Aspectos sociológicos de la Internet:
Cadenas de Internet: Los
nuevos mitos populares
Por Caterine Galaz
Fuente:
Servicio de Información
sobre Internet
Abrir el correo electrónico y encontrarse en la
casilla con varios correos que comiencen por FWD o tener más de alguno con
remitente desconocido, cada vez, es más común para los usuarios de Internet.
Son los llamados forwards o hoaxes, más
conocidos como cadenas, mensajes de correo en su mayoría engañosos que
promueven una supuesta campaña benéfica, o alertan sobre el último virus
aparecido. En una categoría similar están los denominados spams, que llevan
publicidad no solicitada y que más de alguna vez nos saturan la casilla de
correo. Esta práctica, que ya es ilegal en algunos países (ver art. 21 de la
Ley de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico,
en España), perjudica a todos los usuarios de Internet, inclusive a quienes
la realizan.
Muchos de estos mensajes contienen textos
alarmantes en los que se señala que si no los re-envías a tu libreta de
direcciones, puedes quedar infectado con un virus, perder el trabajo o
llenarte de mala suerte. Otros juegan con la sensibilidad de los internautas
invocando casos supuestos de enfermedades o hacen colectas de solidaridad;
mientras que otros usan el viejo estilo de las cadenas de la suerte que te
amenazaban con una serie de calamidades si cortabas la cadena. Pero, como es
lógico, hay gente que ha roto las cadenas, y no les ha pasado nada; y otros
que las han continuado y no se han hecho millonarios.
Con el tiempo ha quedado claro que no todo lo
que llega por Internet es verdadero. Muchos de los mensajes son falsos o
están obsoletos, y muchos incluso pueden causar daños de diversa
consideración en los ordenadores.
Es cierto que algunas de las alertas por
virus o campañas de solidaridad son verdaderas, pero ante el enorme flujo de
información que circula en la red, cada vez resulta más difícil
distinguirlas de las falsas.
Los cibernautas que promueven un mejor uso de
Internet aconsejan que lo mejor para determinar si la información sobre un
virus es cierta, es copiar el nombre del supuesto virus, ir a la página de
cualquier empresa de antivirus, buscar el lugar donde dan información sobre
nuevos virus e informarse, con la tranquilidad de saber que si se trata de
algo dañino la página nos informará. Otra opción es afiliarse a los
múltiples boletines de empresas que informan acerca de las novedades en este
campo (ver
http://www.rompecadenas.com.ar/hoaxes2.htm ).
Respecto de las campañas de solidaridad que
no son ciertas resultan más éticamente reprobables porque perjudican a todas
aquellas que sí fueron creadas con fines loables. Reconocer las que son
verdaderas es difícil, pero existen características que las hacen más
veraces como aquellas que remiten a una página web donde se amplía
información, o las que contengan fechas de finalización de campaña, o las
que tienen el respaldo de alguna institución que promueva distintas acciones
sociales, o simplemente las que no hacen ninguna advertencia-amenaza
relacionada con re-enviar el mensaje. Ante cualquier duda, lo más seguro
para el internauta es visitar las páginas web de instituciones preocupadas
por el tema.
La principal característica de los FWD es que
no tienen firma, es decir, son de autor desconocido. Algunos invocan grandes
compañías, piden que se re-envíe el mensaje o amenazan con grandes
calamidades… y ¿qué buscan? Algunos, congestionar los servidores; otros,
esparcir virus reales; otros buscan listados de direcciones de correo
electrónico, y algunos, incluso, piden borrar archivos que son básicos para
el sistema, aludiendo que se trata de virus que han llegado al disco duro.
Un ejemplo claro de cómo un mensaje real
quedó desfasado y aún sigue corriendo por la red es el siguiente: «El
congreso de Brasil está votando actualmente un proyecto de Ley que reduciría
el bosque Amazónico al 50% de su tamaño. El área que será deforestada es
cuatro veces el tamaño de Portugal…». Desde mayo de 2000, este mensaje ha
recorrido el mundo entero en busca de firmantes para detener un despiadado
proyecto de depredación forestal en Brasil. De forward en forward, el
mensaje –originalmente escrito en portugués– ha sido traducido al
castellano, inglés, francés, alemán, checo, griego y chino. Pero como muchas
de las campañas que circulan por la Red, esta llamada SE HA QUEDADO
OBSOLETA.
Después de rastrear algunas pistas,
descubrimos que el mensaje fue redactado –supuestamente- en Río de Janeiro,
a fines de mayo del año 2000, por una persona llamada Fernanda De Souza
Saviolo, en un intento por llamar la atención del mundo ante el mencionado
proyecto (que efectivamente en aquel tiempo se estaba discutiendo en el
Parlamento brasileño), pero que NO llegó a aprobarse. En el sitio Snopes.com
(en inglés), dedicado a investigar cadenas de correo electrónico, se
presentan argumentos suficientes que demuestran la obsolescencia de la
campaña.
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