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100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN QUE CAMBIÓ EL MUNDO

La Revolución Rusa es tal vez uno de los hechos históricos con más relevancia del Siglo XX. Su influencia se rastrea por el mundo y su magnitud política sigue siendo objeto de innumerables estudios.

La noche del 5 de noviembre de 1917 (del calendario gregoriano) se conmemora el centenario de la Revolución Rusa, más conocida como Revolución de Octubre, por ser este el mes dentro del calendario juliano que se consultaba en Rusia por aquellos días. Conviene precisar que esta revolución no comenzó en noviembre como tal sino que tuvo lugar a lo largo de todo el año (1917), en lo que se podría denominar como un proceso de corta duración. El devenir político, social e, incluso, económico del siglo XX se vio marcado por el miedo a las consecuencias que esta revolución reportó.

Ahora bien, no se puede hablar de la Revolución Rusa sin mencionar la Revolución de 1905, una rebelión en la que saltaron a la escena pública los soviets o asambleas de trabajadores. Así mismo, y como consecuencia de esta, la Rusia Zarista, que era una monarquía absoluta de principio a fin, comenzaría una tímida y pausada marcha hacia un sistema de tipo parlamentario-constitucional, aunque con muy poca apertura para el conjunto de la población. De este modo se pretendía hacer una “revolución desde arriba”, frente al temor que seguía despertando entre la monarquía el recuerdo de otra sublevación del pasado, la Revolución Francesa.

Entre los años 1905 y ad portas de la Primera Guerra Mundial, en 1914, Rusia fue un país con cierta estabilidad en el que el monarca absoluto, el Zar Nicolás II, conservaba su popularidad, la economía crecía a ritmos muy elevados, y el malestar de la clase trabajadora no había sido aún capitalizado por ninguna fuerza política. El impacto de la Guerra Mundial en este país fue quizás el principal causante de la Revolución de 1917. Las derrotas militares a costa de las vidas del pueblo ruso y el aislamiento de la Corte, provocarían que en febrero de 1917 el Zar Nicolás II se viese forzado a abdicar dando paso a unos gobiernos más bien liberales-democráticos. Así pues, fue esta una revolución popular y espontánea con una dirección política no muy bien identificable.

lenin en plaza roja

Los hechos que se produjeron entre esta primera revolución, en febrero, y la de octubre, provocaron un miedo latente desde el punto de vista político, y el impacto social no se hizo esperar con sus consecuencias después de logrado el primer objetivo: conquistar el poder político. El vacío de poder tras la caída de la monarquía zarista fue propicio para que el mando lo tomara la rama bolchevique, los radicales de entonces, más conocidos como Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Las asambleas populares de obreros y soldados, surgidas tras la Revolución de Febrero, fueron poco a poco despojando de su legitimidad a los sucesivos gobiernos provisionales y a su líder fundamental, Aleksandr Kérenski, principalmente a causa de la continuación de la guerra, donde las clases populares eran enviadas a una muerte prácticamente segura.

El proceso de “izquierdización ininterrumpida” de los soviets y primariamente de la capital, Petrogrado, provocó que los bolcheviques, originalmente en minoría con respecto a facciones más moderadas como los mencheviques, asumieran el control hasta configurarse paulatinamente como un gobierno a la sombra. Estos solo necesitaron un impulso más en su proceso de “izquierdización”, el cual fue la represión de la “sublevación del General Kornilov” por parte del gobierno provisional de Kérenski. Desde esta óptica, se subestimó el poder y la capacidad de organización del partido bolchevique y fue así como se tejió la telaraña que en octubre les permitiría asaltar y tomar el Palacio de Invierno. Cabe decir que la Revolución de Octubre no fue popular, de campesinos y obreros, como se aseveró en la mitología de la era soviética sino que, al contrario, se planeó cautelosamente bajo la dirección del comité ejecutivo del bloque bolchevique. Y fue esta obra, la de una minoría, la que logró que apenas 10.000 hombres ocupasen los puntos críticos de Petrogrado, casi sin encontrar resistencia.

La demostrada capacidad de infiltración y sugestión del Partido Bolchevique bajo eslóganes como “Paz, Pan, Tierra y Libertad” demostraría a los poderes tradicionales que unos pocos individuos bien dirigidos en busca de una misión concreta, podían poner en apuros a cualquier sistema político, democrático o no.

La Revolución de Octubre de 1917 marca un punto de quiebre no solo por ser el fin del régimen zarista, en manos de los Romanov, sino porque da paso a la formación de la Unión Soviética, un país enmarcado en los lineamientos marxistas y que con “mano de hierro” llegaría a convertirse en un modelo a seguir para varios países y movimientos revolucionarios.

reichstag-bandera-rojaLa importancia de este hecho histórico es enorme porque el totalitarismo de izquierda lograría alcanzar un amplio desarrollo industrial y, además, porque la misma revolución trataría de ser imitada en varios contextos geográficos, tanto en Asia, América Latina y África, como una especie de modelo antagonista contra la democracia y el capitalismo. No en vano varios movimientos de izquierda radical revolucionarios, como la revolución china, cubana y la lucha durante la guerra de Vietnam, han tomado como referente este acontecimiento histórico.

Sin los hechos de 1917 el siglo XX nunca hubiera sido el mismo, esto, tanto por la participación de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, como en la Guerra Fría y en otros conflictos de importancia local y global.


Docentes Saúl M. Rodríguez – Mario Aller San Millán

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