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Artículos
Pruebas de diagnóstico
en la alfabetización académica de la educación superior
“Lo que el alumno hace es realmente más importante
para determinar lo que aprende que lo que el profesor hace”
Paula Carlino
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Por Luís Felipe Salamanca y Hernando Rebolledo
Docentes del Departamento de Gramática de la Universidad Sergio
Arboleda
Si pretendiéramos establecer el origen de las pruebas de diagnóstico
de lectura y escritura a las que se someten los estudiantes en la
Educación Superior, tendríamos que buscarlo en las ciencias médicas
y exactamente en la Medicina. Éstas se concibieron como un sistema a
través del cual se obtiene información general sobre el estado de un
paciente para evaluar y planificar las acciones en materia médico-
asistencial.
Contextualizando su uso a la academia, se trata de una evaluación
que permite a los profesores establecer, con cierta certeza, el
nivel de habilidades en lectura y escritura conque un estudiante
inicia un ciclo o nivel educativo. Los resultados obtenidos en la
prueba permiten que el docente establezca unos parámetros para medir
el rendimiento del estudiante durante el desarrollo de la materia.
Igualmente, las pruebas en cuestión brindan suficientes elementos
para planear y llevar a cabo la intervención pedagógica necesaria,
teniendo en cuenta las necesidades del grupo en general y de cada
estudiante en particular. Vale la pena aclarar que aunque se pueden
diseñar estrategias para todos los estudiantes, la mayor
contribución de esta valiosa herramienta radica en la posibilidad de
establecer un plan de trabajo para las necesidades específicas de
cada alumno.
En el caso concreto de unas pruebas de diagnóstico en lecto-escritura
para estudiantes que ingresan al nivel superior de su ciclo
educativo, éstas deben ser de carácter obligatorio, pues al
asegurarse su presentación se le garantiza a los jóvenes la ayuda
que cada quien requiera a lo largo del proceso. Dejar de presentar
las pruebas al comienzo del ciclo implica que el estudiante estará
solo frente a sus dificultades. El docente, entonces, debe hacer
claridad respecto a la obligatoriedad de éstas. Del mismo modo,
disipará cualquier duda en cuanto a su carácter no discriminatorio,
pues algunos jóvenes podrían sentir temor de ser rotulados de
ineptos al obtener puntajes muy bajos.
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