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Reflexiones sobre la obra de
T.S. Kuhn: “La Estructura de las
Revoluciones Científicas”
Por: Leonardo Espinosa Quintero
Director del Departamento de Derecho
Comercial de la Escuela de Derecho
1. Reflexiones previas.
Para efectos del ensayo que se escribirá a
continuación, considero oportuno hacer
algunas reflexiones previas sobre los puntos
estudiados en el módulo titulado
“Epistemología de la ciencia”, a cargo del
profesor Alfonso Florez.
Se partirá, en primer lugar, de un esbozo o
ayuda de memoria, de los aspectos que nos
parecieron más relevantes en la lectura del
libro de T.S. KUHN , “La Estructura de las
Revoluciones Científicas”; con base en el
cual se identificarán las ideas destinadas a
edificar el ensayo en mención, las cuales se
complementarán con las notas de clase.
Así las cosas, se proceden a destacar, como
de especial interés, las siguientes
reflexiones de cada una de las partes de la
obra mencionada:
1.1. Del prefacio:
“Resultó para mí una sorpresa total el que
ese contacto con teorías y prácticas
científicas anticuadas socavara radicalmente
algunos de mis conceptos básicos sobre la
naturaleza de la ciencia y las razones que
existían para su éxito específico...”
“El resultado fue un cambio drástico en mis
planes profesionales, un paso de la física a
la historia de la ciencia...”
“Lo mas importante es que, el pasar un año
en una comunidad compuesta, principalmente,
de científicos sociales, hizo que me
enfrentara a problemas imprevistos sobre las
diferencias entre tales comunidades y las de
los científicos naturales entre quienes
había recibido mi preparación”.
“Principalmente, me asombré ante el número y
el alcance de los desacuerdos patentes entre
los científicos sociales, sobre la
naturaleza de problemas y métodos
científicos aceptados”.
“...llegué a reconocer el papel desempeñado
en la investigación científica por lo que,
desde entonces, llamo “paradigmas”.
“Considero a éstos como realizaciones
científicas universalmente reconocidas que,
durante cierto tiempo, proporcionan modelos
de problemas y soluciones a una comunidad
científica...”
“Mi objetivo fundamental es demandar con
urgencia un cambio en la percepción y la
evaluación de los datos conocidos, no ha de
ser un inconveniente el carácter esquemático
de esta primera presentación...”
“...cada revolución científica modifica la
perspectiva histórica de la comunidad que la
experimenta, entonces ese cambio de
perspectiva deberá afectar la estructura de
los libros de texto y las publicaciones de
investigación posteriores a dicha
revolución...”
Esta idea, se convierte en vertebral para la
estructuración y desarrollo del presente
ensayo. En efecto, en los posibles temas que
he examinado para su elaboración, me ha
interesado en forma reiterada el aspecto
correspondiente al papel de los libros de
texto en la enseñanza ( y no se si pudiera
hablarse de progreso o avance ) de las
ciencias jurídicas, que es la disciplina en
la que el autor se desempeña como docente
hace trece años, en particular, en el área
del derecho comercial.
“Es preciso estudiar un efecto semejante –
un cambio de distribución de la literatura
técnica citada en las notas al alcance de
los informes de investigación – como indicio
posible sobre el acaecimiento de las
revoluciones”
1.2. Del capítulo I., Introducción: Un papel
para la historia:
“Si se considera a la historia como algo más
que un depósito de anécdotas o cronología,
puede producir una transformación decisiva
de la imagen que tenemos actualmente de la
ciencia...”
En relación con esta afirmación y, teniendo
en mente la advertencia que los apuntes de
clase nos indican, en el sentido de que la
propuesta de KUHN es pertinente aplicarla a
las ciencias naturales y, su extensión a las
ciencias sociales o “ciencias del espíritu”
de que hablan los alemanes, debe hacerse con
especial cuidado; me inclino por insistir en
que algunos elementos del ensayo de KUHN
brindan excelentes puntos de reflexión
frente a las ciencias sociales.
Con esta advertencia, me valdré de las ideas
que KUHN expresa, en lo concerniente al
papel histórico de los libros de texto; para
irradiarlas en la enseñanza del derecho
comercial, con el objeto de aportar algunas
ideas que contribuyan o generen debate en lo
que podría insinuarse como una línea de
investigación, cuyo propósito sería –
inicialmente - discurrir sobre si éstos han
contribuido o no a lo que en forma
caprichosa llamaremos “progreso del derecho
comercial”.
“Esa imagen fue trazada previamente, incluso
por los mismos científicos, sobre todo a
partir del estudio de los logros científicos
llevados a cabo, que se encuentran en las
lecturas clásicas y, más recientemente, en
los libros de texto con los que cada una de
las nuevas generaciones de científicos
APRENDE A PRACTICAR SU PROFESIÓN...”
“Si la ciencia es la constelación de hechos,
teorías y métodos reunidos en los libros de
texto actuales, entonces los científicos son
hombres que, obteniendo o no buenos
resultados, se han esforzado en contribuir
con alguno que otro elemento a esa
constelación particular”.
“Los episodios extraordinarios en que tienen
lugar esos cambios de compromisos
profesionales son los que se denominan en
este ensayo revoluciones científicas. Son
los complementos que rompen la tradición a
la que está ligada la actividad de la
ciencia normal...”.
Aquí nos formulamos la siguiente pregunta:
¿Es posible una revolución científica en las
ciencias jurídicas, en particular la del
derecho comercial?. En otros términos:
¿Puede hablarse de un rompimiento en la
TRADICIÓN a la que está ligada el
surgimiento y desarrollo histórico del
derecho mercantil o comercial?. O estamos
resignados a registrar impasiblemente lo que
las fuerzas sociales, con fundamento en las
costumbres, usos y prácticas sociales, van
elevando a la categoría de normas mediante
su consagración positiva?. Algunas de las
respuestas que demos a los interrogantes
formulados, constituirán el aporte de este
ensayo.
1.3. Del capítulo II. El camino hacia la
ciencia normal:
“Ciencia normal significa investigación
basada firmemente en una o más realizaciones
científicas pasadas, realizaciones que
alguna comunidad científica particular
reconoce, durante cierto tiempo, como
fundamento para su práctica posterior”.
“En la actualidad, esas realizaciones son
relatadas, aunque raramente en su forma
original, por los libros de texto
científicos, tanto elementales como
avanzados”.
“Esos libros de texto exponen el cuerpo de
la teoría aceptada, ilustran muchas o todas
sus aplicaciones apropiadas y comparan éstas
con experimentos y observaciones de
condición ejemplar...”
Aquí me surge el siguiente interrogante:
¿Podemos hablar de LIBROS DE TEXTO
CIENTÍFICOS en las ciencias jurídicas; en
particular en el derecho mercantil?
Indudablemente, los libros que se emplean
para el estudio de las ciencias jurídicas,
aunque no se refieren a experimentos, si
contienen o recogen un buen número de
observaciones sobre instituciones jurídicas,
su historia, interpretación, cambio y
comportamiento en las relaciones por ellas
reguladas. ¿Reflejan ellos una constelación
de hechos, teorías y métodos reunidos en los
libros de texto, a que se refiere la
propuesta de KUHN?. Una respuesta tentativa
y fácil sería la de afirmar que el modelo de
KUHN no aplica a las ciencias del espíritu.
Ya hemos dicho que este aspecto lo tendremos
en cuenta; pero que no obstante el mismo,
insistiremos en valernos de sus ideas para
sembrar algunas en el campo del derecho
mercantil.
“Pero, aunque este tipo de reunión de datos
ha sido esencial para el origen de muchas
ciencias importantes, cualquiera que
examine, por ejemplo, los escritos
enciclopédicos de Plinio o las historias
naturales baconianas del siglo xvii,
descubrirá que el producto es un marasmo. En
cierto modo, uno duda en llamar científica a
la literatura resultante...”.
De esta aseveración, nos preguntamos: ¿Han
estado las ciencias jurídicas inmersas en un
MARASMO?. Sobre este particular y,
específicamente en el área del derecho
mercantil, citaremos algunos pasajes de la
historia de roma (la conquista de la Galia
), remontándonos 78 años antes de cristo,
que nos dejan preocupados ( o satisfechos?)
– no sabría contestar ahora - ,
contrastándolos con instituciones vigentes
2.000 años después, para encontrar que si
borramos la distancia del tiempo,
prácticamente están regulando situaciones e
intereses económicos iguales. Pareciere que
el tiempo ha pasado en vano, o mejor aún, no
ha pasado?.
“Pero hay siempre hombres que se aferran a
alguna de las viejas opiniones y,
simplemente, se les excluye de la profesión
que, a partir de entonces, pasa por alto sus
trabajos...” Nos preguntamos: ¿Cuándo se
pasa por alto, o cuándo se considera “vieja”
una opinión en las ciencias jurídicas?.
“En las ciencias (aunque no en campos tales
como la medicina, la tecnología y el
derecho, cuya principal razón de ser es una
necesidad social externa), la formación de
periódicos especializados, la fundación de
sociedades de especialistas y la exigencia
de un lugar especial en el conjunto, se han
asociado, habitualmente, con la primera
aceptación por un grupo de un paradigma
simple...”
“Sin embargo, con un libro de texto, el
investigador creador puede iniciar su
investigación donde la abandona el libro y
así concentrarse exclusivamente en los
aspectos más sutiles y esotéricos de los
fenómenos naturales que interesan a su
grupo...”
“En la actualidad, en las ciencias, los
libros son habitualmente textos o
reflexiones retrospectivas sobre algún
aspecto de la vida científica...”
“El científico que escribe uno de esos
libros tiene mayores probabilidades de que
su reputación profesional sea dañada que
realzada...”.
Sobre este particular, en lo atinente a las
ciencias jurídicas, me viene a la memoria un
pasaje magistral, escrito por el Dr. Jorge
Vélez García, actual decano de la escuela de
derecho de la Universidad Sergio Arboleda,
exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia
y presidente en ejercicio de la Academia
Colombiana de Jurisprudencia, en cuya
revista número 311 de junio de 1998,
expresó: “También a veces ( ¿acaso, las más
de las veces?), hay quienes emplean la
ilustración de los autores como quien empuña
un mazo para golpear a un contendor en la
lucha forense...A esto y a mucho más se
halla expuesto el escritor de cuestiones
jurídicas. A predisponer en su contra a
aquellos que en la obra no encontraron su
caso nítidamente perfilado y resuelto, o
hallan una solución inconveniente a su
pretensión, o se topan con un punto de vista
en desarmonía con sus intereses; a padecer
el aguijón, no por inane menos molesto, de
los críticos y libelistas de oficio, para
quienes nada de los demás está bien hecho,
panfletarios incapaces de escribir la página
de un folleto, pero que en cocteles y
corrillos asumen de oráculos infalibles e
implacables frente al ensayo o el libro de
un colega...”
1.4. Del capítulo III. Naturaleza de la
ciencia normal.
“En su uso establecido, un paradigma es un
modelo o patrón aceptado...”
“En lugar de ello, tal y como una decisión
judicial aceptada en el derecho común, es un
objeto para una mayor articulación y
especificación, en condiciones nuevas o más
rigurosas”.
“La ciencia normal consiste en la
realización de esa promesa, una realización
lograda mediante la ampliación del
conocimiento de aquellos hechos que el
paradigma muestra como particularmente
reveladores, aumentando la extensión del
acoplamiento entre esos hechos y las
predicciones del paradigma y por medio de la
articulación ulterior del paradigma mismo”.
“Estas tres clases de problemas – la
determinación del hecho significativo el
acoplamiento de los hechos con la teoría y
la articulación de la teoría – agotan, creo
yo, la literatura de la ciencia normal,
tanto empírica como teórica. Por supuesto,
no agotan completamente toda la literatura
de la ciencia”.
Trasladada esta idea a las ciencias
jurídicas, no está lejos la utilidad del
postulado en mención. En efecto, las
ciencias jurídicas trabajan igualmente con
hechos sociales (que serían los “hechos
significativos”); que aplicados a los
intereses prevalentes en el derecho
mercantil, podríamos identificarlos como
hechos económicos, los que a su turno, se
articulan con las teorías que prevalecen en
el derecho comercial, las cuales giran
básicamente sobre las teorías de la empresa,
empresario, establecimiento de comercio y
actividad económica organizada, como
principales protagonistas de la concepción (
si se quiere moderna ) del derecho
económico.
En consecuencia, nos preguntamos. ¿Debemos
desertar de estas concepciones tradicionales
fundadas en la empresa y la actividad
económica desarrollada a través de la misma,
para visualizar un derecho comercial
distinto hasta el ahora elaborado con
fundamento en hechos sociales y económicos?
1.5. Del capítulo IV. La ciencia normal como
resolución de enigmas.
“Los enigmas son, en el sentido
absolutamente ordinario que empleamos aquí,
aquella categoría especial de problemas que
puede servir para poner a prueba el ingenio
o la habilidad para resolverlos”.
“Por el contrario, los problemas
verdaderamente apremiantes, como un remedio
para el cáncer , o el logro de una paz
verdadera, con frecuencia no son ningún
enigma, en gran parte debido a que pueden no
tener solución alguna”.
Nos preguntamos, entonces: ¿Existen en las
ciencias del espíritu problemas que tengan
la categoría de enigmas, a los cuales se
refieran los libros de texto, como categoría
especial de problemas, que pongan a prueba
el ingenio o la habilidad para resolverlos
por parte del investigador de esta
disciplina ?
1.6. Del capítulo V. Prioridad de los
paradigmas.
“Una investigación histórica profunda de una
especialidad dada, en un momento dado,
revela un conjunto de ilustraciones
recurrentes y casi normalizadas de diversas
teorías en sus aplicaciones conceptuales,
instrumentales y de observación”.
“Esos son los paradigmas de la comunidad
revelados en sus libros de texto, sus
conferencias y sus ejercicios de
laboratorio”.
“Estudiándolos y haciendo prácticas con
ellos es como aprenden su profesión los
miembros de la comunidad correspondiente”.
Algo similar es lo que sucede con los
estudiosos de las ciencias jurídicas, cuyo
fundamento teórico está representado por los
libros de texto a cuyo estudio dedican un
buen número de años y en los cuales
fundamentan toda su experiencia o ejercicio
profesional. Surge, la pregunta: ¿Cuándo
comienzan a aportar algo novedoso a su
ciencia, si siempre están apegados a sus
libros de texto?.
“Como resultado de ello, la búsqueda de un
cuerpo de reglas pertinentes para constituir
una tradición de investigación normal dada,
se convierte en una fuente de frustración
continua y profunda”.
“ Sin embargo, el reconocimiento de la
frustración hace posible diagnosticar su
origen”.
“Una nueva teoría se anuncia siempre junto
con aplicaciones a cierto rango concreto de
fenómenos naturales; sin ellas ni siquiera
podría esperar ser aceptada. Después de su
aceptación, esas mismas aplicaciones u otras
acompañarán a la teoría en los libros de
texto de donde aprenderán su profesión los
futuros científicos”.
1.7. Del capítulo VI. La anomalía y la
emergencia de los descubrimientos
científicos.
“El descubrimiento comienza con la
percepción de la anomalía; o sea, con el
reconocimiento de que en cierto modo la
naturaleza ha violado las expectativas,
inducidas por el paradigma, que rigen a la
ciencia normal”.
“...el descubrimiento involucra un proceso
extenso, aunque no necesariamente
prolongado, de asimilación conceptual.
¿Podríamos decir también que incluye un
cambio en el paradigma?.
De estas reflexiones, nos preguntamos:
¿Podemos hablar de descubrimientos en las
ciencias jurídicas y de cambios de
paradigmas? Reiteramos que no se ha perdido
la observación de que dan fe los apuntes de
clase, en el sentido de que el modelo en
estudio no puede aplicarse rígidamente a las
ciencias del espíritu. Lo que se desea es
aprovechar sus reflexiones para generar
inquietudes sobre la forma como se ha venido
trabajando en las ciencias en mención, en
las que es evidente un grado extremo de
rigidez en sus libros de texto, que
continúan predicando sin grandes cambios un
cuerpo teórico inmemorial.
1.8. Del capítulo VII. Las crisis y la
emergencia de las teorías científicas.
“El fracaso de las reglas existentes es el
que sirve de preludio a la búsqueda de otras
nuevas”.
“El fracaso con un problema nuevo es, a
veces, decepcionante; pero nunca
sorprendente. Ni los problemas ni los
enigmas ceden generalmente ante los primeros
ataques”.
1.9. Del capítulo VIII. La respuesta a la
crisis.
“...las crisis son una condición previa y
necesaria para el nacimiento de nuevas
teorías...”
“Como tal, si mi argumento es correcto,
pueden contribuir cuando mucho a crear una
crisis o, de manera más exacta, a reforzar
alguna que ya exista”.
“Pero los estudiantes de ciencias aceptan
teorías por la autoridad del profesor y de
los textos, no a causa de las pruebas”.
“Las aplicaciones mencionadas en los textos
no se dan como pruebas, sino debido a que el
aprenderlas es parte del aprendizaje del
paradigma dado como base para la práctica
corriente”.
“Cuando la transición es completa, la
profesión habrá modificado su visión del
campo, sus métodos y sus metas. Un
historiador perspicaz, al observar un caso
clásico de reorientación de la ciencia
mediante un cambio de paradigma, lo
describió recientemente como “tomar el otro
extremo del bastón”, un proceso que
involucra “manejar el mismo conjunto de
datos anteriores, pero situándolos en un
nuevo sistema de relaciones concomitantes al
ubicarlos en un marco diferente” “.
“Creo que es, sobre todo, en los periodos de
crisis reconocida, cuando los científicos se
vuelven hacia el análisis filosófico como
instrumento para resolver los enigmas de su
campo”.
De las reflexiones hechas, en forma lacónica
nos preguntamos: ¿No es hora en las ciencias
jurídicas de “tomar el otro extremo del
bastón”; de virar hacia el “análisis
filosófico”, como instrumentos para aportar
ideas nuevas, frescas, que cambien
sustancialmente la visión comunicada por los
libros de texto hasta ahora empleados en la
enseñanza de las ciencias en mención?.
1.10. Del capítulo IX. Naturaleza y necesidad
de las revoluciones científicas.
“Las revoluciones científicas se consideran
aquí como aquellos episodios de desarrollo
no acumulativo en que un antiguo paradigma
es reemplazado, completamente o en parte,
por otro nuevo e incompatible”.
“Frente a las diferencias tan grandes y
esenciales entre el desarrollo político y el
científico, ¿qué paralelismo puede
justificar la metáfora que encuentra
revoluciones en ambos?
“Las revoluciones políticas se inician por
medio de un sentimiento, cada vez mayor,
restringido frecuentemente a una fracción de
la comunidad política, de que las
instituciones existentes han cesado de
satisfacer adecuadamente los problemas
planteados por el medio ambiente que han
contribuido en parte a crear”.
“Tanto en el desarrollo político como en el
científico, el sentimiento de mal
funcionamiento que puede conducir a la
crisis es un requisito previo para la
revolución”.
“Las revoluciones políticas tienden a
cambiar las instituciones políticas en modos
que esas mismas instituciones prohíben. Por
consiguiente su éxito exige el abandono
parcial de un conjunto de instituciones a
favor de otro y, mientras tanto, la sociedad
no es gobernada completamente por ninguna
institución”.
“En números crecientes, los individuos se
alejan cada vez más de la vida política y se
comportan de manera cada vez más excéntrica
en su interior. Luego, al hacerse más
profunda la crisis, muchos de esos
individuos se comprometen con alguna
proposición concreta la reconstrucción de la
sociedad en una nueva estructura
institucional”.
“En este punto, la sociedad se divide en
campos o partidos enfrentados, uno de los
cuales trata de defender el cuadro de
instituciones antiguas, mientras que los
otros se esfuerzan en establecer otras
nuevas”.
“Aunque las revoluciones tiene una función
vital en la evolución de las instituciones
políticas, esa función depende de que sean
sucesos parcialmente extrapolíticos o
extrainstitucionales”.
Nos preguntamos: ¿Al igual que en las
revoluciones políticas que menciona Kuhn ,
se puede hablar de revoluciones en las
ciencias jurídicas?
1.11 Del capítulo X. Las revoluciones como
cambios del concepto del mundo.
“El historiador de la ciencia puede sentirse
tentado a proclamar que cuando cambian los
paradigmas, el mundo mismo cambia con
ellos”.
“Es algo así como si la comunidad
profesional fuera transportada
repentinamente a otro planeta, donde los
objetos familiares se ven bajo una luz
diferente y, además, se les unen otros
objetos desconocidos. Por supuesto , no
sucede nada de eso...”
“En lugar de ser un intérprete, el
científico que acepta un nuevo paradigma es
como el hombre que lleva lentes inversores.
Frente a la misma constelación de objetos
que antes, y sabiendo que se encuentra ante
ellos, los encuentra, no obstante,
transformados totalmente en muchos de sus
detalles”.
1.11. Del capítulo XI. La invisibilidad de
las revoluciones.
Es este el capítulo que, según los apuntes
de clase, más tiene relación con el papel de
los libros de texto, en las revoluciones
científicas, veamos:
“Como fuente de autoridad, acuden a mi
imaginación, sobre todo, los libros de texto
científicos, junto con las divulgaciones y
las obras filosóficas moldeadas sobre ellos.
Estas tres categorías – hasta hace poco no
se disponía de otras fuentes importantes de
información sobre la ciencia, excepto la
práctica de la investigación – tienen una
cosa en común. Se dirigen a un cuerpo ya
articulado de problemas, datos y teorías con
mayor frecuencia que al conjunto particular
de paradigmas aceptado por la comunidad
científica en el momento en que dichos
libros fueron escritos. Los libros de texto
mismos tienen como meta el comunicar el
vocabulario y la sintaxis de un lenguaje
científico contemporáneo. Las obras de
divulgación tratan de describir las mismas
aplicaciones, en un lenguaje que se acerca
más al de la vida cotidiana”.
“En el caso de los libros de texto, por lo
menos, existen incluso razones poderosas por
las que, en esos temas, deban ser
sistemáticamente engañosos”.
“Por el momento, demos por sentado que,
hasta un punto sin precedente en otros
campos, tanto los conocimientos científicos
de los profesionales como los de los
profanos se basan en libros de texto y en
unos cuantos tipos más, de literatura
derivada de ellos. Sin embargo, puesto que
los libros de texto son vehículos
pedagógicos para la perpetuación de la
ciencia normal, siempre que cambien el
lenguaje, la estructura de problemas o las
normas de la ciencia normal, tienen,
íntegramente o en parte, que volver a
escribirse. En resumen, deben volverse a
escribir inmediatamente después de cada
revolución científica, una vez escritos de
nuevo, inevitablemente disimulan no sólo el
papel desempeñado sino también la existencia
misma de las revoluciones que los
produjeron”.
“Sin embargo, la tradición derivada de los
libros de texto, en la que los científicos
llegan a sentirse participantes, nunca
existió efectivamente”.
“No es extraño que tanto los libros de texto
como la tradición histórica que implican
tengan que volver a escribirse
inmediatamente después de cada revolución
científica”.
“ Whitehead captó el espíritu no histórico
de la comunidad científica cuando escribió:
“Una ciencia que vacila en olvidar a sus
fundadores está perdida”. Sin embargo, no
estaba completamente en lo cierto, ya que
las ciencias, como otras empresas
profesionales, necesitan a sus héroes y
preservan sus nombres”.
“Puesto que su finalidad es la de enseñar
rápidamente al estudiante lo que su
comunidad científica contemporánea cree
conocer, los libros de texto tratan los
diversos experimentos, conceptos, leyes y
teorías de la ciencia normal corriente,
hasta donde es posible, separadamente y uno
por uno. Como pedagogía, esta técnica de
presentación es incuestionable”.
“La presentación de un libro de texto
implica que, desde el comienzo de la empresa
científica, los profesionales se han
esforzado por las objetividades particulares
que se encuentran incluidas en los
paradigmas actuales. En un proceso comparado
frecuentemente a la adición de ladrillos a
un edificio, los científicos han ido
añadiendo uno por uno, hechos, conceptos,
leyes y teorías al caudal de información que
proporciona el libro de texto científico
contemporáneo”. “Pero no es así como se
desarrolla una ciencia”.
1.12. Del capítulo XII. La resolución de
las revoluciones.
“Los libros de texto que hemos estado
examinando solo se producen inmediatamente
después de una revolución científica. Son
las bases para una nueva tradición de
ciencia normal”.
“Hasta el grado en que se dedique a la
ciencia normal, el investigador es un
solucionador de enigmas, no alguien que
ponga a prueba los paradigmas...será como el
jugador de ajedrez que, frente a un problema
establecido y con el tablero, física o
mentalmente ante él, ensaya varios
movimientos alternativos para buscar la
solución...”
“Es justamente lo incompleto y lo imperfecto
del ajuste entre la teoría y los datos
existentes, lo que, en cualquier momento,
define muchos de los enigmas que
caracterizan a la ciencia normal.
1.13. Del capítulo XIII. Progreso a través
de las revoluciones.
“Por qué debe progresar continuamente la
empresa bosquejada antes ( que entiendo Kuhn
se refiere al desarrollo científico ),
cuando, por ejemplo, el arte, la teoría
política y la filosofía no lo hagan?
“Por qué es el progreso una condición
reservada casi exclusivamente a las
actividades que llamamos ciencia?
“Puede notarse, inmediatamente, que parte de
la pregunta es absolutamente semántica. En
medida muy grande, el término “ciencia” está
reservado a campos que progresan de manera
evidente. En ninguna parte se muestra esto
de manera más clara que en los debates
repetidos sobre si una u otra de las
ciencias sociales contemporáneas es en
realidad una ciencia”.
“Con frecuencia se gastan grandes energías,
se despiertan grandes pasiones y los
observadores exteriores tienen grandes
dificultades para saber por qué. “¿Hay mucho
que pueda depender de una “definición de
ciencia”?”. ¿Puede una definición indicarle
a un hombre si es o no un científico?”. En
ese caso, Por qué no se preocupan los
artistas o los científicos naturales por la
definición del término?”
“De manera inevitable, llegamos a sospechar
que lo que se encuentra en juego es algo más
fundamental. Es probable que, en realidad,
se hagan preguntas como las siguientes: ¿Por
qué no progresa mi campo del mismo modo que
lo hace, por ejemplo, la física?. ¿Qué
cambios de técnicas, de métodos o de
ideología lo harían capaz de progresar en
esa forma?”
“Debemos aprender a reconocer como causas lo
que ordinariamente hemos considerado
efectos. Si logramos hacer esto, las frases
“progreso científico” e incluso “objetividad
científica” pueden llegar a parecer en parte
redundantes”...¿Progresa un campo debido a
que es una ciencia, o es una ciencia debido
a que progresa?”
“A diferencia de los ingenieros y de muchos
doctores y la mayor parte de los teólogos,
el científico no necesita escoger problemas
en razón de que sea urgente resolverlos y
sin tomar en consideración los instrumentos
disponibles para su resolución. También a
ese respecto, el contraste entre los
científicos naturalistas y muchos
científicos sociales resulta aleccionador.
Los últimos tienden a menudo, lo que los
primeros casi nunca hacen, a defender su
elección de un problema para su
investigación, por ejemplo, los efectos de
la discriminación racial o las causas del
ciclo de negocios, principalmente en
términos de la importancia social de lograr
una solución. ¿De qué grupo puede esperarse
entonces que resuelva sus problemas a un
ritmo más rápido?
“En la música, en las artes gráficas y en la
literatura, el profesional obtiene su
instrucción mediante la observación de los
trabajos de otros artistas, principalmente
artistas anteriores. Los libros de texto,
excepto los compendios o los manuales de
creaciones originales, solo tienen un papel
secundario. En la historia, la filosofía y
las ciencias sociales, los libros de texto
tienen una importancia mucho mayor...”
2. Ha progresado el derecho comercial o
mercantil, según las evidencias que arrojan
la lectura de los libros de texto
tradicionales en dicha materia?
2.1. Para efectos del presente ensayo, tal
como lo advertimos en sus páginas iniciales,
tomaré unos pasajes de la obra clásica del
profesor Guglielmo Ferrero, titulada:
“Grandeza y Decadencia de Roma” I, La
Conquista, II Julio César”, Ediciones siglo
veinte, Buenos Aires, 1959, que constituye
un libro de texto, para la enseñanza del
derecho en general, ya que en sus páginas se
encuentran excelentes referencias a las
instituciones jurídicas que rigieron en Roma
en un periodo específico, en este caso, los
años 78 al 59 antes de Cristo.
2.2. Acto seguido, se contrastará lo
enseñado por la obra o libro de texto en
mención; con lo que enseñan los libros de
texto actuales, tomando algunos puntos de
referencia específicos, para establecer si
han existido cambios sustanciales en las
situaciones económicas reguladas en el
periodo histórico reseñado, con la normativa
que actualmente las rige.
2.3. Se podría entonces, afirmar que, el
método o procedimiento que seguiré en las
líneas que a continuación me propongo
redactar busca evidenciar si en el punto
específico que se adopta en relación con el
derecho comercial, las instituciones que se
mencionen han estado inmersas en el marasmo
que denuncia Kuhn; o si por el contrario, es
evidente que se hayan reescrito brindando
bases para una nueva tradición en el derecho
comercial acotado.
2.4. En otros términos: Asumimos, regulamos,
interpretamos o afrontamos -en materia
comercial o mercantil- los hechos y
situaciones jurídicas con contenido
patrimonial o económico, en forma idéntica o
similar a como se hacia 78 años antes de
Cristo?
2.5. Algunos pasajes tomados de la obra en
mención, pueden dejarnos sorprendidos.
Veamos lo que refiere el autor: “ A la
expansión militar sucedió la expansión
mercantil. Con este motivo se abrieron en
Roma los primeros baños públicos, poco
después de la segunda guerra púnica; luego,
en el 174, los primeros hornos públicos para
los obreros y mercaderes célibes, que no
podían fabricarse el pan en casa por medio
de esclavos. Los generales condujeron muchos
artesanos griegos para organizar sus fiestas
y triunfos; numerosos orfebres se hicieron
cambistas, pues tantas eran las monedas
extranjeras que afluían a Roma, y gran
número de estos cambistas, estimulados por
la ganancia y la abundancia del capital, se
transformaron en banqueros, aceptaron
depósitos, hicieron préstamos. Numerosos
extranjeros e italianos acudieron a abrir
sus tabernas, baños, tintorerías,
zapaterías, orfebrerías, sastrerías; se
hicieron empresarios de teatros o autores de
comedias...”
2.6. “El espíritu mercantil se difundió en
todas partes, en el bajo pueblo como en la
aristocracia, triunfando paulatinamente, aun
en las familias más conservadoras, de los
prejuicios y de las repugnancias de la era
agrícola. Catón, por ejemplo, el primero que
ingresó en el Senado perteneciendo a una
familia de medianos propietarios de la
Sabina, quiso ser desde luego el perseguidor
de los usureros y el prototipo del landlord
antiguo; pero se arrojó en seguida en los
negocios, y también él se convirtió en un
hombre de su tiempo, se asoció a los
mercaderes armadores, ejerció la usura,
traficó con las tierras y el comercio de
esclavos”
2.7. “Y sin embargo, bajo esta prosperidad
se elaboraba un cambio inmenso y terrible en
todo, pues en todas partes alteraba la
composición de las clases el violento
contraste entre el antiguo y el nuevo orden
de cosas. Si la plebe romana, que continuaba
en el campo, aun vivía a la manera antigua y
era sobria, sencilla, honrada, respetaba a
la nobleza y a la ley, al contrario, los
ciudadanos que iban a establecer su
residencia en Roma para ejercer los oficios,
el comercio, la navegación, el tráfico,
contraían todos los vicios de la plebe que
vivía en las ricas ciudades mercantiles: la
embriaguez, la codicia, la pereza, el deseo
de las diversiones, la indisciplina, el
egoísmo del célibe, la fanfarronería...”
2.8. En la actualidad, podemos preguntarnos
si no es evidente que el nuevo orden de
cosas, una vez soportados los cambios
históricos transcurridos desde la época
citada, a la fecha; con algunos cambios de
redacción, no es la misma?. Es decir, el
mercantilismo nos mantiene, todavía, sumidos
en la noche oscura y sin fin que el profesor
Ferrero describe en su obra.
2.9. Si todavía subsistieren dudas del
desolador panorama, el autor dice: “En los
campos de Italia la usura se propagaba a la
manera de una plaga; ...La lucha por la vida
empezó a ser dura en Roma y en Italia; en
todos los oficios y empresas que podían
abordarse con poco capital, aumentó la
competencia y disminuyó la ganancia; la
miseria empezó a fermentar en todas partes
cual grandes pantanos que, como siempre
ocurre, pronto emponzoñaron con sus miasmas
el aire respirado por los ricos. En Roma,
adonde todos acudían atraídos por el rumor
de la opulencia de la metrópoli, el hambre
fue un tormento y una humillación de todas
las horas. En su creciente grandeza, y a
medida que la población aumentaba, la ciudad
tenía que buscar en mercados, cada vez más
distantes, el trigo para sustentarse; pero
cuanto más remotos los mercados, más se
encarecía el pan en Roma, y en cuanto venía
un año malo, el pueblo bajo sufría hambre y
contraía deudas con el panadero”
2.10. “A esto vino a sumarse otro mal,
todavía más grave, el empobrecimiento, la
corrupción y la desaparición de la antigua
aristocracia romana; la decadencia
progresiva, física, económica y moral de la
clase dirigente de Roma. En las familias
nobles, enriquecidas durante el período
próspero de los comienzos del siglo, el
orgullo y la crápula corrompieron a muchos
jóvenes, que se criaron perezosos, estúpidos
y viciosos...Muchos jóvenes se llenaron de
deudas...vendieron la casa de sus
antepasados...otros intentaron obtener
dinero consagrándose a la política...”
2.11. “Polibio, el gran pensador...había
comprendido que el imperialismo concluiría
por destruir al imperio; que el orgullo, la
concupiscencia, la sed de placeres, el
celibato, todas las pasiones de la era
mercantil y de la política conquistadora,
que era su secuela, destruirían el poder
militar de Roma, el orden interno, el
acuerdo de las clases, y desencadenarían en
la metrópoli del imperio la anarquía
demagógica, en la que habían fenecido tantas
repúblicas de Grecia...”
2.12. “Las tierras públicas convertidas en
propiedad privada aumentaron inmediatamente
de valor; los propietarios endeudados
pudieron vender los campos, que antes solo
tuvieron en usufructo; los que habían
empezado a invertir capitales en las tierras
se tranquilizaron y las transacciones sobre
ellas recomenzaron activamente”.
2.13. “Durante el año 66 las cosas no
hicieron más que empeorar en Italia...la
crisis financiera se exacerbó; la miseria
producida por las deudas, la exasperación de
los deseos no satisfechos y de las
esperanzas malogradas, perturbaban a todas
las clases...en el fondo no había más que un
gran problema, de interés verdaderamente
nacional: el de las deudas...”
2.14. “Se discutía, se intrigaba mucho;
pero, fuera de las rivalidades de hombres y
bandos, sólo había un peligro, un solo
sufrimiento: las deudas. En la impaciencia
que se experimentaba por gozar y poseer,
muchas personas contraían deudas que luego
no podían pagar, y la democracia dueña del
mundo, desde los senadores que ostentaban un
gran nombre hasta los humildes cultivadores,
desde Julio Cesar hasta los pequeños
mercaderes de Roma, pertenecía a un escaso
número de usureros...la tempestad debía
estallar cuando apareciera un hombre audaz
que agitase entre acreedores y deudores esta
cuestión candente, que temían por igual los
dos partidos”.
2.15. Como se observa, dos mil años después,
la situación sigue siendo similar. Hoy
encontramos hombres, empresas y países
endeudados en extremo, en cifras impagables
y, como sucedía en Roma 66 años antes de
Cristo; las deudas siguen siendo el
sufrimiento diario y el instrumento de
compra de conciencias sin consideración de
la categoría social en la que se aplique.
2.16. “Según el derecho hipotecario, harto
severo, que a la sazón estaba en uso, si
expiraba el plazo y el deudor no había
pagado, el acreedor se apoderaba de la
propiedad hipotecada, aunque implicara dos o
tres veces el valor de la suma prestada; y
muchas personas que ya no podían encontrar
fuera dinero a préstamo para pagar los
intereses o reembolsar el capital, tenían
que vender a precios irrisorios sus tierras,
sus casas, sus alhajas y sus obras de arte.
En todo se produjo una baja rápida, de cuyos
efectos nadie se eximía, ni los ricos
senadores, que ya no gozaban de la facilidad
de los grandes créditos necesarios para la
complicada administración de los vastos
patrimonios...”
2.17. Al repasar estos pasajes descritos,
que se remontan a 70 años antes de Cristo y
compararlos con la situación actual, es
increíble la coincidencia de los hechos e
instituciones que los rigen. En efecto,
nuestro derecho hipotecario sigue siendo el
mismo que regía en el año 66 antes de Cristo
y, sus injusticias, continúan – dos mi años
después – siendo iguales. En efecto,
actualmente las personas se ven
imposibilitadas para pagar los altos
intereses de los créditos obtenidos y por
supuesto avocadas a perder sus casas, sus
tierras y los demás bienes de valor, tal
como lo describe la obra citada.
2.18. Ahora bien, la pregunta que surge es
si la institución en mención (el derecho
hipotecario) que hoy en día se aplica en
términos prácticamente idénticos a como lo
fue en la época histórica aludida; frente a
hechos iguales debe tener consecuencias
similares. O, si por el contrario, es hora
de que su estructura se reemplace o cambie,
para evitar que siga siendo un instrumento
de expoliación de los bienes de los
particulares por parte de los usureros
(ahora organizados en la forma de Bancos y
Corporaciones), que desde los remotos
tiempos referidos, han venido históricamente
cumpliendo el mismo papel.
2.19. Qué decir de otras instituciones
similares a la mencionada, que
históricamente han sido refinados como
sutiles instrumentos de esclavitud, que
empleando el endeudamiento, encarcelan la
libertad de los más ilustres hombres. En la
obra en mención, dice el profesor Ferrero:
“Cicerón contrajo una deuda inmensa con
inseguras probabilidades de pagarla, y
cometía el mismo error que César, pues
esclavizaba su libertad personal con una
cadena que ya no lograría romper...”
2.20. “...Sobornados por sus enemigos
políticos, muchos acreedores exhibieron un
buen manojo de antiguas syngraphae (hoy
diríamos letras de cambio) sin pagar...
seguramente que estas amenazas eran
resultado de las intrigas políticas...”
2.21. En la actualidad no solo el derecho
hipotecario, la letra de cambio y otras
figuras del derecho mercantil que tuvieron
su origen en Roma, o que se perfeccionaron
en los siglos XII y siguientes, si bien
sirven de marco jurídico institucional para
regir las relaciones comerciales o
mercantiles entre los particulares e,
incluso, entre éstos y el Estado; también
constituyen instrumentos de presión política
y social, ya que sus contornos básicos no
han sufrido cambios drásticos o
sustanciales; quizás porque en últimas lo
que regulan son relaciones entre los
hombres, que transcurridos más de dos mil
años del César; Cicerón; Craso; Pompeyo y
demás personajes de la historia del profesor
Ferrero, siguen siendo muy similares en su
acciones y pasiones a los hombres de hace
dos mil sesenta años.
2.22. Entonces, podemos afirmar que le ha
faltado creatividad al derecho mercantil
para regular las situaciones en mención. Por
qué no ha creado otros instrumentos
jurídicos que se aparten sustancialmente de
los heredados (el término heredado lo
tomamos de los apuntes de clase, cuando se
habló de la concepción heredada ), que
eviten el empleo de las instituciones
mercantiles como instrumentos de esclavitud
y presión política? Por qué las personas
siguen perdiendo sus bienes, consumidos por
el pago de intereses y agobiados por las
deudas adquiridas – aun a sabiendas – de que
no podían pagarlas?. Los modernos mecanismos
de estudios de factibilidad, niveles de
endeudamiento, estudios de crédito, etc.,
solo han constituido intrincados mecanismos
de burocracia de papel, ya que al final del
camino, la historia en un circulo
inagotable, se repite día a día. Muchos
hombres del común y de negocios, endeudados
hasta el tope, dilapidan los bienes
heredados u obtenidos con tesón y trabajo,
los cuales en cantidades alarmantes pasan
nuevamente a banqueros y usureros como los
que en antaño irrumpieron hace ya varios
siglos.
2.23. Por supuesto que las reflexiones
hechas no constituyen un problema exclusivo
del derecho mercantil o comercial. Concurren
allí un sinnúmero de variables que alimentan
el caos ancestral citado. Pero,
indudablemente el derecho mercantil, está
llamado a jugar un papel crucial en la
situación descrita. No obstante, se ha
resignado a tratar el tema tal como se hacía
entre los Romanos y demás culturas de las
que hemos recibido influencia notable en
esta materia.
2.24. Si bien es cierto, como lo sostiene
KUHN, el derecho tiene como principal razón
de ser, una necesidad social externa, ésta
puede ser influencia por la normativa que la
regula; propiciando nuevos esquemas, si se
quiere distintos o revolucionarios, con
relación a los reiteradamente comunicados o
enseñados a través de los libros de texto
hasta el momento producidos; que se han
limitado a recoger e ilustrar con
inocultable orgullo la tradición heredada
principalmente de los Romanos.
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Decano:
Jorge Vélez García
Vicedecano:
José María del Castillo Abella
Duración:
10 Semestres
Jornada:
Diurna
Título:
Abogado |






Revista electrónica de difusión científica de la Universidad
Sergio Arboleda
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