EL UTILITARISMO
Por
José
Guillermo Del Rió Baena
Camilo Andrés Rodríguez Matiz
La toma de decisiones
en nuestro diario vivir esta enmarcada en una serie de valores que
cambian según las tendencias y mega tendencias mundiales. Estas
decisiones se caracterizan por ser cada vez más continuas, rápidas y
globales, donde se debe aprovechar el momento y no se tiene tiempo para
pensar en la gran cantidad de variables que están presentes en tomar
alguna decisión en particular. Por esta razón, la toma de decisiones
moderna se basa simplemente en la medición económica, donde solo se
piensa en el dinero que se pierde o se gana, dejando a un lado la parte
ética y moral de dicha acción, sin meditar en sus posibles consecuencias
futuras.
En la actualidad, la toma de decisiones con ética ha retomado un papel
crucial en las empresas, ya que el impacto y la trascendencia de una
decisión es cada día mayor. Existen algunas razones por las cuales las
empresas han visto en la ética, la manera de mejorar sus resultados
finales a través de su imagen. Razones como los posibles efectos
secundarios no deseados de las decisiones empresariales, la reaparición
del hombre y sus actos como factor diferenciador de las organizaciones,
el aumento del poder humano sobre la naturaleza y el surgimiento de la
empresa como eje del desarrollo social, le dan una ponderación alta a
las decisiones éticas y morales basadas en valores, sobre las decisiones
meramente económicas.
Las diferentes clases de ética nos sirven como herramienta para hacer un
análisis breve antes de tomar una decisión importante, permitiendo que
se tenga un criterio y un sustento moral de dicha decisión. Conocer las
bases de las diferentes clases de ética nos dará la posibilidad de
mejorar el panorama en el momento de tomar una decisión donde no se
tenga tiempo de reflexión.
Dentro de las diferentes clases de ética, encontramos el utilitarismo,
cuya importancia histórica y relación con los negocios se remonta a la
aplicación de este estilo de vida como sustento de muchos negocios
basados en el argumento de la rentabilidad. Según los principios de esta
escuela, el fin único de la empresa es obtener beneficios sin limitarse
por las reglas morales, siempre que se busque el mayor placer
(Beneficio) posible.
El utilitarismo es una doctrina que hace parte de la ética material,
que nos enseña que el fin ultimo de la conducta humana es la felicidad,
relacionando la conducta buena (ética) y mala (no ética) con el placer y
el dolor respectivamente. En palabras de John Stuart Mill, el
utilitarismo es “la
doctrina que acepta como fundamento de la moral a la utilidad como
principio de la máxima felicidad, donde las acciones son correctas en
proporción a su tendencia a promover la felicidad, e incorrectas si
tienden a producir lo contrario a la felicidad. Por felicidad se
entiende el placer y la ausencia de dolor; por infelicidad al dolor y la
privación del placer”.
La teoría utilitarista también nos indica que todas las experiencias
del hombre concluyen exclusivamente en sentimientos el placer y el
dolor, por lo tanto, todos sus juicios éticos y morales se expresan en
estos términos, basándose en los resultados de las vivencias
anteriores.
El ámbito ético-social que promueve el utilitarismo es la consecución de
nuestro propio bienestar, donde la sumatoria del bienestar general y el
bien común derivado de ésta sumatoria son la ley suprema. Este principio
nos da el punto de partida para el “ser ético”; según la escuela
utilitarista, las personas deben conciliar (Equilibrar) sus acciones
para la satisfacción de los intereses personales y la búsqueda de la
felicidad propia, con el bien común y el bienestar social.
Jeremías Bentham por su parte, contradice la teoría clásica del
utilitarismo, que se basa en el egoísmo absoluto del hombre, donde no
existe la conciliación entre el interés personal y el bienestar general.
Bentham opina que ningún hombre hará algo por otro, a menos que se
obtenga un beneficio claro por hacerlo. En la sociedad actual se aplica
claramente el modelo utilitarista de Bentham, ya que tanto en el
ámbito empresarial como en el personal, solo se colabora
exclusivamente bajo la óptica del beneficio futuro que genera dicha
cooperación, con relación al esfuerzo realizado (medida económica del
beneficio). Teniendo en cuenta que en la actualidad, existen muchas
formas de servir a los demás sirviéndonos a nosotros mismos, la ética de
Bentham se mantiene vigente.
Aunque Bentham es el mayor representante de la escuela utilitarista,
ésta tiene sus orígenes en 1651 con el libro de Hobbes (leviatán) cuyo
principio ético era el bienestar de la sociedad a través de un código
moral, donde la moral es útil si genera bienestar general. Más adelante,
Richard Cumberland (de legibus nature, 1672) refutó la teoría de Hobbes
y busco en la ley divina y natural el principio de la máxima felicidad.
Paley complemento la teoría de Cumberland y dijo que Dios es el único
que busca la felicidad humana y por lo tanto, el hombre debe realizar
la voluntad de Dios para obtener la felicidad perpetua.
En 1751, Hume propuso como principios de la moral y la ética
utilitarista la virtud y el mérito personal, ya que estas cualidades
aplicadas a la acción, son las que posibilitan el placer en todo lo que
se hace. Más adelante, Bentham y Godwin radicalizaron el utilitarismo y
lo dividieron en sentimientos de dolor y placer con un sentido egoísta.
Solo Mills hace una diferenciación clasificando por niveles de cantidad
y calidad el placer y el dolor, justificando el sentido egoísta (sin
basarse en el egoísmo), ya que cree que el bienestar general solo se
consigue con la realización del bienestar personal. Martienau explica la
teoría de Mills con un ejemplo claro y sencillo que dice “que si un
centenar de hombres, cada uno de ellos hambriento, se satisface
comiendo, el hambre de todos ellos deberá ser satisfecha mediante la
comida de cada uno". Mills también menciona que lo justo es lo que
tiende a producir felicidad, generando la diferencia entre la acción
moral en sí misma y la acción moral dependiente de sus consecuencias (consecuencialismo).
Desde su incorporación como base del modelo empresarial ingles y su
implementación en la burguesía tradicional, la ética utilitarista ha
sido ampliamente influyente en la concepción empresarial del siglo
pasado. En la actualidad, esa tendencia se mantiene y no cabe duda que
el modelo de Bentham sirve como motor y modelo filosófico empresarial
en la modernidad.
Para la aplicación actual de este modelo ético, primero asumamos que el
utilitarismo se basa en la teoría económica de la relación
costo-beneficio, donde una persona esta dispuesta a invertir en un
proyecto solo si su retorno es mayor a la inversión inicialmente
realizada. El utilitarismo cumpliría su función permitiéndonos
identificar, entre varias opciones, cuales son viables y más importante
aun, cual genera mayor beneficio para la comunidad. Por otra parte, el
utilitarismo se puede aplicar en el establecimiento de políticas de
precios, donde se busque un equilibrio entre el uso y la satisfacción
por el precio pagado. También podemos aplicar el utilitarismo a una
palabra muy de moda en el mundo empresarial colombiano actual, la
eficiencia, que dicho en términos utilitaristas, es obtener mayores
“placeres” con los menores “sufrimientos” posibles. Esto nos indica que
para el utilitarista, la acción más eficiente es la acción más adecuada
para la obtención de beneficios que aumentan el placer, lo que
conllevaría a una mayor utilidad y al cumplimiento del fin
socioeconómico de la empresa con el respectivo bienestar social.
En la actualidad, esta escuela de pensamiento filosófica proporcionaría
el mejor modo de evaluar el carácter ético de una decisión cotidiana, ya
que nos permite determinar qué actuación proporciona el mayor beneficio
para la sociedad o en dado caso, cual causa el menor daño. En otras
palabras, si se nos presenta la posibilidad de tomar una decisión,
podemos aplicar el utilitarismo para saber ¿que hacer? (lo que genere
mayor beneficio) y saber ¿como hacerlo? (uso eficiente de los recursos).
Si llevamos esto al ámbito empresarial, nos aclararía qué debemos
producir? (bienes necesarios), cual sería su precio adecuado? (beneficio
mutuo) y ¿cual es la mejor forma de hacerlo? (eficiencia y utilidad).
Por otra parte, siguiendo los objetivos que plantea Bentham sobre el
utilitarismo, se observa como la tendencia de los modelos económicos
actuales, pueden fundamentarse en su modelo. Esta tendencia es la mezcla
entre el socialismo y el capitalismo económico, en donde el estado debe
asegurar la igualdad del modelo socialista (En oportunidades) y la
abundancia del modelo capitalista, enmarcado en un medio justo, de
manera permanente y sostenible en el largo plazo.
En la práctica, un buen ejemplo de cómo se puede aplicar el utilitarismo
a los negocios de una manera eficiente es al siguiente: en el aeropuerto
Tegel en Berlín, los anuncios de las llegadas y las salidas que se hacen
después de las seis de la tarde son realizados desde una central de
comunicaciones en el estado de California – USA. Esto se hace para
generar mayor utilidad dentro de los participantes del proceso. Los
beneficios de este ejemplo son los siguientes: los operadores del
aeropuerto reducen costos ya que no tienen que pagar sobrecostos
generados por los recargos nocturnos y además utilizan en mayor
proporción la tecnología instalada en el mismo, disminuyendo costos en
el total de la operación y aumentando la eficiencia del mismo.
Para concluir, las diferentes escuelas éticas nos ensañan modelos que
permiten reducir la complejidad de las decisiones con las que nos
enfrentamos diariamente ya que nos esclarecen el límite de lo bueno y lo
malo. Estas decisiones pueden ser de tipo personal, social, legal,
ético, económico, religioso o moral; pero sin importar su procedencia,
debemos tener un conocimiento que soporte nuestra decisión. La ética, y
su escuela utilitarista nos indica como llevar a cabo una acción ética
desde el punto de vista del placer y el beneficio que causemos con dicha
acción para nosotros y para la sociedad.
El utilitarismo es viable en la sociedad actual, siempre y cuando exista
un buen paradigma social a seguir y mientras los objetivos comunes sean
socialmente rentables y sostenibles.
Para que el utilitarismo sea aplicado con éxito, los estados deben
generar espacios propicios para que la sumatoria de actuares
individuales sea socialmente rentable; lo que significa que se debe
procurar que los resultados individuales aporten al agregado de la
sociedad para que se propenda por el bien común.
En síntesis, lo que se debe buscar es el equilibrio comunitario por
medio del actuar individual dentro de la sociedad. El utilitarismo
moderno debe tener en cuenta que el actuar individual tiene
consecuencias en el tiempo por lo que se debe tomar la responsabilidad
moral de los actos individuales en el desarrollo de la sociedad.
Resumen
Ética
utilitarista: define lo bueno como aquello que produce placer y lo malo
como lo que produce sufrimiento.
Utilitarismo:
doctrina filosófica moderna que considera la utilidad como principio de la
moral.
Utilidad:
provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca de una cosa.
Jeremías Bentham 1748 – 1832. Padre de la Escuela
Utilitarista
El
individuo persigue siempre lo que cree que es su felicidad.
Lo bueno es aquello que
produce felicidad.
El deber del legislador es buscar la armonía entre el interés público y el
privado.
El criminal no debe ser
castigado con odio, sino sólo para prevenir el crimen.
Es
más importante que el castigo sea seguro a que sea severo.
La ley civil debe tener 4 objetivos:
Subsistencia
(no cambie con el tiempo)
Abundancia
(cubra todos los aspectos de las relaciones)
Seguridad
(no se preste a ambigüedades)
Igualdad (considere a todos por igual)
John Stuart Mill 1808 -
1873 (Ética Utilitarista)
Quienes pregonan la moral
del sacrificio sólo buscan que otros se sacrifiquen por ellos.
El orden moral es resultado de un
equilibrio de intereses.
Los legisladores obran siempre en su
propio interés. Solamente el equilibrio de poderes y la opinión pública
los orientan hacia el bien común.
Lo bueno es aquello que produce placer y
esto se logra sólo mediante la satisfacción de una necesidad que puede ser
del orden físico, emocional, afectivo, intelectual o espiritual.
Los deseos pueden ser buenos o malos
según acarreen o no la felicidad general.
La valoración de una acción depende
primordialmente de sus consecuencias y no de la intención de la misma.
La sociedad
perfecta es aquella en que coincida lo más posible el bienestar general y
la felicidad personal.
Preguntas que
el utilitarismo no puede responder con claridad:
¿La búsqueda de placer impide el gozo mismo de los placeres?
¿El utilitarismo tiene su fundamento en el egoísmo?
¿El placer se mide únicamente de manera material?
¿Se debe sacrificar el placer individual por el placer general?
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