, han podido mantener sus niveles de
ingresos estables son las grandes cadenas de radiodifusión, que con su red
de estaciones en todo el país, ofrecen a sus clientes grandes propuestas y
mayor creatividad publicitaria con una inversión de dinero un poco más
alta, pero con un cubrimiento mayor. Lo que no sucede con las estaciones
independientes, que además, no están financiadas por grandes grupos
económicos o no pertenecen a ellos y se ven mermados en su posibilidad de
brindar los descuentos y opciones que su competencia sí puede ofrecer.
Los brujos, las organizaciones religiosas y los productos de línea son los
grandes beneficiados que por la necesidad económica de las emisoras
independientes, han tenido la oportunidad de emitir sus programas a un
bajo costo, atentando contra la calidad y responsabilidad de los
contenidos de nuestra radio. A esto se suman los clientes potenciales, que
deberían anunciar con mayor fuerza en tiempos de crisis y simplemente no
lo hacen por considerarlo un intangible. En pocas palabras se opta por
mantener un empleado y reducir la inversión en publicidad.
Colombia ha sido un país radial por excelencia y expertos y entendidos en
la materia, consideran que lo seguirá siendo por muchos años más. Su
futuro es promisorio; pero deberá ajustarse a la oferta de productos más
creativos e ingeniosos que llenen los oídos, cada vez más críticos, de los
oyentes nacionales, y que permitan mejorar la calidad y la manera como
finalmente llegan al oyente a fin de mantenerlo cautivo. La radio tendrá
las características de siempre: su flexibilidad y adaptación frente a las
diferentes circunstancias que se generen y su inmediatez. Será un medio
que brindará espacio a las nuevas voces, se compartirán nuevas tecnologías
como la Internet e igualmente se desarrollará innovadoras fórmulas
publicitarias.
Sin embargo, la radio sobrevive en una economía que se pasea campante,
escalas a bajo…, pero pese a todo, creemos que hay radio para rato.
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