LA INTERVENCIÓN EN
LECTURA
En esta habilidad, el trabajo pedagógico le permite al
estudiante afianzarse progresivamente, en tres niveles básicos
(literal, inferencial y crítico), a través de diferentes
estrategias y didácticas; fortalece, además, el rastreo total de
los documentos para que, paso a paso, vaya identificando los
implicados textuales y semánticos que se movilizan
necesariamente en un escrito, aparte de reconocer, en una
tipología básica (textos narrativos, expositivos y
argumentativos), las condiciones enunciativas propias de cada
uno.
Los textos base que acompañan al ejercicio de explicación y de
entrenamiento para la comprensión son, en alto porcentaje,
textos disciplinares, es decir, tienen que ver con las
asignaturas de sus carreras (“Las Pyme en Colombia”, “La prensa
es un poder que no tiene contrapoder”, “Cómo vender una idea
brillante”, “Revaluación, inflación y déficit comercial”, “El
TLC y el Derecho”, por mencionar solo algunos ejemplos), textos
literarios (Plan Lector) y periodísticos.
Al tener una fuerte orientación hacia la investigación, en
lectura se abordan estrategias y elementos propios de la
consulta, organización y utilización de la información
(elementos paratextuales, resúmenes analíticos, manejo de citas,
referenciación, descriptores textuales, etc.).
El estudiante debe contar con materiales de soporte para el
trabajo independiente. En este caso, los módulos elaborados por
los profesores, que contienen los fundamentos teóricos y las
herramientas y estrategias básicas para apoyar el aprendizaje
son un instrumento fundamental. ¿Cómo elaborar una ficha de
lectura? Es uno de los textos guía; en él se explican y se le
dan al estudiante herramientas para identificar los elementos
necesarios que le permitan hacer un rastreo completo del texto.
Se abordan aspectos como: descriptores, léxico y conceptos,
ideas clave, idea global, tema, subtemas, preguntas que suscita
el texto, propósito del autor, aportes que hace el texto,
polémicas presentes, intertextualidad y toma de posición.
Cada uno de esos aspectos se refuerza con ejercicios focalizados
y con seguimiento por parte del docente. Se espera que al
finalizar el semestre esté en capacidad de elaborar una Ficha de
Lectura completa, para lo cual se le ha ido entrenando y
evaluando progresivamente.
Parte fundamental de la observación y seguimiento es hacer el
análisis comparativo entre los resultados que presenta en sus
evaluaciones parciales y la prueba diagnóstica. La mayoría de
los estudiantes logra mejores resultados. Quienes, por el
contrario, siguen presentando dificultades, intensifican el
trabajo asistido. Dicho análisis comparativo actúa además como
parámetro de medición de la eficacia de la intervención
pedagógica, pues si se advierten avances, se demuestra que el
programa funciona.
En lo que a la lectura para la investigación se refiere, dado
que el estudiante debe hacer una recolección bibliográfica
importante para los documentos finales que produce- artículo
académico y artículo de opinión- se le orienta en la consulta,
organización y uso de la información, a través de diferentes
mecanismos. Por ejemplo, se le ha guiado para que conozca y
aprenda a utilizar las bases de datos con las que cuenta la
biblioteca; se aprovechan los acuerdos interbibliotecarios para
que amplíe los recursos; se le guía en el uso y selección del
material que consulta por Internet, haciendo especial énfasis en
el cuidado con el plagio y se le ayuda permanentemente a
seleccionar la información indispensable para la investigación
que adelanta. Para ello, se han elaborado algunos instructivos
donde se explica, paso a paso, cómo acceder a cierto tipo de
fuentes de consulta.
De otra parte, se organizan charlas de inducción con la
bibliotecóloga para que el estudiante reconozca, no solamente el
espacio físico, sino que además se familiarice con diferentes
métodos de búsqueda. A partir de estas dinámicas, las
estadísticas de visitas y préstamos bibliotecarios cambiaron
considerablemente y se incrementaron en un 300%. De 6.000
entradas en mayo de 2004 se pasó a 18.000, de acuerdo con el
informe de junio de 2005. De esta última cifra, el 70%
corresponde a estudiantes del programa, según los registros.
Conscientes de que al trabajo académico, complejo por
naturaleza, debe estar acompañado por la lectura de
esparcimiento, se incluyó en la malla curricular el Plan Lector.
Los docentes elaboran un listado de lecturas recomendadas y se
toman en cuenta sugerencias y preferencias de los estudiantes
para seleccionar dos libros por semestre.
Se ha percibido un interés notable por los temas colombianos y
por relatos o novelas que los abordan, tales como: Colombia X,
No Nacimos pa´semilla y Rosario Tijeras. Estas lecturas han
servido como punto de partida para la producción de comentarios
y reseñas.
Igualmente, el Departamento ha permanecido abierto a diversas
propuestas, siempre que sean compatibles y por tanto fortalezcan
el programa. El proyecto Tiempo de análisis – del diario El
Tiempo -se probó con algunos cursos y los resultados fueron
provechosos, pues se analizaron temas actuales desde diferentes
puntos de vista, que permitieron fomentar un espíritu crítico
sobre su realidad y su compromiso como jóvenes lectores de una
sociedad compleja.
LA INTERVENCIÓN EN
ESCRITURA
El desarrollo de esta habilidad implica que el estudiante
produzca permanentemente diferentes tipos de textos
(definiciones, resúmenes, reseñas, comentarios, artículos,
historias de vida, ensayos, informes, etc.). A partir de dichas
producciones, se le aproxima y orienta al reconocimiento y
apropiación en los siguientes aspectos: nociones gramaticales,
recursos de conexión, tipologías de párrafo, tipologías
textuales, errores frecuentes de construcción y adecuación y
arquitectura básica de los textos.
El estudiante está acompañado constantemente por un tutor que lo
guía a través del proceso completo: pre escritura (documentación
y planeación), textualización, revisión y reescritura.
Con el ánimo de responder también a las inquietudes de los
estudiantes y a su contexto, que no sólo contempla lo
disciplinar, se han establecido ejes problémicos sobre los
cuales trabajar. De esta forma, puede seleccionar un tema,
tomando en cuenta lo social, lo cultural y/o lo disciplinar (por
ejemplo, conflicto armado, desempleo, drogadicción, TLC, entre
otros). Así, el objetivo es motivar al estudiante, de modo que
se motive y se sienta cómodo con lo que estudia y produce sin
sentirse presionado para responder a un tema impuesto. Es pues
evidente que sus intereses, presaberes y expectativas juegan un
papel importante en esta fase del proceso y que el tutor debe
aprovecharlos para una mejor compenetración.
En la fase de preescritura, la documentación es fundamental y se
hace paralela con la planeación. Aquí, el estudiante recibe
información que le permitirá sacar provecho de los recursos
disponibles para consultar (bibliotecas, medios electrónicos,
buscadores, bases de datos, etc.), tal como se anotó
anteriormente, en la intervención en lectura.
En la planeación, se orienta al estudiante para que previamente
seleccione el tema y el eje. Es aconsejable partir de una
pregunta problémica, cuya formulación debe estar siempre
orientada por el docente. En este momento del proceso, el
estudiante hace un esquema inicial de lo que va a ser su
documento, decide qué subtemas quiere tratar, y determina qué
extensión tendrá.. Si es un estudiante de segundo semestre, debe
avanzar hacia la formulación de una pregunta problémica y al
planteamiento de una tesis y de una hipótesis, con el fin de
aproximarse a la estructura del texto argumentativo.
Al igual que en la intervención en lectura, los resultados de
las pruebas parciales se confrontan con los de la prueba de
diagnóstico para observar los avances e identificar en dónde
están las debilidades.
Ya en el proceso de textualización, el estudiante no elabora
documentos definitivos en limpio, sino que va produciendo
borradores, que a la vez son revisados por el tutor. Es
realmente en esta fase donde adquiere autoconfianza y hace
conciencia de sus dificultades. Hay retroalimentación y
sugerencias por parte del tutor para ir perfeccionando el
escrito. Durante el proceso, el estudiante ha realizado varios
documentos previos (resúmenes, comentarios, reseñas, informes),
con una complejidad progresiva hasta lograr mayor destreza para
elaborar el documento definitivo, que es el producto final
planteado en la malla curricular. Vale la pena mencionar que con
esta estrategia adquiere conciencia de que debe seguir el mismo
proceso cuando produce textos para otras asignaturas y no lo
limite a los documentos que produce para ésta. Es frecuente que
el estudiante asimile las herramientas de lectura y la escritura
solamente para utilizarlas en la asignatura de lengua y no las
transfiera a las demás áreas, donde necesariamente también lee y
escribe.
En lo que a ortografía se refiere, se realiza un diagnóstico
mediante dictados con palabras de uso muy frecuente, que ofrecen
varias opciones de error. De este modo, se inicia un proceso de
enseñanza de la ortografía desde una perspectiva constructivista,
pues la enseñanza tradicional de la ortografía, con base en
planas y repeticiones de normas, no arroja resultados efectivos.
Por el contrario, la propuesta del psicólogo y asesor educativo
Artur Gomes de Morais, ofrece una alternativa de trabajo, a
partir de: generación de una conciencia ortográfica basada en la
identificación de las posibilidades de error que ofrece una
palabra, las trasgresión deliberada de las restricciones de las
normas, construcción de la misma, el deletreo, la memoria
operativa a largo plazo y otras estrategias, que por sus
características son más lúdicas y de mayor interés para los
estudiantes, a quienes tradicionalmente la ortografía les causa
aversión.
Al tratarse de estudiantes de primeros semestres, escritores
inexpertos, se ha intentado restarle a la ortografía la sobrevaloración que se le da tradicionalmente en la corrección
de textos escritos, pues por lo general el maestro corrige y no
lee los documentos, situación que cohíbe la exposición
espontánea de las ideas. A cambio, esperamos que el estudiante
produzca, pierda el miedo a la hoja en blanco y, solo en última
instancia, revise el “vestido de su escritura”, que hace parte
de una de las fases, pero no es la más importante.