Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Linkdin

Ingresa a

Sergiovirtual

INGRESA A MOODLE

Haz Clic Aquí

INGRESA A BLACKBOARD

haz clic
Incorrecto

Ingresa a

SergioNET

Comunidad Sergista en línea



Olvidé mi contraseña
¿Cuál es mi usuario?

Ingresa a

Tucorreo

Si eres estudiante


Si eres FUNCIONARIO

haz clic aquí

Menu

IGNACIO GAITÁN VILLEGAS CAMBIANDO PARADIGMAS

Su vida profesional ha estado estrechamente ligada a la Universidad. En La Sergio realizó sus estudios de pregrado y postgrado. Hoy se desempeña como decano Adjunto de la Escuela de Empresa y, sin duda, ya ha dejado su huella en la historia de la Institución.
Gracias a la amistad de su padre, el Dr. Augusto Gaitán Quijano, con el Dr. Roberto Camacho Weverberg, Ignacio Gaitán Villegas llegó a La Sergio para estudiar Derecho. El proyecto educativo de la recién fundada Universidad y su filosofía humanista respondían y daban continuidad a la formación que había recibido en el Colegio Emilio Valenzuela, donde terminó su bachillerato. Se decidió por el derecho, debido a una fuer te influencia familiar, además de que encontró en el programa la forma de ampliar su cultura. Desde el principio se sintió como en casa; el ambiente era propicio para crecer como persona y como profesional. Era una universidad pequeña, exigente, tenía estrecha relación con los profesores y con los mismos estudiantes, no sólo los de su carrera sino los de administración, con los que veía algunas materias.
Cuando cursaba quinto semestre empezó a trabajar como patinador del pool de abogados del Dr. Alberto Escandón. En noveno, montó su propia oficina y en décimo, creó con dos de sus compañeros y dos amigos de la Universidad del Rosario el grupo Gente Nueva, que se volvería todo un boom electoral en Bogotá. Marcaron una época, ya que eran jóvenes universitarios que incursionaban en política y que, sin un peso, fueron prestando servicio comunitario, ha- blando por los barrios con las amas de casa y con la comunidad en el púlpito de las iglesias antes del sermón. Lograron ser ediles de las localidades de Usaquén y Suba. Innovaron en la forma de hacer política y ese fue el primer paradigma que cambió, ideal que se volvería su gran obsesión de vida.
Su carrera política terminó al aceptar el cargo de asesor jurídico del Banco Nacional del Comercio, en donde desempeñó funciones que se relacionaban más con el manejo de personal. Posteriormente, ingresó en el Banco Tequendama, como director de contratos, y luego al área comercial, donde estructuró propuestas y lideró negocios. Fue entonces cuando se dio cuenta de que se inclinaba más por el campo financiero que por el jurídico. Tenía, en definitiva, vena empresarial.
De manera simultánea empezó en La Sergio las especializaciones en Derecho Público y Económico, y en Derecho Comercial y Financiero, así como un diplomado en docencia. Por invitación de Roberto Hoyos Botero, decano de la Escuela de Administración de Empresas, dictaba clases en la Universidad. También lo hacía en el Liceo Boston con la cátedra de Ética.

De nuevo en casa

En 1997 lo llamaron para ocupar la vicedecanatura del programa de Finanzas y Economía en La Sergio, que en ese tiempo estaba estructurado así. Obsesionado por el tema del emprendimiento, dos años después, con el apoyo del Dr. Álvaro Cala Hederich, decano de la Escuela, y del Dr. Luis Alberto Noguera, vicerrector financiero, se creó el Centro de Consultoría, que desde entonces él dirigiría, con la idea de que los estudiantes y funcionarios tuvieran la posibilidad, por medio de diplomados, de crear sus propios proyectos. En 2003, se reestructuró al pasar el programa de Administración a esa Escuela, que tomaría el nombre de Escuela de Negocios, hasta 2009 cuando cambió a Escuela de Empresa, nombre que respondía mejor a su misión y visión, y que hoy se compone de tres programas: Finanzas y Comercio Exterior, Administración Empresarial y Contaduría Pública. Este mismo año fue nombrado decano adjunto.

En constante búsqueda

El Dr. Gaitán Villegas, se siente satisfecho con los logros alcanzados, pero aún, y de eso está seguro, son muchos más los que espera hacer realidad. El primero de ellos es alcanzar la acreditación institucional, que se podría decir le quita el sueño y convertir a la Escuela de Empresa en un referente a todo nivel. De ahí que constantemente se visiten otras universidades, se invite a prestigiosos profesores extranjeros, y se innove en la forma de educar; que no se trate sólo de dictar clases, sino de ir más allá. En este momento se está llevando una estadística sobre emprendimiento y los resultados comprueban lo que se ha buscado: uno de cada dos egresados tiene vocación emprendedora o ha empezado a crear su propio emprendimiento.
Próximamente 35 alumnos de maestría de Trinidad y Tobago asistirán a un curso de negocios internacionales diseñado especial- mente para ellos, . Para la Escuela es importante que sus estudiantes tengan una visión global y de la región. Es así como, antes de graduar- se, deben haber tenido una experiencia externa, representada en un viaje que valdrá por un crédito. Ya los del MBA lo están haciendo y 10 estudiantes fueron a Argentina a un congreso.
Entre los planes futuros está la implementación de una reforma curricular agresiva. En corto tiempo se lanzará un pregrado: Gestión Logística, y dos maestrías. Con la Universidad Adolfo Ibáñez, una de las mejores de Chile, y con la que ya se tiene convenio, se creará un centro de negociación binacional para formar gerentes en nuevas metodologías. En el área de consultoría, se planea ser una universidad con líneas definidas por cada programa, creando recursos importantes para el crecimiento académico.
Hace dos años se reformuló la visión y misión de la Escuela, porque, como él asegura, “Estábamos siendo poco ambiciosos. Queremos hacer realidad el sueño de destacarnos en Latinoamérica, no sólo en Colombia. Ser referentes internacionales para alcanzar la acreditación internacional”.

La docencia, una pasión

De todo lo que hace, definitivamente
la docencia es su gran pasión. En la actualidad dicta 40 horas en un módulo,
es conferencista internacional y profesor invitado de varias universidades.
Para Ignacio Gaitán la docencia debe
ser una labor de seducción. Los estudiantes responden cuando quien les
enseña les da ejemplo. Cada clase, así se
repita constantemente, se debe preparar. El profesor necesita establecer una metodología acorde con lo que enseña, generar confianza en el grupo y comprender que cada alumno es diferente.
Éxito sinónimo de trabajo de equipo
Cuando se le pregunta en qué radica el éxito, el Dr. Gaitán asegura que en entender que los logros no son individuales sino colectivos. “Con el Dr. Cala, decano de la Escuela, coincidimos en esta apreciación. Tanto el éxito como el fracaso es de todos. En la Escuela de Empresa somos obsesivos con el servicio. Si un estudiante a las 9:00 de la noche necesita algo, hay que atenderlo. Sea quien sea. Lo único que me enfrenta a mis compañeros de trabajo es cuando prestan un mal servicio.
Para funcionar adecuadamente, para producir y crear ideas, el apoyo de los directivos es fundamental. Y en eso, según asegura, somos privilegiados en La Sergio. “No recuerdo en los 14 años que llevó en la universidad que nos hayan bloqueado algún proyecto. Uno llega con un sueño y le dicen. “Bueno vuélvalo realidad. En La Sergio hay un muy buen ambiente para desarrollar ideas y proyectos, para la innovación y la productividad”.

Trabajo vs. familia

A pesar de sus múltiples ocupaciones, el Dr. Gaitán tiene claro que la familia es un aspecto importante en su vida, y por norma los sábados y domingos en su casa no se habla de trabajo. “El viernes en la noche me desconecto de la Universidad. Hace poco tomamos la decisión de trasladarnos a Chía, en parte para desvincular el trabajo de la familia, y nos ha funcionado”, explicó.
Así es Ignacio Gaitán Villegas, un joven emprendedor, descomplicado y brillante, un sergista en cuerpo y alma, que ya ha dejado una huella importante en la Universidad que lo formó.

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE