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EL DISEÑO EMPRESARIAL EN LOS PROCESOS DE LAS COMPAÑÍAS

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La introducción del diseño en los procesos de una organización es una vía hacia el desarrollo y la investigación, y un promotor de innovación y creatividad en la cultura empresarial.

El libro “Design a Better Business” de Patrick van der Pijl, Justin Lokitz y Lisa Kay, cuya reseña se encuentra en getAbstract, ofrece guías para incorporar ese proceso en los negocios. Según el libro, aplicar el enfoque ofrece agilidad y asertividad para identificar oportunidades, obstáculos y soluciones.

Según los autores, el viaje hacia el diseño inicia con la preparación y recolección de información que permita establecer un proyecto (idea, producto o servicio) a desarrollar. La idea debe estar alineada con la visión corporativa, la cual se relaciona con la percepción de los empleados y los consumidores sobre la empresa. Conocer la empresa, los consumidores y la industria, es crucial.

Al identificar el comportamiento de los consumidores, indagar sobre la competencia, la economía y las tendencias del mercado, y profundizar en el modelo de negocio actual, se generará conocimiento que posteriormente será la base para el enfoque del diseño.

Trabajar con el equipo en pro de generar ideas es otra acción importante en este proceso. Al compartir y combinar diversas ideas se busca construir un concepto de valor.

Es importante asignar un espacio para organizar y evaluar cada idea, clasificándola como significativa, incremental, un costo o un ingreso. Aquellas de carácter significativo serán las de mayor valor y, por lo tanto, sobre las que se debe orientar el proceso. Clave en esta fase es la búsqueda de herramientas o nuevos caminos que promuevan el “brainstorming” y la creatividad.

Los prototipos son el tercer tema que analiza el libro. Una forma de evaluar el proyecto, de manera discreta y efectiva, es crear varios modelos de los productos o servicios que se van a lanzar. Asimismo, usar medios módicos, pero creativos para desarrollarlos, mostrarlos a consumidores potenciales y acopiar retroalimentación sobre estos, es esencial en el proceso de diseñar.

El paso siguiente es definir cuáles ideas son válidas en el mundo real. Clasificarlas según su importancia permitirá conocer las más riesgosas.

Es necesario incorporar cambios en el producto o negocio según la perspectiva de los consumidores y la capacidad de producción y entrega. Utilizar tests es una buena herramienta para comparar ideas en el mercado y conocer cuál funciona mejor o qué modificaciones deben implementarse. Los empresarios deben recordar que muchas empresas exitosas transformaron totalmente sus planes originales.

Una vez validada la idea, debe ejecutarse. Convertir la idea en otro pilar de la cultura organizacional es el nuevo desafío; se deben buscar promotores del proyecto que aporten conocimiento y ofrezcan herramientas, así como encontrar espacios donde se promueva la incubación de ideas. Algo fundamental en este camino es usar medidas reales que muestren la supervivencia de la idea.

Finalmente, el texto aborda la importancia de identificar con precisión las necesidades y requerimientos de los consumidores. Diseñar los proyectos con base en la gente y los desafíos reales es la vía para encontrar respuestas acertadas a lo que el mercado requiere.
El proceso del diseño es un gran aporte para empresas que buscan crecer y capturar mercado bajo los pilares de la creatividad y la innovación, impulsando y motivando a su personal. Al incorporar este enfoque en su cultura, las empresas podrán desarrollar habilidades como la identificación de oportunidades, la solución ágil de retos, la prevención del fracaso y la adaptación al cambio.


Lea la reseña aquí.