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¿Cómo
hacer lectura crítica?
Sonia Jannett Girón Castro
Camilo Enrique Jiménez Camargo
Constanza Lizcano Rivera
La lectura critica no
es algo dado, connatural a las personas y a las sociedades. La
criticidad, que es una actitud frente a la vida y al mundo y a
la vez una manera de pensar, y la lectura, que es la experiencia
formativa por excelencia, son construcciones culturales. Ambas
necesitan educación, cultivo, trabajo.
Esto implica una formación del
sujeto en ambas direcciones. Por una parte, la de una de una
persona que ejerce la ciudadanía con actitud y pensamiento
críticos. Por la otra, el desarrollo de la capacidad para leer,
en una cultura letrada, de una manera concordante con las
exigencias de una sociedad auténticamente democrática.
¿Cómo hacer lectura critica?
pretende contribuir a los esfuerzos que se adelantan en este
aspecto en el contexto universitario. Es fruto de un trabajo
colectivo que exigió la consulta, el balance, la discusión y la
concertación pedagógica de perspectivas y propuestas. Surgió de
un proceso de reflexión responsable que conjuga las exigencias
de la práctica educativa y la indagación teórica. También es el
resultado de un proceso de creación didáctica a partir de las
necesidades y experiencias del aula.
En la primera parte, se define la
criticidad como una actitud de cambio en relación con las
diversas practicas de lectura que se dan en la vida cotidiana.
Allí también, se proponen reflexiones y conversatorios en torno
a los usos de los diversos tipos de texto que hacen parte de la
experiencia del ciudadano contemporáneo.
En segundo lugar, se conceptualiza
la lectura critica, vinculándola con las exigencias propias del
mundo universitario en la globalización, en el que se ha
reconocido un contexto de crisis de la formación humanística. Al
reconocer que no basta leer para sobrevivir a para tener, pues
el acto de leer perdería su horizonte de sentido, se asume que
la formación para la lectura critica desborda un enfoque de
formación y evaluación por competencias, aunque no lo excluye
totalmente.
Por eso, en la tercera parte, se
proponen once estrategias para la formación del lector Critico.
Cada una se explica, se ilustra Con un ejemplo y se diseña Como
una actividad para el estudiante. No pueden estas «técnicas» por
si mismas sustituir ni la actitud ni el pensamiento críticos,
pero con la participación consciente y activa del estudiante, si
pueden convertirse en ejercicios formativos que potencien
saberes que 10 capaciten para hacer este tipo de lectura.
Los autores
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