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¿Do you speak español?
Parece difícil imaginar qué
destino pueda acechar al español en Estados Unidos. Es un idioma que
permite a 400 millones de personas atravesar 23 países sobre una
superficie de 11 millones de kilómetros cuadrados sin cambiar de
lengua. El futuro
parece asegurado.
Por
Doria Constanza Lizcano
Docente Departamento de Gramática
Mucho antes de que arribaran los
peregrinos británicos del Mayflower, en Estados Unidos ya se hablaba
español. En realidad, la lengua de Cervantes se escuchaba y hablaba
desde 1565, cuando Ponce de León fundó San Agustín, en el estado de
la Florida, y que es hoy el asiento europeo más antiguo de
Norteamérica.
Quinientos años después, el español es el segundo idioma más hablado
de la ciudad de Nueva York; el idioma extranjero más estudiado y la
lengua madre de 2.1 millones de sus habitantes. Según el último
censo, correspondiente al año 2000, el 26 por ciento de los 8
millones de neoyorquinos son de origen hispano.
En el total de Estados Unidos, los hispanos son ya la primera
minoría con 35.3 millones de habitantes (12.5 por ciento). Así pues,
la fortaleza del español como segunda lengua en Estados Unidos
descansa en los números. Y aunque es una lengua homogénea que hablan
400 millones de personas en 23 países, sufre –como es de suponerse-
los ataques del inglés, la globalización y las nuevas tecnologías
(internet, computadoras, etc.). También lo amenazan la pereza y el
empobrecimiento del lenguaje cotidiano (el spanglish).
Lo interesante es que se cree que al finalizar este siglo, o incluso
antes, sesenta millones de personas hablarán español en Estados
Unidos.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Este fenómeno extraordinario
es visto allí como una guerra silenciosa, casi como una revolución
lingüística imparable, que está poniendo en peligro la supervivencia
del inglés como la única lengua oficial arriba del río Grande. Es
una guerra sin cuartel: California integrada en un 70 por ciento por
hispanos- paradójicamente aprobó una ley que declaró al inglés como
idioma oficial del Estado; similares medidas tomaron la Florida y
Nuevo México.
En Puerto Rico, el gobernador Pedro Roselló abolió una ley de 1991
que declaraba al español como lengua oficial de la isla, que ahora
coexiste con el inglés. Pero, al mismo tiempo, los hispanos ganaron
otra batalla al fundar la Academia de la Lengua Española en los
propios Estados Unidos. Lograron también que en algunos tribunales
de justicia existan traductores cuando haya juicios contra hispanos,
y que sea obligación la educación bilingüe en muchas escuelas.
Con todo, nadie pone en duda que al finalizar esta centuria, el
español, pese a las dificultades que enfrenta, podría ser la otra
lengua oficial de Estados Unidos. Las cifras hablan por sí solas: 54
revistas literarias o científicas, 11 diarios, 160 semanarios
(incluidos los de circulación mensual o irregular), 93 emisoras de
radio y 32 canales de televisión; todo ello en español.
Es esa
numerosa presencia de medios de comunicación en español lo
que ha permitido que la lengua no sea suplantada por el
inglés. En lo referente a televisión, el último informe
presentado por "Strategy research corporation" aclara que
más de dos tercios de los hispanos entrevistados
manifestaron haber visto televisión en español el día
anterior a la entrevista, y se estimó que la vieron un
promedio de dos horas y media al día. El 47 por ciento de
los entrevistados había escuchado radio en español, y el 21
por ciento periódicos. Univisión transmite 24 horas al día y
tiene más de 400 estaciones de televisión afiliadas en el
mundo hispánico. Se suman a ellas las 1.600 organizaciones
hispanas que hay en Estados Unidos y que fueron reseñadas
por el "Hispanic year book".
Como dijo a Tiempos del Mundo Odón Betanzos Palacios,
miembro de la Academia Española de la Lengua en Estados
Unidos, "hasta hace poco los inmigrantes de nuestro mundo
evadían, se retraían y se guardaban de hablar español aunque
se comunicaran en inglés de manera deficiente. |
Nueva
York concentra los mayores esfuerzos de esa institución
pública española creada en 1991, que tiene representaciones
en 41 ciudades y promueve la enseñanza y el estudio del
idioma en todo el mundo.
Con
más de 3,400 alumnos en la mayor ciudad estadounidense, el
Instituto Cervantes lidera la enseñanza del español en la
ciudad y acaba de estrenar una nueva sede en el centro de
Manhattan, cuya biblioteca lleva el nombre del escritor
argentino Jorge Luis Borges.
La
biblioteca contiene más de 70 mil documentos en tres grandes
áreas: literatura española e hispanoamericana del siglo XX y
XXI, comics españoles y latinoamericanos, y cine, con la
mayor colección de películas en español de libre acceso de
Nueva York.
El
estudiante neoyorquino de castellano se encuentra además con
un entorno propicio que incluye dos periódicos de amplia
presencia ("El Diario", con una circulación de 52 mil
ejemplares y "Hoy", de 9 mil), al menos tres cadenas de
televisión (o más de 25 por cable mediante suscripción) y
decenas de miles de hispanos trabajando en el sector
servicios. |
En una palabra, tenían vergüenza de
hablar español. Hasta ahí, hasta ese punto trágico, llegaba su
ignorancia". Las últimas estadísticas, sin embargo, demuestran que
el español es la lengua más estudiada en Estados Unidos; tanto, que
en muchas universidades se concede el título de doctor en español,
lo que antes era una rareza. Según Betanzos, hay además sesenta mil
profesores de español y unos 10 millones de estudiantes
anglosajones.
El largo camino
Este fenómeno no empezó con la masiva inmigración de
latinoamericanos a partir de los años cincuenta a Estados Unidos;
empezó, en realidad, en el año 1550, cuando arribaron a lo que hoy
es California los primeros conquistadores españoles. Hernando de
Soto, quien descubrió el río Missisipi, era un apasionado de las
historias de caballería, en especial del libro "Tirant lo blanch",
del valenciano Joanot Martorel. En esa novela, el país de los
caballeros se llama California, y fue ese - precisamente- el nombre
que le dieron los exploradores a aquellos territorios.
Por lo demás, cincuenta y cinco años antes de la llegada de los
primeros colonizadores ingleses del "Mayflower" (1620) a las costas
de Massachusetts, ya existía un poblado español en San Agustín, en
La Florida.
Durante trescientos años, lo que hoy son los estados de Texas, Nuevo
Méjico, California, Arizona, Colorado, La Florida, Nevada, Montana y
California, fueron posesiones españolas y aunque pasaron luego a
manos de Estados Unidos sus habitantes siguieron conservando el
idioma materno. Por eso no es de extrañar que la lengua de Cervantes
ocupe un lugar de preeminencia en la vida norteamericana. "A raíz de
la polémica sobre si California debía aprobar el español como lengua
oficial, dice Betanzos, el periódico "Los Ángeles Times" terció en
el debate de manera objetiva. Y les recordó a los norteamericanos
que más de 100 ríos y 200 ciudades del suroeste del país se
denominan todavía con las palabras españolas que dejaron los
primeros exploradores.
Sea como fuere, el español se enfrenta a peligros insospechados por
su contacto permanente con el inglés. Este es un mostrario de lo que
repiten diariamente los hispanos en Estados Unidos: unión o reunión
pronta es "rally"; los conjuntos musicales son "ensembles", los
carteles de anuncios son "posters", las inauguraciones o aperturas
son "opens", el patrocinador de un evento es "sponsor", los
simpatizantes son "fans", el maestro es "teacher".. y así hasta el
cansancio.
"Dos factores, según Betanzos, influyen para deformar la lengua
española en Estados Unidos: el informador de medios de comunicación
cuando no está preparado para misión de tanta importancia, y el
anuncio publicitario cuando está mal redactado y dicho. La
información que se repite con lengua deformada tiene una influencia
enorme en el televidente, el radioyente o el lector. Si el que
informa conoce su lengua, la influencia positiva se aumentará. Por
lo pronto, vemos con esperanza a las personas que nos llaman desde
Florida, California o Chicago, para decirnos que la Academia de
Estados Unidos tiene la obligación de parar los múltiples errores
que se cometen, diariamente, en el uso de la lengua en los
periódicos y radio".
De cumplirse los augurios, y en caso de que Estados Unidos decidiera
oficializar el español -cosa poco probable- el fenómeno sería
comparable con la historia de David y de Goliath, porque aunque el
español sea hablado por 400 millones de personas, no hay duda de que
el inglés será todavía por muchos años la lengua internacional por
excelencia.
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