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EDUCACIÓN E INNOVACIÓN, UNA APUESTA POR LA ECONOMÍA NARANJA

Por Rodrigo Noguera Calderón*

la-economia-naranja-u.sergio-arboleda-escuela-internacional-administracion-marketingA finales del año pasado se presentó en la Universidad Sergio Arboleda el libro “La economía naranja, una oportunidad infinita”, publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y escrito en coautoría por Iván Duque Márquez, abogado egresado de nuestra institución. El texto plantea cómo el modelo sustentado en la innovación y la creatividad gana protagonismo, al punto que hoy es la cuarta economía del planeta.

La economía naranja, tal como lo define el libro, es el conjunto de actividades que permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, los cuales trascienden las fronteras, desdibujan los mapas y generan valor a la sociedad, sustentado todo ello en la competitividad.

Cabe anotar que la innovación, y este modelo en particular, no está fundamentado solamente en las tecnologías duras. Las Ciencias Sociales juegan un papel primordial en la configuración de este paradigma. Es así que hay un amplio desarrollo y transformación en disciplinas como la comunicación, la publicidad, el marketing y tantas otras. De hecho, el derecho que siempre ha sido tan conservadurista hoy ha trascendido y puede llegar a estar en la primera línea de la vanguardia.

Se trata, entonces, de hacer tanto énfasis en las tecnologías ‘duras’ como en las Ciencias Sociales, aprovechando las fortalezas de cada una de éstas y generando valor y riqueza en la sociedad a través de la comprensión cultural y social del mundo contemporáneo. Para consolidar este objetivo, la educación se convierte en protagonista, ya que deben existir modelos educativos encausados a potenciar las industrias de la imaginación y la creatividad, de los servicios y de los productos innovadores.
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El aula se convierte en el centro de este proyecto. En la actualidad afirmar que la innovación es motor de desarrollo es una perogrullada. Sin embargo, nunca está de más dar a la academia el lugar que le corresponde en la sociedad: el progreso gira alrededor del conocimiento, y la universidad debe tender puentes para garantizar este proceso.

Algunas décadas atrás Singapur, Corea o Liechtenstein se plantearon retos en el campo de la innovación y de la producción de bienes y servicios con amplio valor agregado. En términos populares, podríamos decir que hicieron una apuesta por dejar de ser ‘parroquiales’, y sentir el mundo. Así, centraron su política pública en la educación (esto no fue solo cosa de un plan de gobierno) teniendo como pilar la investigación aplicada y puesta al servicio de la industria, la economía y la sociedad en general. La ciencia entonces sería un vehículo para hacerse competitivos y la innovación les permitiría inventarse nuevos mercados, ser creativos, apostarle a la idea de Churchill de que los imperios del futuro serían los imperios de la mente.

Por esto la Universidad Sergio Arboleda apuesta por formar ciudadanos que estén a la altura de los retos que imponen dichos conceptos, a través de una educación moderna y global, que los lleve a comprender las nuevas dinámicas sociales, las cuales tienen plena validez en cualquier lugar del mundo.

Así, la economía naranja conceptualizada en el texto es un hecho, un camino y una solución que será determinante para el desarrollo del país durante las próximas décadas. Es el momento de dar impulso a la economía cultural y a las industrias creativas en Colombia, no solo como un plan a corto plazo que busca resultados inmediatistas, sino como una política pública concebida para alentar un foco de desarrollo que cobra tanta importancia como el sector manufacturero o energético.

De la mano de la innovación y la creatividad se disminuirá la brecha que aún separa a nuestro país del mundo moderno. Quizá lo que falta es volver la mirada hacia sí mismos y convencernos de que la riqueza está en lo que somos.

*Rector Universidad Sergio Arboleda

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