Perfiles
de Conquista. La aventura de España en América
Mario Jaramillo
"Coja usted un avión de Madrid hacia cualquier capital
latinoamericana. tardará nueve, diez, once, doce horas en aterrizar desde el instante en
el que el aparato despegue del aeropuerto internacional de Barajas. Durante el trayecto,
muy probablemente, usted será atendido en sus necesidades y caprichos; habrá visto una
película; habrá desayunado, almorzado y comido; habrá recorrido varias veces los
pasillos en cómodas medias de viaje; quizás habrá dormido unas cuantas horas; habrá
leído un periódico, una revista o tal vez un libro entero; y, casi seguro, habrá
rellenado, perezosamente, cuatro líneas de un papel que presentará antes las autoridades
aduaneras y de inmigración del país de destino.
Hace más de quinientos años ese mismo trayecto, de más
de diez mil kilómetros, habría sido ostensiblemente lo opuesto: habría viajado en un
bergantín maltrecho, con altas probabilidades de naufragar: habría tardado varios meses
en llegar a una costa desconocida; nadie habría atendido sus más mínimas necesidades y
un capricho habría podido costarle la cabeza; no habría probado comida en días e incluso
habría observado con apetito a su compañero de
viaje; los sueños habrían sido pesadillas; y sus documentos y permisos de viaje, que le
habrían costado más de un año de intrigas en Sevilla para obtenerlos, de nada le habrían
servido al llegar a tierra firme. Aunque tal vez sí le habrían resultado útiles: para
tratar de sacarle los ojos a unos indios que opondrían absoluta resistencia, y que,
triunfantes, le harían comer luego esos papeles y, mas tarde, le abrirían el estómago
para entender la digestión de unos extraños seres cuyas principales características son
el color blanco de su rostro, el rubio de sus barbas, y una inexplicable piyama de
hierro con la que se acuestan a dormir."