Aspectos socio culturales de la Internet:
Alojamiento
gratuito en Internet
Fuente: Revista en la
Red, septiembre de 2001.
Existen algunos términos en la
informática, y por extensión en Internet, que se van haciendo comunes y de
uso diario. Uno de estos términos es el de 'hosting' u 'hospedaje'. Hosting,
en inglés, son las funciones que realiza un anfitrión.
La página mexicana
http://www.cyn.com.mx/conceptos/percon_010102.htm , nos define el
Hosting como: "Un servicio de hospedaje que prestan algunos proveedores de
Internet (ISP), a través del cual le brindan a sus clientes un espacio
dentro de su servidor para la operación del sitio, el cual tiene las mismas
funciones de uno propio pero con la diferencia de que toda la
infraestructura reside fuera de sus instalaciones".
En la página
http://cdreams.com/soporte/publico/h/01.htm encontramos otra definición
de hosting: "Todas las páginas de Internet que usted y sus clientes visitan
a diario, deben estar almacenadas dentro de un servidor web, que no es otra
cosa que una computadora capaz de atender peticiones a través del protocolo
HTTP. Las grandes empresas poseen centros de cómputo que les permiten
atender las necesidades de toda su corporación en un solo lugar. Sin
embargo, los costos asociados de mantenimiento, conectividad y desarrollo de
estos sitios, hacen imposible de mantener un centro de esta naturaleza a un
negocio mediano o pequeño".
En otras palabras, supongamos que hemos diseñado una web y una vez terminada
nos interesa publicarla para darla a conocer, ¿cómo y dónde colocar nuestra
información para que sea visible por los navegantes? A esto nos responde el
hosting.
Una opción para su publicación es registrar una dirección en Internet o
adquirir un dominio, de tal manera que este nombre siempre nos pertenecerá y
cada vez que alguien digite la dirección irá directamente a nuestra página
(esto tiene un costo); y la otra opción es buscar un espacio donde se pueda
alojar una página sin costo alguno.
Dependiendo de las características del servicio de hospedaje, una empresa o
persona tiene la posibilidad de disponer de un dominio virtual o dirección
en Internet, tener e-mail propio, dar de alta el sitio en buscadores de la
Red, y ofrecer servicios de comercio electrónico en línea.
Los proveedores de estos alojamientos son muchos y con diversas variantes.
Los hay que tienen la capacidad para destinar un sólo servidor para cada
compañía, otros que brindan la opción de hacerlo en forma compartida para
reducir gastos y, por último, algunos que se adaptan a las necesidades de
cada negocio.
Una de las ventajas a la hora de contratar este servicio de hospedaje es que
libera al usuario de la necesidad de comprar una computadora que haga las
funciones de servidor.
Con el hosting, las compañías pequeñas y medianas tienen la opción de
competir con los grandes en Internet sin necesidad de invertir enormes
cantidades de dinero, y los aficionados pueden 'colgar' en la red
gratuitamente páginas diseñadas por ellos mismos.
Páginas como
http://www.singularweb.net/servicios/hospedaje/monodominio/index.php ,
ofrecen un dominio mínimo, que según algunas informaciones, es el más
económico con una cuota anual, idóneo para sitios web si lo que necesita es
figurar en Internet. Sus características son: tramitación del dominio
gratuita, 1Mb de espacio en disco, 1 cuenta FTP para transferencia de datos,
una cuenta de correo POP3, espacio ilimitado para correo redirigido,
extensiones Frontpage, panel de control propio en castellano, transferencia
de 10Gb/mensuales, servidor seguro y servicio de estadísticas.
Finalmente, Hispavista (
http://www.hispavista.com ), a través de Galeon.com (
http://www.galeon.com ), pone a
disposición de los internautas un espacio ilimitado real, gratuito y sin
previa solicitud, en el que pueden alojar sus páginas web. Este nuevo
servicio está disponible mediante FTP (File Transfer Protocolo). Fuente:
Revista en la Red, septiembre de 2001.
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En su crítica al poder de la televisión y de la cibernética, niega las
posibilidades de la información audiovisual como fuente de formación.
Ésta anula la posibilidad de hacer abstracción de los conceptos
aprehendidos y de configurar nuevas ideas, postulados y proyectos. Anula
la capacidad de reflexión del ser humano. La cultura, por tanto, se
vuelve superficial, con abundancia de imágenes pero escaso contenido. La
sociedad, por tanto queda, a juicio del politólogo, en manos del poder
audiovisual.
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