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CONGRESO INTERNACIONAL LEGADO DE JUAN PABLO II EL MAGNO

Colombia rindió homenaje a la memoria del Pontífice polaco, con la realización del Primer Congreso Internacional: Legado de Juan Pablo II El Magno, organizado por la Universidad Sergio Arboleda y su Escuela de Comunicación Social y Periodismo.

Quien no se asombra no está en capacidad de organizar la realidad, no puede dar una oportunidad a la imaginación, no reflexiona y no tiene preguntas; se vuelve pragmático y al final siente el desconsuelo y el desasosiego de estar vacío. Pues bien, el Papa Juan Pablo II no perdió jamás la capacidad de admirarse, de sorprenderse, de asombrarse… Éste, y numerosos aspectos sobre su vida, su figura, su pensamiento y sus enseñanzas como un modelo social y cultural que permite superar la crisis que atraviesa la sociedad contemporánea fueron los aspectos analizados durante el Primer Congreso Internacional: Legado de Juan Pablo II el Magno, convocado por la Universidad Sergio Arboleda y su Escuela de Comunicación Social y Periodismo.
Este acontecimiento académico sin antecedentes, calificado por algunos medios periodísticos como el más importante homenaje a la memoria del primer Papa polaco, reunió en Bogotá a más de treinta expertos de connotadas universidades, institutos y academias de Europa y América en temas del Vaticano.
Durante el evento, al que asistieron cerca de un millar de personas, también tuvo lugar la Asamblea de la Red Internacional de Investigación Juan Pablo II El Magno, un nuevo espacio creado por la Escuela de Comunicación Social y Periodismo para el intercambio de ideas y de diálogo, que facilita la relación entre los representantes de diferentes instituciones culturales, religiosas y académicas. Se busca, a través de ésta, investigar y divulgar el pensamiento del primer Papa de Polonia, a quien la humanidad entera reconoce su liderazgo mundial y divisa en sus enseñanzas una fuente inagotable de soluciones y propuestas. La Red se ha venido extendiendo por todo el planeta. En el último año se sumaron países como Chile, Luxemburgo, Italia, Polonia, Argentina, México, Guate- mala, Perú y Ecuador, entre otros.

Juan pablo II un verdadero apóstol

En la conferencia inaugural, el cardenal Stanislaw Dziwisz, considerado la sombra del Pontífice, recordó que han pasado cinco años desde que Juan Pablo II se marchó y que: “es asombroso que su memoria siga tan viva”. Para millones de cristianos del mundo entero Juan Pablo II: “continúa siendo maestro de la fe y compañero del camino”.
Refiriéndose a su vida, señaló: “Era ese un hombre de Dios. Vivía con Dios y para Dios. Sin duda alguna, era un místico sumergido en el Misterio. Desde la época más temprana tenía la costumbre de escribir sus textos más importantes en la capilla. La oración, la reflexión y el trabajo intelectual constituían un todo. Vivía con Dios y Dios lo conducía hacia las personas. Era capaz de ocuparse por igual de todo tipo de asuntos, grandes o pequeños, que conllevaba su oficio. Le gustaba permanecer a solas con Dios, pero con igual entusiasmo se acercaba a la gente, tanto en Roma como cuando atravesaba el mundo en sus viajes. Era un verdadero apóstol enviado por Jesucristo al mundo contemporáneo. Podríamos decir que su misticismo era un misticismo de oficio. Un misticismo del servicio a las personas y a la Iglesia”.
Dziwisz explicó que el Papa, cuando trataba los problemas socia- les y políticos contemporáneos, prestaba atención tanto a las cuestiones fundamentales como a los retos nuevos. Advirtió que en los países en vía de desarrollo se perfilan en el horizonte crisis dramáticas si no se toman a tiempo medidas coordinadas internacionalmente.
El arzobispo de Cracovia subrayó que el Papa no era revoluciona- rio, ni político. Sus enseñanzas y su actividad tenían una dimensión religiosa, espiritual. Quería conducir a las personas a Dios y lo hacía. Por eso predicaba un evangelio de la verdad y de la libertad. Predicaba la Buena Nueva sobre la dignidad de la persona, creada a la imagen y semejanza de Dios, por tanto libre y llamada a la vida en amor.
“Una persona santa, dijo, tiene credibilidad. Una persona santa se convierte en la sal de la tierra. Se convierte en una luz que alumbra los caminos de la gente a la que acompaña. Así era el Siervo de Dios, Juan Pablo II. Por eso le escuchábamos y seguimos atentos a sus palabras. Sin duda contribuyó al cambio político y social de nuestro planeta. Ahora sigue formando nuestra conciencia, aunque de otro modo. Retomamos el patrimonio de su pensamiento y de sus acciones, de su santidad y oficio. Nuestro Congreso Internacional Legado de Juan Pablo II El Magno surge de esa voluntad y sirve a ese propósito”.

Un camino hacia la luz

Karol Wojtyla venía de la Iglesia del silencio para ser la voz que reclamaba con autoridad el sagrado derecho a la libertad de hombres y pueblos, con la entereza de quienes saben lo que significa no tenerla, sostuvo Gabriel Melo Guevara, presidente del Consejo Directivo de la Universidad Sergio Arboleda.
En su ponencia, Un camino hacia la luz, sostuvo que Karol Wojtyla llevaba la herencia de fe, valor, sufrimiento, esperanza, conciencia histórica, compasión, dureza física y nobleza espiritual, capacidad de trabajo y altura intelectual, virtudes que lo destacarían como la figura más importante del siglo XX. “Era un ser de luz, dibujado por la Providencia con pinceladas de luz”.
Las enseñanzas de Juan Pablo II infundieron esperanzas a los hombres de buena voluntad y sembraron bondad en las voluntades que no la tenían. “Sus canonizaciones de personajes de nuestros tiempos deja- ron de identificar la santidad con las estatuas solemnes, para mostrar su rostro humano en las calles de Calcuta con la Madre Teresa, en el convento de la incomprendida Faustina Kowalska, o por las montañas antioqueñas del padre Marianito”.
Destacó cómo la enfermedad dejó de ser una disculpa para la inactividad y se convirtió en circunstancia enaltecedora del cumplimiento del deber. Juan Pablo II continuó su misión sin ocultar las dificultades físicas. Habló del principio de despedida, con vigilias de sufrimiento interminable, en donde la voz, ahora apenas audible, repite lasciatemi andare, dejadme ir. “El cuerpo apenas tiene aliento para escuchar la misa que celebran cerca del lecho y el alma sólo espera que resplandezca el incendio de la aurora”. Es la última lección que nos da en vida, desde un balcón, incapaz de hablar, con un gesto de la mano desfalleciente, que no sabemos si fue bendición o despedida.

Enseñanzas para el mundo contemporáneo

El rector, Dr. Rodrigo Noguera Calderón, fue el encargado de dar la bienvenida a los participantes al Congreso. Recordó que el Pontífice decía que la Universidad se presenta como una de las instituciones de la sociedad moderna capaces de defender, con la Iglesia, al hombre como tal; sin subterfugios, sin ningún otro proyecto y por la única razón de que tiene una dignidad única y merece ser estimado por sí mismo.
Se refirió a la Red Internacional de Investigación Juan Pablo II El Magno y dijo que a través de ella se continuará la tarea para que el eco de las palabras del Pontífice llegue especialmente a los jóvenes, que son los encargados de encarar el futuro y los voceros de ese mensaje de esperanza, esperanza en un mundo cada vez mejor, más justo. “Tenemos la convicción de que este mismo año, como lo clama la humanidad entera, el primer Papa polaco será llevado a los altares”, aseguró en su discurso.

El inolvidable pontífice polaco

En su intervención, el ex presidente Belisario Betancur destacó que la eximia asamblea tiene como propósito el fortalecer el pensamiento del grande e inolvidable pontífice polaco Juan Pablo II y agregó: “Mis palabras se adelgazan por hablar de su vida”. El presidente de la Fundación Instituto de Estudios Sociales Juan Pablo II, a cargo de la Salutación, recordó aspectos de la visita que el Pontífice realizara en 1986 a Colombia. “Recibí a Su Santidad en la certeza de que estaba acogiendo la esperanza”. Habló acerca de la labor de recopilación de las enseñanzas del Santo Padre y expresó que: “fundamos el Instituto de Estudios Sociales que va haciendo caminos por la vida del Pontífice”.

Un hombre verdaderamente libre

Monseñor Slawomir Oder, postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, se refirió a Redemptor hominis como la encíclica pro- gramática para todo el pontificado. Señaló que Juan Pablo II ha sido recordado como defensor de la libertad del hombre. Su primera encíclica es una propuesta para vivir la verdadera libertad. En ésta no sólo está el programa de su apostolado, sino la realidad de su propia vida.
Recordó el autor del libro Por qué él es un santo, que cuando sufría y el dolor transformaba su rostro, proclamaba su amor a Cristo. “Juan Pablo II infundía fe y esperanza. Era un hombre verdaderamente libre”.

Los valores del evangelio

El cardenal Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá, dio las gracias por la realización del Congreso del que, dijo, fortalece los valores del Evangelio y reafirma la doctrina de la Iglesia que proclamó el Siervo de Dios a Juan Pablo II.
También habló monseñor Rubén Salazar Gómez, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien expresó que su sacerdocio ha estado lleno de una luz muy grande y de una fuerza invisible gracias a Juan Pablo II. “Quiero testimoniar que sin la luz que me dio Juan Pablo II y su fuerza, mi ministerio de presbítero a obispo hubiese sido de menor calidad”.“ El Papa me ha invitado a mí y a los miembros de la Iglesia a ser santos y a servir a la comunidad”.

Compromiso al modelo de santidad

El profesor Bogdan Piotrowski, director de la Cátedra Juan Pablo II, de la Universidad Sergio Arboleda, expresó que el Papa fue un hombre de la universidad comprometido con la cultura. Se refirió a los orígenes de la Cátedra Juan Pablo II, idea que fue acogida por el doctor Gabriel Melo Guevara con mucho entusiasmo y se concretó en tres semanas. Luego se extendió a la Universidad San Pablo CEU, de España, a Panamá, Costa Rica y otros centros de Bogotá como las Universidad de La Sabana y la Universidad América. El propósito es científico y cultural. Se trata de promover estrechas relaciones humanas, como lo enseñó Juan Pablo II.
Piotrowski, profundo conocedor de la obra del Papa polaco, afirmó que su interpretación culturológica es religiosa, por lo que reitera- das veces el joven Wojtyla insiste en que el arte debe ser inseparable de la fe. Todo lo que hace el hombre, afirma, es actuación de la Gracia Divina; pero “hay que saber y, sobre todo, querer colaborar con ella”. Sintetiza su poética de fe con apreciaciones como éstas: El poeta pa- rece conciliar desde muy joven la fe y la razón; en todos sus poemas juveniles irradia abundantemente la presencia de Cristo.

El camino del asombro

En su ponencia Desde el asombro a la fe y la razón, el profesor Guillermo León Escobar Herrán, de la Universidad Gregoriana, destacó que Karol Wojtyla descubre en sí el asombro y encuentra en San Juan de la Cruz a un guía que lo habilita para escribir los textos que se recogen en La metafísica de la persona, ese gran volumen que con- tiene la edición final del estudio “Persona y acción” publicada en la biblioteca de autores cristianos en 1969 y luego en la Analecta husserlianas, donde, siguiendo a Tomás de Aquino, afirma que el conocimiento de la persona se basa en la experiencia del hombre, ese que sabe mirar la creación, pensar que la vida le fue dada, reflexionar en los dones que le permiten emprender los verdaderos caminos de la felicidad. “Y entonces, pasando por el tiempo, este pensador y pastor se convierte en pontífice de la cristiandad y coloca la impronta en todos sus mensajes del asombro como razón de la filosofía y como apertura de la razón hacia la fe”.
“Quiera la cercanía de la apoteosis de su santidad recuperarnos la capacidad de las maravillas que Dios obra entre nosotros”, concluyó el profesor.

Gran legislador de la iglesia católica

El profesor Stanislaw Lupinski, de la Akademia Polonijna en Czestochowa, relató que el Papa Juan Pablo II llevó a cabo numerosos cambios en los límites de las diócesis y la metrópoli. En 1992 fundó 13 nuevas metrópolis en Polonia, y entre nuevas y antiguas, un total de 40 diócesis. Proclamó un gran número de documentos eclesiásticos en forma de encíclicas o exhortaciones. Hay que agregar los acuerdos internacionales firmados entre el Vaticano y los diferentes estados en los que viven los fieles de la Iglesia. Fueron éstos con frecuencia concordatos, regulaciones de las relaciones entre dos Estados soberanos. Abordó no sólo asuntos relacionados con el derecho eclesiástico en el ámbito del matrimonio, sino también problemas morales y teológicos. Hizo referencia en numerosas ocasiones al tema del matrimonio y la familia. Al ver la amenaza a estas instituciones en un mundo laicizado, se erigió en defensa de los valores naturales básicos. El Papa fue un verdadero creador de nuevos santos y beatos: canonizó a 482 personas y beatificó a 1.343.
Durante los 27 años de su pontificado fue fructífero y rico en la elaboración de documentos eclesiásticos, tales como el Código de Derecho Canónico, 1983, y el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, 1990.“Tan sólo los pocos actos jurídicos aquí mencionados bastan para considerar al Papa Juan Pablo II como el Gran Legislador de la Iglesia Católica”, dijo Lupinski.

La defensa del ser humano

El doctor Piotr Dardzinski, del Centro de Pensamiento de Juan Pablo II, se refirió a las críticas al materialismo en las enseñanzas y actividades de Karol Wojtyla. El análisis, dijo Dardziñiski, de lo que quiere significar el Papa en una determinada realidad histórica se opone a la filosofía y a la política como degradación del ser humano y cómo convierte estas experiencias en enseñanzas papales, lo que permite un mejor entendimiento de los métodos de defensa del ser humano contra los peligros presentes y contemporáneos.
Una antropología para el tercer milenio
Este tema fue abordado por el profesor Juan Manuel Burgos, de la Asociación Española de Personalismo. Para él, Karol Wojtyla encontró las bases de una antropología para el tercer milenio, al resolver el gran dilema filosófico de los siglos precedentes: Elegir una antropología objetivista que se arraiga tan firmemente en el ser que olvida las vivencias interiores de la persona (y de ese modo la pierde); o recorrer el camino subjetivista que conduce directamente a un yo, que, desarraigado del ser, deviene trascendental (e igualmente desaparece). Wojtyla superó ese dramático dilema elaborando, en Persona y acción, una antropología personalista original y sistemática, resultado de un pensamiento de la antropología clásica a la luz de la fenomenología de Scheler. Al poder conectar con otras antropologías personalistas contemporáneas, se amplía su capacidad de influencia y la convierte en una sólida plataforma para aplicar y extender a las bases filosóficas de otras ciencias humanas: economía, bioética, educación, psicología, pedagogía, etc.

Su influencia en Polonia

Los medios en Polonia suelen especular sobre si existe la llamada gene- ración de personas fuertemente influidas por Juan Pablo II. Para Pawel Gierech, esta investigación social de numerosas instituciones, incluyendo una compleja búsqueda del programa del Centro para el pensamiento de Juan Pablo II en Varsovia -del cual él hace parte- muestra, sin embargo, que los lazos de los polacos con la herencia del gran Papa son intergeneracionales y afectan a gran parte de la sociedad. Más allá puede probarse que el ejemplo de la vida y enseñanzas del Papa ha sido factor significativo, ha permitido que los polacos retengan sus valores tradicionales y la identidad durante los procesos de transformación y modernización del país.

La libertad religiosa

La inspiración para el magisterio de Juan Pablo II en cuanto a derechos humanos se basaba en la historia y la cultura polacas, la doctrina del Concilio Vaticano II y la experiencia episcopal en Polonia durante la época comunista. La problemática de la libertad religiosa se desarrolló a lo largo de su pontificado, dijo el profesor Andrzej Dobrzynski, del Centro de Estudios y Documentación del Pontificado Juan Pablo II en Roma. Según explicó, la libertad religiosa es el corazón de los derechos humanos, puesto que muestra que para ellos el fundamento es la dignidad arraigada en la verdad sobre el hombre creado y redimido por Dios. Las autoridades civiles deben asumir la responsabilidad para proteger la libertad religiosa y promover su codificación en la ley estatal e internacional. Sin esta libertad no hay desarrollo cultural, verdadero progreso y paz en el mundo.

El Concilio Vaticano Segundo

Jaroslaw Kupczak, de la Pontificia Universidad Juan Pablo II en Cracovia, expresó que uno de los más importantes signos del pontificado de Benedicto XVI es su reflexión sobre la correcta interpretación del Concilio Vaticano II. En su discurso a la curia romana del 22 de diciembre de 2005, el Papa subrayó que la fructífera recepción del Concilio depende de adoptar su correcta interpretación, que llama hermenéutica de la reforma y la distingue de la falsa hermenéutica de la discontinuidad y ruptura con el pasado. Concluyó anotando que Juan Pablo II dedicó su pontificado a la interpretación del último concilio.

El arte en el pensamiento de juan pablo II

El tema fue analizado por la profesora Clara Tamayo de Serrano, de la Universidad de la Sabana, quien recordó que en la carta del 4 de abril de 1999, en la Pascua de Resurrección, dirigida a los artistas, el Pontífice les dice que a través de sus obras ellos pueden ser creadores de belleza y convertir el arte en una fuente inagotable de soluciones y propuestas para lograr superar la crisis de valores de nuestro tiempo. Dice el Santo Padre que “el arte contribuye a consolidar una auténtica belleza que transfigura la materia, abriendo las almas al sentido de lo eterno”, porque la belleza es expresión visible del bien.

La dignidad humana

El derecho humano a la vida es consecuencia de la inmensa dignidad de cada persona y éste es el centro de la Encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo II, sostuvo en su ponencia el Dr. Alejandro Leal, de la Universidad de Costa Rica. Propuso que ante las amenazas hay que hacer un esfuerzo común de poner en práctica una gran estrategia a favor de la vida y dar respuestas a las necesidades a través de una ciencia en armonía con el ser humano. Por tanto, biomedicina y biotecnología deben partir del reconocimiento del valor de cada persona, que es signo del Dios vivo.

La tarea evangelizadora

El profesor Alfred Marek Wierzbicki, de la Universidad Católica de Lublin, destacó que en la encíclica Redemtoris Missio Juan Pablo II exalta que como miembros de la Iglesia por virtud del bautismo todos los cristianos deberían asumir actividades misioneras. La cooperación es la expresión usada para que las comunidades compartan los deberes y obligaciones como individuos cristianos. Este estudio, dijo, busca extraer de la enriquecedora fuente de enseñanza del Papa Wojtyla, la respuesta a la pregunta: ¿Cuál debe ser la participación de los fieles de la Iglesia en la actividad misionera? Esa participación incluye la cooperación espiritual y promover la vocación, que va desde el aporte material hasta la motivación y la formación como misioneros.

Estudio antropológico como base de las humanidades

Para Miroslaw Harciarek, de Czestochowa University of Technology, la existencia de pocas fundaciones antropológicas en el campo de las humanidades es una razón para sus limitaciones y problemas. La división entre ciencia y humanidades hace difícil la exploración coherente del ser humano como criatura y como conjunción de lo psicológico y lo físico. La solución es aceptar la fundación antropológica según el concepto de la persona de Karol Wojtyla. Se puede afirmar que es entendible que el ser humano sea un sistema dinámico, que consiste en: “yo actúo y algo me afecta, así como afecta a otros”.

Persona y comunión

El carácter personalista del amor humano en la filosofía de Karol Wojtyla fue analizado por Rodrigo Guerra López, del Centro de Investigación Social Avanzada, de México. Según explicó, la persona humana está hecha para el amor. No tiene su destino en otro lugar. El pensamiento de Wojtyla, de esta manera, realiza una crítica implícita a todos los racionalismos que desde la antigüedad y hasta nuestros días ofrecen una redención de la condición humana por vía del conocimiento. Es cierto que el alma anhela profundamente la verdad. Pero es más cierto que lo que anhela la persona de manera fundamental es el amor. Toda enseñanza de Juan Pablo II parece estar dedicada justamente a mirar la vida y el mundo desde esta perspectiva. El amor que viene de arriba nos sostiene, nos constituye y gratuitamente nos reconstruye. La paciencia de aquel que nos amó primero, su fidelidad a toda prueba, se vuelve signo de la fidelidad con la que nosotros debemos vivir también la experiencia del amor humano que, aunque limitado y torpe, está llamado a una plenitud sin límite más allá del tiempo.

La poesía de karol wojtyla

María Pilar Ferrer Rodríguez, profesora de la Universidad Católica de Valencia, trató El asombro, clave del pensamiento de Karol Wojtyla, para poner de relieve la categoría del asombro y aproximar- nos a la concepción de persona en Juan Pablo II. Ferrer se refirió a las palabras del Papa en la Encíclica Fides et ratio: “Sin el asombro, el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería capaz de vivir una existencia verdaderamente personal”. Señala que el pontífice, a través de su obra poética, penetra en el mundo real de un modo más profundo que con el lenguaje filosófico: “Es muy elocuente el juicio que Wojtyla, apasionado de la poesía mística, hace en el artículo Sobre el humanismo de San Juan de la Cruz: la poesía puede transmitir lo que no hace el lenguaje cotidiano, prosaico, ni la terminología científica”.
El director de la Academia Dominicana de Lengua, Bruno Rosario Candelier, se refirió a la trascendencia simbólica y mística en la lírica de Karol Wojtyla, anotando que su poesía se centra en la búsqueda de lo divino. En atención a ese objetivo espiritual y estético, tres facetas concitan su sensibilidad mística. En primer lugar, la realidad natural en su dimensión sensorial y cósmica; en segundo lugar, la realidad existencial en su proyección humanizante, y en tercer lugar, la realidad trascendente en su faceta de valores permanentes. En “Cántico al esplendor del agua”, Karol Wojtyla asume el encanto de la creación como expresión de lo divino. Este hermoso poema integra en su composición el encanto expresivo de la belleza sensorial, la mirada amorosa del sujeto lírico y el sentimiento de lo divino ante el esplendor de la creación.
Para Helena Ospina, catedrática de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica, “cuando la expresión artística se concibe -como la entrevió Karol Wojtyla en su poética juvenil- como respuesta al don de la llama que enciende la Gracia en el corazón del vate, y la poesía se ve como la lucha por la humildad, por ser fiel al primer fulgor del instante creador, no es de extrañar la coherencia, la integridad, y la belleza que alcanzó su poética, porque no era más que el reflejo de un alma que se dejaba tallar por el fuego del Espíritu y que depuraba la palabra como orfebre de Dios”.

La mujer, fuerza de la moral

La profesora Gloriana Alán, de la Escuela Nacional de Ballet, de Cuba, se refirió a La Mulieris Dignitatem de Juan Pablo II en los escenarios europeos, recordando que no sólo fue un artista des- de su juventud, sino el padre de los necesitados. Estuvo cerca del corazón de la mujer a quien llamó a buscar su dignidad, a renacer, de donde viene su don y de este modo su vocación y su misión en el mundo. Llama a la mujer a ser fuerza moral, fuerza de amor, así como al artista lo llama al servicio de la belleza, que es una expresión del bien.
Enviado de dios
El Nuncio Apostólico Monseñor Aldo Cavalli, habló de “abrir las puertas a Cristo”. ¿Cómo se hace? Es la pregunta. Tenemos que tomar conciencia de que el Señor Jesús nos ha enviado con una misión que tenemos que cumplir en la vida. Juan Pablo II, dijo seguidamente, tenía conciencia de que Dios lo había enviado y tenía que ser Papa y cumplir su misión en el tiempo.

“No tengas miedo”

También intervino el embajador de Polonia en Colombia, Dr. Ja- cek Perlin, para hablar del papel de Juan Pablo II en la política. El Pontífice fue político y un político excelente; gracias a su labor el mundo ahora es diferente. Su Santidad aceleró la caída del comunismo. “Yo viví 35 años bajo el régimen del comunismo. Creía que moriría en ese sistema, que parecía que iba a durar muchos años. Me acuerdo de que las cosas comenzaron a cambiar en la primera visita del Papa Juan Pablo II, en 1979. No olvido que dijo: “No tengáis miedo”. Nosotros vivíamos en una dictadura y la gente empezó a perder el miedo.
Luego de dos días de importantes revelaciones y con una destacada asistencia, culminó con total éxito, uno de los eventos más importantes, organizado por La Sergio.

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