Desde
la fundación de la Universidad, hasta el primer semestre del año
2004, la asignatura de
Gramática brindó a los estudiantes elementos de español
funcional y de corrección idiomática con el ánimo de contribuir
a la preservación y buen manejo de la lengua materna; sin
embargo, conscientes de que la universidad es cien por ciento
lectura y escritura y que diversos fenómenos están vinculados
con ellas (deserción, rendimiento académico, desarrollo de
competencias laborales, fortalecimiento de la investigación y
producción de conocimiento), se impulsó el programa de
alfabetización académica con la convicción de que los procesos
de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura,
pensadas como herramientas para la investigación y la producción
de conocimiento, redundarían en beneficio de la calidad de la
educación y de la vida profesional de sus graduados.
Dicho
programa se estableció como iniciativa de sus directivos,
partiendo de la concepción de que así como la alfabetización
informática de sus futuros profesionales requería ingentes
esfuerzos y la inversión significativa de dinero, la
alfabetización académica no podía ser menos importante. Esto
hace que la iniciativa de la Universidad Sergio Arboleda sea
diferente de otras experiencias en las que los esfuerzos de
pequeños grupos de profesores preocupados por los bajos niveles
de desempeño en lectura y escritura que presentan sus
estudiantes, emprenden de manera atomizada trabajos de
orientación para el desarrollo de estas habilidades, sin contar
con el apoyo institucional.
La investigación como actividad
generadora de conocimiento hace parte de sus principios
filosóficos, y una de sus políticas institucionales es “educar
con estructura conceptual, para que el individuo pueda expresar
con claridad, coherencia y conocimiento los temas objeto de su
profesión en un lenguaje propio”. De esta manera, fue necesario
establecer las competencias, contenidos y metas que debía tener
un buen programa de intervención para cumplir con dichas
políticas. Así, se pensó que la malla curricular que se
diseñara, debía apuntar a que los estudiantes, al finalizar el
proceso, estuvieran en capacidad de: interpretar, comprender y
analizar diferentes tipos de texto (expositivos, narrativos y
argumentativos) y hacer deducciones e inferencias a partir de
sus contenidos; consultar, recolectar y organizar información
para realizar eficazmente las investigaciones disciplinares que
fueran a enfrentar; producir diferentes tipos de texto, de
circulación frecuente en al ámbito universitario (resúmenes
analíticos, comentarios, reseñas, artículos, informes y
ensayos), haciendo uso de elementos micro, macro,
superestructurales y pragmáticos; hacer conciencia de la
importancia social y académica del uso de la ortografía;
afianzar su hábito lector, reconocer la dimensión cultural de la
literatura y relacionar los contenidos de los textos narrativos
leídos con su entorno sociocultural, económico y político.
La Departamentalización es una
estrategia particularmente productiva que ha robustecido los
fundamentos del programa y ha facilitado el trabajo en equipo.
Catorce profesores fueron contratados en el segundo semestre de
2004, bajo la dirección de un consultor del Centro Regional para
el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC),
Carlos Sánchez Lozano, quien se encargó, en tres semestres, de
dejar establecidas las bases del funcionamiento de dicho
Departamento.
Hasta el momento, más de 5.000
estudiantes han hecho parte de este programa piloto. De acuerdo
con los Registros Estudiantiles de Lectura y Escritura (RELEES),
el 70% de ellos logra avances significativos en el desarrollo de
sus competencias.
Los cursos de lectura y
escritura que se dictan en las universidades colombianas reciben
diferentes nombres, según los objetivos que los impulsan:
español instrumental, curso de comunicación
oral y escrita, taller de lengua, etc., pero raras veces
responden a la
lectura y la escritura académicas y, en muchos de los casos, aun
en la misma universidad, los programas que se adelantan en una
facultad no conversan con los de otras. Eso por nombrar solo
algunas dificultades.
En la Sergio Arboleda, el
Departamento de Gramática (denominado así por el nombre con que
desde su fundación fue registrada la asignatura) hace parte de
un grupo de materias orientadas a la formación humanística,
dirigidas desde la Escuela de Filosofía y Humanidades para
surtir a las demás facultades (Escuelas). Está encargado no solo
de la intervención pedagógica, sino de elaborar pruebas de
diagnóstico para los estudiantes de primer semestre, así como
los planes de estudio y programas por desarrollar en cada una de
la Escuelas, definir los ejes problémicos a partir de los cuales
se dirige el plan lector, programar el concurso de artículos
escritos por los estudiantes, elaborar y publicar los materiales
de apoyo necesarios para la labor pedagógica, establecer
acuerdos con diferentes docentes de distintas Escuelas,
programar jornadas de capacitación con docentes disciplinares y
planear cursos de extensión dirigidos a empresas y entidades
fuera de la universidad.